El banco público no es un banco más

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En los últimos días, se acusó -sin ningún fundamento- que este banco estaba realizando remates de viviendas sociales en plena pandemia. Algunos repitieron: este banco es comercial, es como cualquier otro, y lo más doloroso: abusa de los chilenos. Nada más alejado de la realidad...




A veces, entre tanto ruido, cuesta ver el rol que cumplen algunas instituciones públicas que han sido protagonistas del desarrollo de un país entero. Más aún, en tiempos en que la templanza escasea y se imponen el grito y el debate sin datos. Se ha escuchado decir, por ejemplo, que el BancoEstado -el único banco público de Chile- se comporta como un banco comercial más, que vendría siendo otro edificio más en la plaza de las instituciones financieras. Se ha dicho, incluso, que gana mucho y ayuda poco, justo en medio de una pandemia económica y sanitaria sin precedentes. Es como un murmullo que queda allí, flotando en el ambiente. De tanto repetirlo, algunos hasta creen que eso es verdad.

Se pueden tener opiniones propias, pero no hechos propios.

¿Cómo se habrían pagado en esta pandemia más de 40 millones de ayudas sociales y 24 millones de retiros de fondos previsionales sin la presencia nacional del BancoEstado? ¿Con un cheque como en Estados Unidos? ¿Qué hubiese pasado si BancoEstado no hubiese desarrollado por años canales de atención cercanos a nuestros clientes, como los casi 32.000 puntos de atención de CajaVecina? ¿Y la digitalización de las transacciones de nuestros clientes, que ya llegan a niveles de 90% y que crecen fuertemente año a año? De eso se trata ser el banco público, de estar cuando el país necesita que esté, sin aspavientos, haciendo la pega y mejorando cada día todos nuestros servicios. Ni más, ni menos.

Cuando un gobierno o cuando uno -o muchos- parlamentarios promueven una política pública como un bono, un subsidio o una ayuda urgente, todos dan por descontado que el banco público dirá que sí. Y es cierto: cuando se trata de ayudar a todos los chilenos, el BancoEstado nunca dice que no.

Al banco público se le pide mucho y está bien que así sea. No podría ser de otro modo con 14,3 millones de clientes, desde el más rico hasta al más pobre tienen acceso. Es fundamental que promueva soluciones y mecanismos de financiamiento para quienes más lo necesitan, con celeridad, y, sobre todo, con dignidad, sin discriminaciones ni dilaciones. Ese es, precisamente, el rol único que juega el banco público: BancoEstado empareja la cancha financiera, no hace diferencias entre chilenos de primera y segunda clase. Estamos presentes en todo el círculo de la bancarización: la CuentaRUT, las soluciones para lograr la primera vivienda, nuevos productos para ayudar a los emprendedores, la potente digitalización y el despliegue territorial de llegar a cada comuna de Chile.

Allí están los 163 mil Fogape Covid entregados, en su gran mayoría a pymes y en regiones; los más de 72 mil Fogape Reactiva que llevamos hasta la fecha, con el foco puesto en que a los emprendedores no se les acabe el tiempo, entregando el 60% de créditos Fogape del total de las instituciones.

En los últimos días, se acusó -sin ningún fundamento- que este banco estaba realizando remates de viviendas sociales en plena pandemia. Algunos repitieron: este banco es comercial, es como cualquier otro, y lo más doloroso: abusa de los chilenos. Nada más alejado de la realidad, primero porque este banco tiene en pausa los remates desde octubre de 2019. Pero vamos más allá: tenemos un área dedicada a la coordinación permanente con comités de allegados y de deudores, con el Ministerio de Vivienda y otras organizaciones para buscar soluciones y repactaciones. ¿Quién más lo hace?

El BancoEstado siempre puede mejorar, estamos conscientes de eso y trabajamos pensando en resolver los dolores cotidianos de los ciudadanos. Nos duele cuando cualquier persona tiene un problema, por eso pedimos disculpas cuando nos equivocamos. Nuestro equipo humano, que no para de trabajar todos los días del año, se levanta cada día para atender cada vez mejor a todos nuestros clientes; desde la fila en la sucursal hasta una solución crediticia para salvar un negocio. Pero otra cosa es tergiversar los hechos o no querer entender cómo funciona, cuál es el rumbo y cómo ayuda -repito, sin aspavientos- a millones de chilenos sin distinciones de ningún tipo, todos los días. El banco público no es cómo cualquier otro banco.

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