Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

Chomsky

Rolando García, jugador orquesta


Debutó en Primera División con el 10 en la espalda, el número que usaban los futbolistas que admiraba: Manuel Muñoz (Colo Colo) y el argentino Chiche Héctor Molina (Ferrobadminton). Excepto de arquero, actuó en todos los puestos y se le identificó con el 2.

“En esa posición el mejor fue Luis Eyzaguirre (Universidad de Chile)”, dice Rolando Moisés García Jiménez, quien nació el 15 de diciembre de 1942 en Santiago (cumplió 75 años). Medía 1,76 metros y pesaba 68 kilos.

García se inició en las divisiones del Walter Müller en la calle Bernal del Mercado. Por recomendación de Cua-Cuá Hormazábal se probó en la cuarta especial de Colo Colo y un dirigente de Ferrobadminton lo llevó a ese club, en el que actuó cuatro temporadas (1964 a 1967). Defendió en dos períodos a Deportes Concepción (1968 a 1973 y 1976 a 1980) y a Colo Colo (1974 y 1975).
“Fui campeón de Ascenso con Ferrobadminton 1965 y di la vuelta olímpica con Colo Colo en la Copa Chile 1974. Estuve en las selecciones de Luis Vera y Raúl Pino (1971), Luis Álamos (1974) y Pedro Morales (1975). Y como entrenador subí a primera con Deportes Valdivia (1987), Unión San Felipe (1988) y Huachipato (1994), y dirigí la selección de segunda división que en Asia jugó la Copa Presidente de Corea (1988)”.

Al Flaco García, dueño de una línea técnica exquisita y con gran manejo del balón, se le asoció con el cartel de hachero: “En varias ocasiones vi que a mis compañeros les entraban con planchas, entonces me sentía el justiciero y agarraba fuerte a los rivales, porque pensaba que si les gustaba pegar, que aguantaran”.

En las eliminatorias de la Copa del Mundo Alemania Federal 1974, Mario Galindo y Juan Machuca se alternaban en la titularidad, sin embargo en el Mundial el lateral derecho fue Rolando García: “El Zorro Álamos me dijo que Galindo era ataque y que Machuca era defensa, y que yo tenía más equilibrio porque defendía mejor que Galindo y atacaba mejor que Machuca. Integrar la zaga con Elías Figueroa y Alberto Quintano y la experiencia de disputar una Copa del Mundo hay que vivirla para poder contarla”.

¿Quién lo ubicó de lateral derecho? “El entrenador argentino Oscar Ledesma, en Ferrobadminton. Peleábamos el Ascenso y había que anular al goleador (Eduardo) Aslim, de Iberia. Y en Deportes Concepción, Jaime Ramírez me puso de volante de contención. Allí compartí con dos cañoneros: Osvaldo Castro y Nelson Vásquez. Vásquez tenía más dirección, mientras que el Pata Bendita decía: yo le achunto a la cabeza del defensor…”

¿Sus duelos más difíciles? “Me bailaron el Toscano Aurelio Vásquez (por Santiago Wanderers) y el argentino Cacho Roberto Martínez (Green Cross de Temuco). El Toscano no jugaba para el equipo, era pichanguero, le gustaba amagar, pisarla, meter un taco, pasar la pelota por atrás… Los punteros izquierdos más complicados eran el Mago Manuel Saavedra (Unión La Calera), por lo encarador y por su dureza, cuando uno le daba con todo parecía que tomaba más vuelo, y el cordobés José Luis Ceballos (Everton y Cobreloa)”.

Un gol. “Convertí pocos, pero espectaculares. En el estadio El Bosque, uno a Eduardo Fournier (Deportivo Aviación), una volea desde la mitad de la cancha que fue elegido el mejor gol de la fecha y me regalaron unos botines. También hice uno de chilena, no recuerdo si fue a Lister Rossel de Linares o a Iberia de Los Ángeles. Y con un gol mío, Chile venció 1-0 a Haití en el estadio Francois Duvalier, de Puerto Príncipe (abril de 1974)”.

El último partido de García por la selección fue ante Uruguay en el estadio Santa Laura: “Fue por la Copa Juan Pinto Durán, perdimos 3-1 y se armó una mocha por la que el árbitro (Sergio Vásquez) expulsó a 19 jugadores”. Se salvaron los dos arqueros y el Negro Héctor Pinto, que en ese momento era reemplazado por el Pelusa Víctor Pizarro (junio de 1975).

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