Ignacio Briones (Evópoli): “Lavín y Jadue representan limitaciones y restricciones a las libertades”

FOTO: DANIEL ARAYA

"Mi partido está cuadrado detrás de mi candidatura", dice el presidenciable y exministro.




Esta semana, el abanderado presidencial de Evópoli, Ignacio Briones, estuvo de gira por las regiones de Los Ríos y La Araucanía, reuniéndose con distintas comunidades, emprendedores y adherentes a quienes les transmitió que, de llegar a La Moneda, impulsará con fuerza la recuperación del empleo.

En su recorrido, cuenta que su paso por el Ministerio de Hacienda le ha significado abrazos y algunas críticas, y que ha buscado escuchar y conversar. Aborda la violencia en la Araucanía - lo que denomina “la zona roja”- señalando que tras sus reuniones con comunidades mapuche, víctimas de la violencia y Fuerzas Especiales de Carabineros se formó la convicción de que hay “empatizar con el problema”, porque “las personas se sienten completamente abandonadas”.

Respecto de la última cuenta pública, el Presidente Piñera anunció que le pondría urgencia al proyecto de matrimonio igualitario. ¿Por qué cree que cambió de opinión, después de que muchas veces había expresado que el matrimonio es entre un hombre y una mujer?

No tengo idea, no soy comentarista de las opiniones de un Presidente, sobre todo cuando dejé de ser parte del gobierno, me bajé de esa micro, porque no comparto la dirección que llevaba en los últimos años. Yo me alegro del anuncio desde la mirada de la libertad. Lo que tenemos que dirimir, particularmente aquellos que supuestamente reivindican las “ideas de la libertad”, es si vamos a reivindicar la libertad completa o por parcialidades. Porque la libertad es una sola, uno no puede esgrimir la libertad económica y desentenderse de las libertades civiles, como hace una derecha conservadora. Así como tampoco una izquierda que parece muy liberal a la hora de reivindicar libertades civiles, pero es tremendamente recelosa de la libertad económica. En ese sentido, es curioso, pero hay ideas que ubican a Lavín y a Jadue en un mismo plano, porque ambos representan limitaciones y restricciones a las libertades.

Usted dijo que Lavín muestra “una mirada al pasado” al oponerse al matrimonio igualitario. ¿Cree que el alcalde ha sido inconsistente al aparecer más abierto en este tema?

Es muy legítimo que una persona conservadora diga que el matrimonio es entre un hombre y una mujer. Yo no lo comparto, no puede haber ciudadanos de primera y segunda categoría, el Estado no puede arrogarse la definición de una forma buena de vivir la vida. No tengo nada con ser conservador, pero no me parece que uno reivindique ser defensor de las ideas de la libertad y tener una postura inconsistente con esa libertad.

Este es un tema que divide a la coalición. ¿No vio el anuncio como algo perjudicial para el bloque?

Por definición, todas las coaliciones tienen diferencias, yo desdramatizaría aquello. Uno tendría que rasgar vestiduras en cosas mucho más profundas; cuando hay partidos y miembros relevantes de la coalición que se saltan las reglas institucionales, que hacen propuestas que debilitan la democracia, la separación de poderes, ahí sí que me parece que hay una línea roja mucho más clara .

¿En qué casos ve que se ha traspasado esa línea roja?

En toda la proliferación de proyectos inconstitucionales que han contado con el apoyo de parlamentarios de Chile Vamos. En esta discusión entre políticos, se olvidan los temas de fondo; quién está hablando de las pegas, del retroceso de las mujeres y cómo vamos a recuperar los trabajos perdidos, de las pymes, de las pensiones. Hay algunos que plantean retiros del 100% y uno se pregunta qué propuestas tienen para recuperar esa plata. ¿Acaso creen que la plata sale de los árboles o cae del cielo?

La UDI acusó que, con su anuncio, el Presidente definió que su candidato es Sebastián Sichel.

Eso es no entender nada del nuevo ciclo político, es seguir pensando en clave de qué beneficia a tal o cuál candidato. Tenemos que actuar pensando en las personas. Eso debió haber quedado claro en la última elección. ¡Por favor! ¿Cómo seguimos girando en la lógica de la vieja política?

La candidatura de Sichel muestra apoyos de RN y la UDI principalmente, pero también de Evópoli. ¿Por qué cree que se genera eso?

Mi partido está cuadrado detrás de mi candidatura. Pero, esto va mucho más allá de Evópoli. Nosotros hemos ido sumando a muchas personas, tenemos más de tres mil voluntarios activos en la campaña. Lo que me llama la atención es que haya una suerte de jactación de cómo convoco a gente de los viejos partidos políticos y, al mismo, tiempo, se reivindique como una suerte de nueva política. ¡Si eso no puede ser más añejo! Acá de lo que se trata es de abrir la cancha a gente nueva, a gente que se atreve a cruzar el cerco, como Javiera Parada.

Hay personas de la coalición, como Catalina Parot, que han admitido que “la presidencial está cuesta arriba”. ¿Ve que después de las elecciones de mayo esta contienda se puso más difícil para la derecha?

Tengo claro que esta presidencial es muy distinta a las anteriores. Me sorprende que los candidatos actúen como si fuera una presidencial más, como si esto se jugara en función de historias de vida o de la propuesta más efectista o más vendedora de humo. Se vienen años difíciles por delante, vamos a tener un desempleo estructuralmente alto y ahí está la prioridad central. Y lo segundo, a quien sea Presidente, y yo espero ser ese Presidente, le va a tocar administrar una transición. Esto va a requerir de mucha política, muchas convicciones y hay candidatos que no han mostrado convicciones. Estamos tapizados de bloqueos, de tironeos de izquierda y derecha, a partir de grupos de interés, y yo me siento muy libre para interpelarlos.

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