Horizontes

Japón supera los 100 mil ciudadanos con más de 100 años: el desafío de vivir más y envejecer mejor

El país registra 107.677 personas de 100 años o más y casi el 88% son mujeres. El récord de longevidad abre una pregunta que va más allá de la edad: cómo sostener la autonomía, los vínculos y los cuidados en una sociedad que envejece.

Nobuhiko Obayashi, cineasta japonés. Foto: AP/Yuri Kageyama. Yuri Kageyama

Tetsuo Sato pasa parte de sus días convirtiendo calendarios antiguos y papeles de regalo en cuadernos. Tiene dificultades para oír y ver, pero mantiene la determinación de hacer por sí mismo todo lo que puede. En su casa de Osonogo, una localidad de la prefectura japonesa de Niigata, comparte la vida con su hijo, su nuera, un perro y un gato.

Su historia, recogida por The New York Times cuando tenía 106 años y estaba próximo a cumplir 107, pone rostro a un hito: Japón superó por primera vez las 100 mil personas centenarias, un récord que refleja los avances de la longevidad y también los desafíos de acompañar vidas cada vez más extensas.

Según los datos del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar japonés, al 1 de septiembre de 2026 el país registraba 107.677 personas de 100 años o más, 7.914 más que el año anterior. Las mujeres representaban el 87,6% del total, es decir, casi nueve de cada diez. Datos del registro japonés, recogidos por Nippon.com.

Longevidad en Japón: qué hay detrás de las vidas centenarias

La alimentación, la actividad cotidiana y el acceso a la atención de salud ayudan a explicar estas trayectorias. Stuart Gietel-Basten, profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, señaló a The New York Times que una dieta saludable, las rutinas activas y un sistema sanitario asequible, con controles regulares, son factores que contribuyen a la larga vida de muchos japoneses.

La diferencia entre hombres y mujeres también tiene una historia. Según el académico, entre las circunstancias que ayudan a entenderla están las muertes de hombres de esa generación durante la Segunda Guerra Mundial y, entre quienes sobrevivieron, una mayor exposición al tabaco, al alcohol y a trabajos industriales con posibles efectos sobre la salud.

A ello se suman los vínculos sociales. Gietel-Basten explicó que muchos hombres quedaron aislados después de jubilarse o perder a su pareja, mientras que las mujeres tendían a mantener una mayor participación en sus comunidades, favorable para su bienestar mental.

Estas explicaciones describen condiciones que pueden contribuir a la longevidad; no constituyen una fórmula que garantice llegar a los 100 años. Tampoco el número de centenarios permite saber, por sí solo, cuántos viven con buena salud o conservan su autonomía.

Al presentar las cifras el 15 de septiembre, el ministro de Salud, Kenichiro Ueno, celebró el hito y planteó la necesidad de fortalecer la seguridad social para apoyar vidas largas y saludables. Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón.

Cuando las personas mayores también cuidan

En la familia de Sato, la autonomía se expresa en gestos cotidianos. Su nuera, Kuniko, de 68 años al momento del reportaje, contó que él seguía bañándose sin ayuda. Cuando ella se lesionó una pierna, comenzó además a lavar sus propios cuencos de arroz.

“Terminamos cuidándonos mutuamente en nuestra vejez”, relató a The New York Times.

La escena muestra una dimensión de las vidas centenarias: quienes acompañan a las personas de mayor edad también pueden estar envejeciendo. El cuidado se vuelve una tarea compartida entre generaciones que necesitan apoyo, aunque sus capacidades y necesidades sean distintas.

Sato, que también dedica tiempo a contar sus experiencias durante la Segunda Guerra Mundial, busca seguir siendo útil para su familia. Según su nuera, conserva la convicción de que un padre debe velar por sus hijos, incluso cuando estos ya son mayores.

Más años de vida en un país con menos habitantes

El récord ocurre mientras Japón enfrenta una baja natalidad y una población en retroceso. Esa combinación plantea exigencias para las pensiones, la atención de salud y los cuidados, al tiempo que reduce la población en edad de trabajar.

Las proyecciones publicadas en 2023 por el Instituto Nacional de Investigación sobre Población y Seguridad Social de Japón estiman que el país podría pasar de 126,15 millones de habitantes en 2020 a 87 millones en 2070, bajo su escenario de fecundidad y mortalidad medias. Es una proyección sujeta a supuestos demográficos, no una cifra inevitable. Proyecciones oficiales de población.

El desafío alcanza tanto a las políticas públicas como a las familias: disponer de atención oportuna, sostener a quienes cuidan y ofrecer oportunidades para que las personas mayores mantengan sus relaciones y participen en la vida cotidiana.

En casa de Sato, el horizonte es más cercano y personal. Su nuera contó que inicialmente se había propuesto llegar a los 100 años. Después cambió la meta: ahora quiere alcanzar los 110.

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