Francisco Soto, profesor de Derecho Constitucional: "El mejor proceso de educación cívica es precisamente tener procesos constituyentes"

Tres días después del acuerdo político por una nueva Carta Magna, el abogado lanzó el libro "La Constitución en Debate" para educar sobre los principales conceptos constitucionales y también fomentar el debate en el proceso que se enfrentará.




¿Nos sirve la Constitución?. Esa es la primera pregunta que se plantea el libro La Constitución en Debate: Un texto pensado para profesores, estudiantes y organizaciones sociales (Editorial LOM, 2019) del abogado y profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Chile, Francisco Soto. Durante cerca de tres años, el académico junto al equipo de ayudantes de su cátedra (Sofía Brito, Maximiliano Klenner, José Ledesma y Alexander Nuñez) buscaron formas de explicar, con textos e infografías, los principales conceptos que están incluidos en una Carta Magna y así fomentar la discusión sobre estos puntos.

La primera edición del libro (1000 ejemplares), lanzado tres días después del histórico acuerdo de las fuerzas políticas por avanzar hacia una nueva Constitución, ya se agotó. Con la nueva edición ya en librerías, el abogado espera que en las próximas pueda incluir algún capítulo relativo al reemplazo de la Carta Fundamental.

En esta entrevista, Soto (exmiembro del Consejo Ciudadano de Observadores durante el proceso constituyente impulsado en el mandato de Michelle Bachelet), habla de la importancia de la educación cívica en este tipo de procesos y también aborda los debates que se han instalado en el oficialismo y la oposición y que han hecho tambalear el acuerdo.

¿Qué tan importante es la educación cívica en este proceso?

Uno espera que cuando se empiecen a levantar las candidaturas para la asamblea, la discusión constituyente sea cada vez más rica e interesante. Junto con seducir con sus posiciones, los futuros asambleístas también van a educar y formar sobre las distintas temáticas que componen la Constitución. Ese es un proceso virtuoso que vamos a vivir, un camino no solo donde se va a teorizar sobre los caminos constitucionales sino que también se va empezar a vivir en el día a día.

¿De qué forma se puede fomentar la participación en un proceso constituyente?

Los Encuentros Locales Autoconvocados (ELA) realizados en el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet expresan que la gente no se siente representada por ideologías sino que motiva su participación por temas. Reivindicar temas medioambientales, temas como la salud, vivienda o seguridad social, eso va a movilizar a las personas. Vamos a tener un proceso de formación constante, y el mejor proceso de educación cívica es justamente tener procesos constituyentes. Eso nos permitirá reencontrarnos como chilenos y dialogar entre todos, con nuestra familia, con nuestros hijos, amigos, con nuestro entorno, para así entender entre todos el papel que tienen las Constituciones en nuestra sociedad.

Dichos de Allamand: "No es correcto articular cuñas simplistas que terminen polarizando la conversación"

"En los últimos 20 años se ha empezado dar un fenómeno que era bastante inusual en los reemplazos constitucionales: empiezan a surgir en un contexto de democracia. Y en ese sentido, cuando se generan en procesos democráticos, cobra sentido el que esto se regule en las Constituciones. Antes, como los procesos eran de facto, todo lo resolvía la asamblea constituyente. En el contexto de hoy, cuando empiezan a convivir parlamentos y una antigua Constitución, con procesos de reemplazo, se empezó a distinguir entre reemplazo y reforma. Y a lo que alude el senador Allamand es claramente una consecuencia de un proceso de reforma, no de reemplazo".

¿Por qué?

Porque cuando uno pretende modificar una norma y no logra, por alguna razón, ya sea el quórum o el acuerdo necesario, se mantiene la norma vigente pero eso no opera en un proceso de reemplazo porque hay una derogación orgánica, una Constitución cambia a la otra. Y por tanto la otra se deroga cuando la nueva empieza a regir. Claramente, en los procesos de reemplazo constitucional hechos en democracia, existen normas constitucionales, leyes de desarrollo que realiza poderes constituidos y la asamblea empieza también a regular sus propias normativas.

La experiencia comparada muestra que las asambleas o convenciones no fracasan cuando no llegan a acuerdos en algunas materias, se autogeneran instancias para resolver nudos…

Claro, la experiencia latinoamericana da ejemplos de esto y eso se complementa con la regulación constitucional y con normas que se dicten de los poderes constituidos que están sometidos a la Constitución anterior.

¿Qué tanto afectan a este momento, cuando aún faltan cerrar detalles del acuerdo entre las fuerzas políticas, declaraciones como las de la semana pasada?

Nosotros tenemos un cúmulo de 11 experiencias en Latinoamérica de países que podrían ser revisados y sacar lo mejor de toda esa experiencia para Chile. No es correcto articular cuñas simplistas que terminen polarizando la conversación. Uno puede establecer criterios de acuerdos constitucionales, pero también la asamblea va a establecer formas de funcionamiento que permitan no solamente el diálogo con los propios asambleístas y la posibilidad de llegar a acuerdo, también se debe generar un diálogo social. No basta con una asamblea que se encierre a discutir, necesitamos que esa asamblea dialogue con el país. Eso ha estado ausente del debate.

Un punto que se hizo ver la semana pasada fue qué pasaba cuando la asamblea o la convención no llega a acuerdo y quedan normas para la legislación ordinaria. ¿Cuál es su visión sobre eso?

Aquí el tema no se resuelve con principios generales sino que tiene que generarse un proceso sofisticado de discusión para resolver los conflictos en la asamblea. Este es un proceso complejo de conversación y diálogo que debe suponer un acuerdo que fortalezca al país y las instituciones, no pueden generarse bandos polarizados. La experiencia latinoamericana dice que a pesar de que existe polarización en esas sociedades, un proceso constituyente tiene ciertas virtudes que permite construir un reencuentro dentro de la sociedad. Nosotros tenemos una tradición deliberativa que nos debería llevar a esto.

Ayer, en la comisión técnica del acuerdo se generó un debate por la doble ratificación. Relativo a que la convención tendría que votar no solo en particular cada artículo del nuevo texto sino que también al final el texto en general. ¿Qué le parece?

La convención tendrá que resolver eso. El criterio de 2/3 va a tener que ser interpretado por ellos en el funcionamiento particular. La comisión técnica no puede afectar esa dimensión y tiene que construir acuerdos generales. Extenderse a cómo va a proceder la convención no le corresponde.

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