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Jaime Concha, denunciante marista: “Precht era un depredador sexual”

30 de agosto de 2018/SANTIAGO Victimas del caso Maristas, anuncian la creación de la fundación Nunca Más Solos. Secretario de la fundacion, Jaime Concha. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

“Yo sabía que si contaba que el Vicario de la Solidaridad me atacaba sexualmente, Pinochet lo habría usado a él y a mí, Precht habría terminado fusilado, preso, se habría acabado la Vicaría. Nosotros sentíamos el peso de todo eso", dice Jaime Concha.


“Yo no me siento feliz por lo que le ha pasado a Cristián Precht, creo que es una enorme tragedia, pero se tiene que conocer la verdad, la gente tiene que saber quién era él realmente”, dice Jaime Concha, con tono enérgico.

El denunciante del caso Marista alude al reciente decreto de dimisión del estado clerical que emanó desde el Vaticano, a través del cual la Congregación para la Doctrina de la Fe, a instancias de una decisión papal, expulsó de por vida a Precht del sacerdocio.

Eso ocurrió el reciente sábado 15, tras una investigación eclesial previa del Arzobispado de Santiago. Pero fue meses antes, a principios de marzo pasado, cuando un grupo de denunciantes de la Congregación de Hermanos Maristas, entre ellos Concha, interpuso una querella criminal por presuntos abusos, en la cual se mencionada al exvicario de la Solidaridad.

“Es un nombre que duele, claramente no se trata de cualquier cura. Yo sé lo que hizo en la dictadura, lo que ayudó, pero a las personas hay que juzgarlas por su trayectoria, por su coherencia. Y a él, por su estatura, hay que exigirle incluso más. Pero mientras defendía a víctimas de la dictadura, paralelamente a nosotros nos violaba en nuestros derechos humanos más básicos como niños”, agrega Concha.

Usted estudió en el Instituto Alonso de Ercilla en los años 70.
Entre 1973 y 1980. El hermano Jesús Pérez, actual rector, y Mariano Barona, ya eran parte de la comunidad religiosa. De hecho, Jesús Pérez era muy amigo de mi mamá, trabajaba con ella codo a codo en la pastoral, y ella confiaba en que yo estaba seguro con él.

¿Recuerda a Precht?
Claramente. Cuando yo salí de octavo y pasé a primero medio, Jesús Pérez le pidió mis cuadernos a mi madre, para que un niño que venía llegando estudiara los exámenes de ingreso. Ese niño era Jorge Franco. Así lo conocí y se hizo mi amigo. El episodio en particular con Precht ocurrió en 1978…

¿Cuál episodio?
El que me he cansado de relatar. Jesús Pérez nos llevó a Jorge Franco y a mí a una sala bajo el gimnasio, donde estaban los sacerdotes Miguel Ortega y Cristián Precht, supuestamente para que les entregáramos un testimonio de fe. Era como un examen vocacional. Pero eso fue un abuso. Nada más. Yo esperé afuera. Nos pidieron que nos desnudáramos y entráramos con unas túnicas a la sala. Jorge entró primero. Y fue manoseado mientras Cristián Precht observaba.

¿Qué hicieron?
Todo esto ya lo he relatado muchas veces. Salimos corriendo al patio, donde un alumno mayor, llamado José Vicuña, nos vio. A él le contamos lo que pasaba. Todo eso es verdad. Ese mismo año, en medio de una confesión, Precht me abusó sexualmente. Todo eso está declarado ante la Comisión Scicluna y ante la fiscalía. Y no son los únicos casos.

¿Sobre quién?
En relación a todo ese grupo de sacerdotes y religiosos. Hay otras denuncias fuera del caso marista que también sé que le llegaron al Papa. Por eso se determinó su expulsión inmediata. Fueron conductas repetidas, en el instituto nos pedían que fuéramos a retiros de fin de semana con Ortega y Precht. El me fracturó la vida, lo que nos hizo es imperdonable, yo sabía que si contaba que el Vicario de la Solidaridad me atacaba sexualmente, Pinochet lo habría usado a él y a mí, Precht habría terminado fusilado, preso, se habría acabado la Vicaría. Nosotros sentíamos el peso de todo eso. El era un depredador sexual y yo tuve que quedarme callado todo este tiempo, como muchos otros.

¿Ha intentado hablar con Precht?
No tengo por qué. El deberá darle explicaciones a Dios o a quien sea, sobre lo que hizo. Espero que la fiscalía determine su responsabilidad y que yo lo vea en un juicio.

 

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