Claudio Castro: “Llegó la hora de los alcaldes, de distribuir de otra forma el poder en el país”

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"La violencia hay que rechazarla. Lo que planteé en Enade es que la desigualdad es una experiencia que se va acumulando, que genera frustración. Lo que sucedió el 18 de octubre es el colapso institucional. Es esta idea de que el cambio no llegó por la vía de nuestras instituciones, llegó por la vía de la violencia. Esa es la verdad de la crisis que nosotros tenemos, que el 18 de octubre la violencia fue la que generó una serie de cambios que son los que estamos tratando de canalizar y eso es un colapso institucional tremendo", señala el alcalde de Renca.




En su oficina, entre varios recuerdos y fotos familiares, hay dos imágenes. Una es de la expresidenta Michelle Bachelet, la otra, del Presidente Sebastián Piñera. "Es que colecciono presidentes", dice entre risas el alcalde de Renca, Claudio Castro.

¿Le gustaría ser Presidente de Chile?

No, yo hoy día estoy preocupado de ganar la reelección. Quiero ser un muy buen alcalde de Renca, que podamos seguir trabajando para que esta comuna crezca.

A sus 36 años, el exmilitante de la DC asegura que quiso poner la foto de los dos mandatarios porque cree en la institucionalidad. "Llegué con la Presidenta Bachelet, luego asumió Piñera. Es lo que corresponde", dice. Pese a que durante estos últimos meses, en medio de la crisis social que irrumpió el 18 de octubre, Castro ha sido crítico de las decisiones del gobierno y del sistema político del país, cuestionamientos que no han pasado desapercibidos y fueron comentados durante la presentación que realizó el miércoles 29 de enero en Enade, el evento empresarial más importantes del año. "El Estado de Chile trata distinto a sus ciudadanos dependiendo de dónde viven", dijo.

¿Qué mensaje quería entregar a los empresarios?

En ese público había un apoyo mayoritario a esta idea de que el proceso constitucional va a traer un colapso institucional o vamos a convertirnos en 'Chilezuela'. Mi invitación era a confiar en la población. Durante años ocupamos una frase de (Eduardo) Frei Montalva para el proceso constituyente del 80 en el Teatro Caupolicán. Él decía, frente a un plebiscito que no tenía las condiciones mínimas para ser plebiscito, que la democracia no es el caos. Y es importante ratificar eso en el mundo de las empresas, la democracia no es el caos. Yo tenía conciencia de que iba a encontrarme con un grupo de personas que a lo mejor conocen los datos de desigualdad, pero no la experiencia. Sí, porque hay una distancia grande entre la élite de nuestro país, quienes administran el poder, o quienes administramos el poder, y la realidad. El 75% de nuestras viviendas son sociales y gran parte de nuestros vecinos viven en condición de hacinamiento, con un pasaje que no tiene veredas, con peladeros, sitios eriazos donde se bota basura y después en televisión vemos que en Las Condes están inaugurando paraderos como en Londres. Eso es una experiencia de la desigualdad y con el tiempo va instalando frustración en la población, angustia, y si a esta dimensión territorial le sumamos, además, otras de las causas de la crisis, que son los abusos, bueno eso es lo cotidiano.

¿Falta empatía en el mundo empresarial?

Yo diría que en el poder empresarial y en el poder político. Ese mismo día en la Enade había declaraciones como las de un candidato a presidente de la CPC que decía que si estuviéramos en Inglaterra o en algún país desarrollado él confiaría en el proceso constituyente, pero estamos en Chile, entonces cómo vamos a confiar. En mi presentación ocupé una imagen del ministro de Salud, Jaime Mañalich, que dijo que el Compin estaba lleno de felicitaciones; yo podría derivarle a los vecinos que vienen para acá al ministro Mañalich. Todo eso es falta de empatía y una falta de empatía que tiene que ver con estar muy lejos de la ciudadanía. Yo creo que eso explica esta idea de que los alcaldes de repente pasamos a ser los sobrevivientes del naufragio del mundo político-institucional. Los alcaldes estamos cerca de la realidad y un alcalde de derecha, de izquierda, de comuna grande o chica va a estar de acuerdo con eso. El reflejo fue nuestra declaración del 22 de octubre, donde hacíamos un llamado al gobierno a terminar con la desigualdad, a un nuevo pacto social que era una nueva Constitución, esa carta se la entregamos al Presidente el 22 de octubre.

Sin embargo, estos meses se ha visto una especie de desplazamiento de los alcaldes que fueron muy activos al inicio de la crisis, ¿a qué lo atribuye?

