Alejandro Gil sale a enfrentar las críticas por tercera dosis contra el Covid: “No es cierto que quisiera viajar a Miami”

Alejandro Gil Gómez

El empresario, que hoy sale al paso de los cuestionamientos por el sumario que le cursó la autoridad sanitaria, asegura que todo se debió a la indicación de su médico de cabecera. Quienes lo conocen aseguran que el episodio refleja su personalidad. El polémico empresario no cuenta con título de educación superior y lo que se sabe es que forjó sus negocios a fines de los 70 cuando levantó una compañía de transporte de carga con camiones. Hoy, el presidente del directorio de Clínica Las Condes acumula una serie de conflictos con exgerentes, médicos y hasta medios de comunicación. A ellos se suma una nueva acusación: haberse vacunado por tercera vez contra el Covid y acusaciones de funcionarios del recinto de "abuso de poder".




El 10 de diciembre de 2019, Alejandro Gil Gómez (73) asumió la presidencia de la Clínica Las Condes (CLC). Esto, luego de que su pareja, Cecilia Karlezi -hija de la fallecida María Luisa Solari Falabella- tomara el control de la compañía por medio de una Oferta Pública de Acciones (OPA) que le permitió adquirir el 50,05% de las acciones de la institución privada.

El empresario no cuenta con un título de educación superior. Su experiencia en los negocios la forjó levantando a finales de los 70 una compañía de transporte de carga con camiones que opera en Quilicura y posee una filial en Antofagasta. Su arribo a CLC marcó un quiebre en la relación con la plana médica y en septiembre de 2020 sus desencuentros terminaron en tribunales con un conflicto por el cambio en los contratos de arriendo. Hoy, Gil se ve envuelto en otra polémica, y esta vez con la autoridad sanitaria, al recibir una tercera dosis de inoculación contra el Covid.

La gerenta de Enfermería, Andrea Gaete, que lo acompañó al vacunatorio -el sábado 3 de julio- le habría dicho a una de las TENS (Maritza Soto y Michelle Bernazar) “se la aplicas tú o lo hago yo”. Esto luego de que se opusieron a inocular la tercera dosis como lo solicitara el presidente del directorio por orden de su médico personal, el cardiólogo Héctor Ducci.

Alejandro Gil por primera vez aborda la polémica, luego de que el Ministerio de Salud informara que abrió un sumario sanitario en su contra y descarta que su intención fuera viajar a Miami y que ese fuera el real motivo para recurrir a una dosis adicional, fuera del plan nacional establecido para ello. “No es cierto el viaje al extranjero. El examen se tomó en la Clínica Las Condes”, dice a La Tercera PM. En ese sentido, explica, fue Ducci quien le solicitó que se hiciera exámenes de anticuerpos, y al darse cuenta de que sus resultados no eran óptimos habría ordenado entonces una tercera dosis para mayor protección.

¿Hace usted alguna autocrítica por lo ocurrido, considerando que hubo una vulneración a los protocolos establecidos por el Programa Nacional de Inmunización del Minsal?

“La clínica se encuentra trabajando en los respectivos descargos al sumario en curso”, respondió el empresario.

El director de la CLC se convirtió en el único chileno con una tercera vacuna. Quienes lo conocen aseguran que el episodio relata muy bien su personalidad y el estilo que ha marcado su gestión en el recinto médico privado.

Aristas abiertas

Tras darse a conocer este caso, hubo repercusiones. Renunció la jefa de los Servicios Ambulatorios, Leticia Ortiz, que mantenía 15 años de experiencia en CLC, y ayer miércoles se informó de el despido de la coordinadora del vacunatorio, Carla Garrido. Esto último generó molestia entre los funcionarios y con una manifestación en los pasillos a eso de las 14 horas se lo hicieron saber a la administración.

Sin embargo, desde CLC explicaron que hace una semana la profesional había presentado su renuncia.

“No más despidos injustificados”, se leía en uno de los carteles pegados en uno de los ventanales del recinto médico. En paralelo, un mensaje de WhatsApp de una de las TENS comunicaba a sus pares que lo que había ocurrido fue un “abuso de poder”, porque las enfermeras que aplicaron la vacunación a Gil actuaron “presionadas y sabiendo que estaba mal”.

