Fact Checking Político VII: Jadue y la línea de crédito del B. Central, Paris y la metodología para contar muertos, JA Kast y las cuarentenas totales

En nuestra séptima entrega, La Tercera PM hizo doble clic en declaraciones del alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, sobre nuevas y mayores medidas de ayuda económica para la clase media; de Enrique Paris a propósito de su primer entrevero con Espacio Público; y del cambio de opinión de José Antonio Kast sobre los confinamientos.




1. Jadue y la línea de crédito del Banco Central

Contrario a lo que han sostenido otros dirigentes del Partido Comunista, el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, sorprendió esta semana al señalar que no es partidario de que se realicen retiros de los ahorros previsionales como fórmula para entregar mayores recursos a la clase media. En vez, dijo, el estado “debe salir a endeudarse” o bien comprometerse a restituir esos fondos con cargo a impuestos generales de la Nación.

Así lo señaló el 30 de junio en el matinal Bienvenidos, de Canal 13, en el que además planteó otras alternativas para otorgar ayudas económicas en medio de la crisis derivada del coronavirus. Una de ellas, fue esta:

“Aquí hay un error. Hay una línea de crédito aprobada por el FMI de 23 mil millones de dólares aprobados para el gobierno. Creo que ahí hay plata suficiente, que ya es un crédito que está preaprobado, y que efectivamente el gobierno lo puede ocupar hoy día con cargo a un impuesto a los superricos que ingrese el próximo año”.

Sin entrar en su idea del impuesto a las personas de mayores ingresos, lo mencionado por el edil es falso.

La línea de crédito a la que alude Jadue -que fue anunciada el 29 de mayo- no es una línea de crédito para el gobierno, sino que para el Banco Central. Según se anunció en ese entonces, el uso de esos recursos no son para gasto público: es una medida de carácter precautoria, “complementaria a las fuentes propias de liquidez externa provenientes por ejemplo de las reservas internacionales”, cuyo objetivo es fortalecer la política monetaria que maneja el Banco Central ante eventuales situaciones de shock externo.

“Su disponibilidad tiene por objeto ayudar a alcanzar los objetivos del Banco Central ante eventuales situaciones de shocks externos severos, como los que podrían acompañar a un agravamiento significativo de los efectos globales de la crisis originada por el Covid-19. La facilidad no está destinada a financiar gasto público”, dice textualmente el comunicado del BC de ese día.

Por otra parte, el artículo 27 de la Ley Orgánica Constitucional del Banco Central de Chile establece -a diferencia de lo señalado por Jadue- una prohibición textual de otorgar financiamiento al fisco en ese sentido.

“El Banco podrá otorgar financiamiento o refinanciamiento sólo a las empresas bancarias y sociedades financieras. De manera alguna podrá otorgar a ellas su garantía, ni adquirir documentos emitidos por el Estado, sus organismos o empresas. Ningún gasto público o préstamo podrá financiarse con créditos directos o indirectos del Banco”. Por lo tanto, esos recursos no puede ser usados para esos fines.

2. Enrique Paris y el método de otros países para contar los fallecidos por Covid-19

“Oficialmente a nivel mundial, las cifras que se entregan en todos los países incluyen la metodología de cruzar el informe del Registro Civil y la PCR positiva. Todos los países en el mundo entregan esa cifra, nadie entrega casos probables, nosotros entregamos casos probables. Y al calcular muertes por millón de habitantes en base a ese tópico, PCR positiva con Registro Civil, Chile ocupa el lugar 11 en muertes por millón de habitantes “.

El ministro de Salud, Enrique Paris, utilizó este argumento ayer para defender el método de conteo que el gobierno utiliza para los casos de fallecidos por Covid-19, y que esta semana provocó los cuestionamientos de Espacio Público. El centro de estudios pidió al gobierno entregar una sola cifra de fallecidos y no dos.

La argumentación de Paris es cuestionable, al señalar que “todos los países en el mundo entregan esa cifra, nadie entrega casos probables”, pues no es así. El sistema de reporte de fallecidos varía de país en país. Efectivamente, el más adoptado para estadísticas oficiales es el que indica el ministro de Salud: se consideran para los listados los decesos con confirmación de un PCR positivo. Sin embargo, esto no es así en varias de las naciones que encabezan la lista de fallecidos, ya sea por cantidad o por tasa de mortalidad.

Por ejemplo, Bélgica decidió incluir en su conteo oficial de fallecidos por la pandemia a todas las muertes ocurridas en casas de reposo. En mayo, un reportaje de la BBC indicó que de todos los fallecimientos ocurridos en ese período en los recintos, sólo 16% tenía un test positivo de Covid-19; es decir, el resto de los informados corresponde a casos que, en el escenario chileno, se catalogarían como “sospechosos” o quedarían fuera del reporte.

En el caso de Estados Unidos, pasa algo similar. Aunque los conteos varían de estado a estado, hay al menos un caso prominente donde se hizo un ajuste a las cifras oficiales: Nueva York. En abril, el Departamento de Salud de dicho estado añadió más de 3 mil decesos al reporte oficial de fallecidos por Covid-19. Esta cantidad incluía personas que nunca dieron positivo al test, pero que se asumía que murieron a causa de la enfermedad a partir de diversos elementos; es decir, nuevamente similares al “caso probable” chileno.

Al mismo tiempo, países como Francia y Gran Bretaña también han hecho correcciones a lo largo de la pandemia, enfocadas sobre todo en añadir decesos ocurridos en casas de reposo, más allá de las confirmaciones formales. Sí hay un país que tiene una situación similar a la chilena: España. Allí, el conteo oficial del ministerio de Sanidad es de 27.128 muertes, pero el Instituto Nacional de Estadísticas indica que los decesos en exceso en el período de la pandemia superan los 44 mil. El tema obligó al director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, a dar una explicación este viernes: señaló que ambas cifras son distintas, pero que son “perfectamente compatibles”.

3. José Antonio Kast y las cuarentenas totales

“Con la baja sostenida de nuevos contagios y apenas 30.000 activos en el país, afectado al 0.15% de la población. ¿Es razonable seguir con una cuarentena total para 11 millones de personas?”.

Esas fueron las palabras que escribió el miércoles el excandidato presidencial y hoy líder del Partido Republicano, José Antonio Kast, en una encuesta que publicó en su cuenta de Twitter y que acompañó con el hashtag: “NoMásCuarentena”.

Sin embargo, la opinión del exdiputado dista de las declaraciones que, casi tres meses antes, había realizado a través de la misma plataforma, llamando a decretar una cuarentena en todo Santiago. El 18 de marzo -fecha en que se contaba un total de 279 casos, con 43 nuevos ese día y ningún fallecido, según la plataforma internacional Worldometers- Kast se sumó al llamado que, para ese entonces, hacía en su mayoría los dirigentes de la oposición. “El coronavirus sigue avanzando y la mayoría de los trabajadores chilenos sigue arriba de una micro o el metro, compartiendo con otros en sus oficinas y lugares de trabajo. Si queremos frenar el virus, la cuarentena en Santiago tiene que decretarse ya. ¿Qué están esperando?”, estampó también en su cuenta de Twitter.

Ese mismo día Kast también llamó a hacer un “tuitazo masivo”, con el fin de presionar al gobierno para que se decretara el “cierre total” y un “plan financiero”. Todo esto, además, etiquetando en la publicación al Presidente Sebastián Piñera y al ministro de Hacienda, Ignacio Briones y al extitular de Salud, Jaime Mañalich.

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