Creo que de alguna manera el espacio que tuvimos tenía que ver con la ausencia de lo que es considerado la política tradicional, con el gobierno y el Parlamento, que durante tres semanas no fueron capaces de articular una salida. Esa ausencia visibilizó a los alcaldes, preocupados por lo que estábamos viendo en nuestras comunas y, por otro lado, hay una condición estructural del arreglo institucional que no ofrece ningún poder a los alcaldes. Nosotros tenemos poca posibilidad de influir en las salidas de la crisis que estamos viviendo. Chile es un país tremendamente centralizado, al final los alcaldes damos explicaciones a nuestros vecinos por lo que hace o no hace el gobierno central. Tenemos un sistema que minimiza el rol de los alcaldes.

Y en un proceso como el que estamos viviendo, ¿cuál es el rol de los alcaldes?

Los alcaldes hoy día tenemos dos roles: uno es canalizar institucionalmente la participación de nuestras vecinas y vecinos en el proceso constituyente. Cuando los alcaldes nos juntamos no había un proceso constituyente, estábamos haciendo cabildos que no conducían a algo muy concreto. Hoy día la situación es distinta. Después del 26 de abril, donde yo espero que gane el 'apruebo', deberíamos instalar cabildos que nos permitan llevar insumos a quienes redacten la nueva Constitución. Eso es importante, porque permite canalizar la energía de la movilización, porque cuando no se canaliza termina en situaciones como las que hemos visto el último tiempo. Y el segundo rol que tenemos, dentro del proceso constituyente, es trabajar para que la nueva Constitución redistribuya el poder de una manera distinta, en las atribuciones y los recursos con los que vamos a contar las municipalidades.

Es decir, los alcaldes deben trabajar en conjunto después del plebiscito.

Exactamente. Los alcaldes tenemos que ocupar el momento constituyente para enfrentar con fuerza la desigualdad territorial y la distribución de poder. No hacerlo sería perder una oportunidad única para que eso cambie. Además, vamos a ser muy fieles a lo que nuestros vecinos nos piden todos los días. Es el momento de lo local, llegó la hora de los alcaldes, de distribuir de otra forma el poder en el país. Tenemos una responsabilidad histórica.

¿Usted va a hacer campaña para el plebiscito?

Sí, claro. Nosotros lanzamos una coordinadora comunal donde participan organizaciones, vecinos independientes y también partidos políticos comunales que se llama "Renca Apruebo" y estamos trabajando en esa coordinadora para que a partir del 26 de febrero empecemos la campaña con mucha fuerza.

Alcalde, durante los primeros días de la crisis, Renca fue una de las comunas más afectadas por la violencia. En Enade usted señaló que "la violencia uno puede entenderla en la actual democracia", ¿en qué sentido se puede entender la violencia?

La violencia hay que rechazarla. Lo que planteé en Enade es que la desigualdad es una experiencia que se va acumulando, que genera frustración. Lo que sucedió el 18 de octubre es el colapso institucional. Es esta idea de que el cambio no llegó por la vía de nuestras instituciones, llegó por la vía de la violencia. Esa es la verdad de la crisis que nosotros tenemos, que el 18 de octubre la violencia fue la que generó una serie de cambios que son los que estamos tratando de canalizar y eso es un colapso institucional tremendo. Entonces, desde esa perspectiva tenemos que entender ese fenómeno de la violencia, que, por cierto, tenemos que rechazar y no podemos permitir que se imponga, pero para que eso suceda necesitamos volver a recuperar un cauce institucional que promueva el cambio. No puede ser que haya sido la violencia la que nos tiene hablando hoy día de un proyecto de reforma tributaria distinto, de un proyecto de pensiones distinto o de una nueva Constitución. Eso es un fracaso de nuestro sistema político y nos va a pesar por mucho tiempo. Sí, la violencia hay que rechazarla y condenarla, pero tenemos que entender lo que sucedió el 18 de octubre, porque si no pareciera que esto es un problema de orden público, y no es un problema de orden público solamente. La situación de orden público ha sido una consecuencia de nuestro colapso institucional, que no fue capaz de enfrentar la desigualdad de nuestro país.

Pocos días después de la crisis renunció a la DC, ¿por qué?

Era una decisión que había reflexionado. Con el tiempo dejé de creer que la Democracia Cristiana fuera el espacio donde podíamos articular una centroizquierda con un sello comunitarista. Me interesa desarrollar esta idea de la política con sello territorial y dejé de pensar que desde ahí podía aumentar ese impacto. También creo que estamos en un momento donde la unidad es un factor central y muchas veces esa unidad ha costado desde la DC.

¿Ha pensado en militar en otro partido o seguirá independiente?

Para mí fracasó la idea de que mi actuar colectivo en política iba a ser desde la DC, pero por ahora, dado que vengo saliendo de un proceso de fracaso, tomé la decisión de ser candidato a la reelección como independiente y después de eso espero trabajar, ya sea para articular un nuevo espacio político o para ser parte de algún colectivo que ya exista, pero yo creo en la acción colectiva en política y espero no seguir mucho tiempo más como independiente.

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