El caso que ya está en manos de la autoridad sanitaria, podría sumar una nueva indagatoria de parte de la Dirección del Trabajo del sector oriente de la Región Metropolitana por despido injustificado. Por ahora, sólo la Seremi de Salud Metropolitana anunció el inicio de un sumario para indagar las responsabilidades en la inoculación de Gil el pasado sábado. Una vez que concluya podrán conocerse las eventuales sanciones.

Su fuerte carácter, con un estilo marcado por la eficiencia en costos y decisiones que al equipo médico no terminan por convencer, considerando renuncias y despidos masivos, han generado un quiebre al interior de CLC. En sus pasillos hoy la administración de Gil provoca malestar entre los médicos, hay quienes en privado critican su gestión, sobre todo porque dan cuenta de que cuando una voz se opone a sus medidas son apartados y terminan siendo despedidos o renuncian.

La vacunación viene a engrosar el cúmulo de conflictos que acumula la administración de Alejandro Gil, secundado por Jerónimo García y el director médico Rodrigo Mardones. De hecho, una de las decisiones que más le costó al equipo médico comprender es que haya traído de vuelta a este último, quien dejó Clínica Las Condes en 2018, luego que se le prohibiera hacer un tipo de terapia que él realizaba con células madres y a partir de esto deja el recinto médico.

La renuncia de jefa de los Servicios Ambulatorios, Leticia Ortiz, viene a engrosar el listado de médicos que han sido despedidos y otros que decidieron alejarse de la institución en los últimos meses, como Tomás Regueira, exjefe de la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica; Luis Herrada, exdirector médico; Roberto Postigo, traumatólogo de columna, y Andrés Larach, cirujano y especialista en el aparato digestivo. A ellos se suman al menos cuatro médicos más que salieron durante la última semana.

“Me botaron al piso violentamente”

Otro de los episodios que detallan su personalidad ocurrió el 21 de diciembre de 2019. Ese día asistió junto a su mujer, como suele hacerlo hasta la pandemia, al casino Sun Monticello, ubicado en la comuna de San Francisco de Mostazal. Todo iba bien, pero terminó de la peor forma. Esa noche jugaba con un grupo de amigas, hasta que se cruza con un guardia de nombre “Neri” y que sería extranjero, con el que ya anteriormente había tenido un altercado en el pasado. Según Gil, él tenía una fijación con su persona, porque “siempre intentaba que bajara la voz cuando celebraba un premio obtenido en las máquinas”.

El caso es que Neri le preguntó si estaban usando una máquina tragamonedas contigua a la que él estaba utilizando. Ellas dijeron que no, y habilitaron el espacio. A los pocos minutos apareció una persona que el grupo no había visto nunca.

“Sin provocación alguna, repentinamente esta persona desconocida se tornó muy agresiva y comenzó a increparme con insultos de grueso calibre, diciéndome que hasta cuándo ocupaba tanto espacio. A las mujeres que me acompañaban en el lugar igualmente las insultó con epítetos misóginos e irreproducibles y comenzó a hacer un gran escándalo en el lugar. Yo le respondí que no nos faltara el respeto”, dijo Alejandro Gil en una querella por lesiones menos graves que presentó a raíz de lo ocurrido.

En ese momento, Gil reprochó a Neri, quien presenciaba los hechos, que hasta cuándo recibíamos malos tratos y hostigamientos en ese casino, lo que dio lugar a un momento tenso que culminó a golpes.

“Una vez que me encontraba de vuelta en mi silla, de pronto apareció un grupo de guardias de seguridad, quienes, sin mediar violencia de mi parte, me botaron al piso violentamente, me inmovilizaron y apretaron fuertemente la mandíbula. Además, me hicieron una especie de llave en mi muñeca y me propinaron diversos golpes, sacándome fuera del casino de forma humillante y provocándome diversas lesiones”, dijo

“Dicha feroz agresión resulta increíblemente desproporcionada considerando que tengo 72 años, edad que, por lo demás, aparento”, remató en su querella, cuya defensa es liderada por el abogado Sebastián Yanine, socio del estudio Bofill, Escobar & Silva. Acto seguido, acudió a constatar lesiones a la Clínica Alemana.

Hoy el caso sigue vigente en tribunales y a la fecha existen seis imputados, que son funcionarios del casino.

Clínica Las Condes (CLC) y su director médico, Rodrigo Mardones, declinaron responder a las consultas planteadas por este artículo. Sun Monticello tampoco hizo declaraciones por la acción penal en contra de sus funcionarios.

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