Valdivia vuelve por un cuarto de lo que ganaba

Aníbal Mosa y Jorge Valdivia anunciando el acuerdo. El volante lucirá el dorsal 38.

El Mago recibirá $ 15 millones mensuales hasta febrero, pese a que pretendía firmar hasta diciembre de 2021. El volante igual mantendrá su disputa judicial con Blanco y Negro.




“Qué raro todo esto”, dice Jorge Valdivia apenas parte su conferencia de prensa junto al director deportivo de Colo Colo, Marcelo Espina. No está claro si la expresión obedece a la soledad del recinto, a la situación deportiva que lo motiva a volver a Macul, al número 38 que llevará en la camiseta o a las condiciones en que regresa, considerando que aún mantiene en tribunales una demanda contra Blanco y Negro por incumplimiento de contrato. O todo junto. Lo concreto es que el Mago está de vuelta y que su objetivo no es otro que ayudar al Cacique, el colista del Campeonato, a salvar la categoría. Otra rareza. Al menos histórica.

“Estaba en mi casa, tranquilo, descansando, de vacaciones. Lo único que me sacaba de esa comodidad era el desafío al cual me sumo hoy. Es una oportunidad tremenda, me siento muy contento, de verdad, muy feliz. Incluso más feliz que cuando regresé después de 11 años. Son estos los desafíos que me gusta enfrentar. Nada será excusa. Desde hoy, me siento tan responsable como mis compañeros”, grafica respecto de la decisión de dejar México, donde militaba en el Mazatlán.

En su regreso a Macul, el mediocampista percibirá $ 15 millones como sueldo mensual, según especifican fuentes dirigenciales del Cacique. La cifra es un cuarto de la estipulada en el último contrato con el Cacique. O un cuarto del promedio de esa remuneración, porque en su anterior paso el club recibía cada 30 días la suma de US$ 100 mil. A Valdivia también lo ofrecieron en O’Higgins, pero los celestes no se interesaron.

Valdivia reconoce que no consiguió lo que esperaba en sus tratativas con Blanco y Negro. Y que, producto de lo mismo, no desistirá de la demanda que presentó en marzo contra la concesionaria, a la que le reclama casi $ 360 millones de pesos por incumplimiento de las prestaciones laborales y la recaudación relativa a dos amistosos que, finalmente, no se disputaron. Pero antepone lo deportivo. “Vine a Colo Colo buscando un contrato. Dentro de ese contrato, pretendía llegar a un arreglo en relación al juicio. No se llegó a un arreglo en cuanto a eso, pero sí mis ganas de estar acá (...) La demanda queda suspendida, al parecer, hasta no sé cuándo. Y eso es todo. Yo separo. Lo más importante no es si voy a seguir con el juicio o qué pasa. Lo más importante es esto, que es lo que en realidad le interesa al hincha. No hay segundos ni terceros contratos, nada raro. Para que después no estén con las especulaciones, la demanda va a seguir estando ahí hasta nuevo aviso”, remarcó.

También advierte que su inserción en el equipo de Gustavo Quinteros requerirá algún tiempo de preparación. “El fin de semana, imposible. El último partido que jugué en México fue el 8 ó 9 de noviembre. Estoy consciente de que tengo que estar lo más rápido posible a disposición del entrenador. Son pocos meses. Es en diciembre y enero que nos jugamos un año completo”, enfatiza respecto del deseo de compatibilizar su momento físico con las necesidades del equipo albo. Con el entrenador ya se produjo la primera charla.

El Mago reveló otra situación: padeció Covid-19, una circunstancia que también le afectó en lo futbolístico. “Estuve 17 días encerrado y en ese tiempo se jugaron 25 partidos. Quizás no fueron 25, es un decir. Estoy bien, pero me falta trabajo físico. Como cuando tenemos vacaciones y empieza todo de cero. No te metes a la cancha de una”. Otra señal de que el retorno tendrá que tomárselo con la calma que no existe en Macul.

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