Jorge Arrate: "El Frente Amplio es, a veces, un bloque escurridizo para hacerse cargo de la historia de la izquierda"

Tomando en cuenta lo que está ocurriendo en Venezuela, el histórico dirigente de izquierda, ex candidato presidencial y simpatizante del FA, pide perspectiva histórica para delinear el futuro. "Como si todo tuviera que hacerse desde cero y la historia no es eso, la historia es un proceso de capas que van sobreponiéndose una sobre la otra y la que va poniéndose arriba siempre tiene elementos que ha heredado de las anteriores", dice.


Jorge Arrate Mac Niven tiene 77 años y lleva cerca de 50 años relacionado con la política. Militante socialista desde 1963 hasta el 2009, colaboró en el gobierno de Salvador Allende, tuvo que exiliarse en Europa durante la dictadura y en los gobiernos de la Concertación fue ministro de Educación, Trabajo y Segegob. En 2009 fue candidato presidencial por el pacto Junto Podemos Más y alcanzó un 6,2% de las preferencias.

Su historial le permite ser un referente a la hora de hablar de la izquierda en Chile. Y hoy, en días en que el chavismo, uno de los proyectos de izquierda más extensos del siglo XX está en decadencia, Arrate profundiza en los factores que han determinado una "erosión" del régimen.

También es cercano al autonomismo, esa corriente política del cual proviene el diputado Gabriel Boric (MA). Por eso es que hoy, el abogado colabora en la fundación creada por la ex candidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, llamada "Saberes Colectivos". Desde esa vereda y en esta entrevista, desliza críticas al bloque de izquierda y lo define como una "imagen blanca" sin capacidad crítica en temas como la crisis venezolana. Sin embargo, asigna a su generación la culpa de eso.

¿Cuál es su visión de lo que ocurre hoy en Venezuela?

No soy un conocedor de Venezuela, de modo que mi opinión es la de un hombre de izquierda con gran interés por la Revolución Bolivariana. Desde que se inició he visitado Caracas sólo dos veces y por pocos días. Es obvio: el país vive un enfrentamiento político y social. El gobierno tiene hasta ahora importante apoyo en el mundo popular, mientras la oposición se agrupa bajo el predominio de sectores sociales afectados en sus intereses y su modo de vida asentados en la desigual distribución de la riqueza venezolana. Las Fuerzas Armadas son un factor determinante, quizá demasiado. Si bien el gobierno ha ganado veinte votaciones nacionales y perdido sólo dos, el origen militar de los líderes bolivarianos pareciera haber marcado el proceso, que muestra ahora rasgos de una deriva autoritaria.

Pero el régimen de Maduro ha desplazado a gran parte de la clase popular. ¿Se puede seguir asociando a la oposición al chavismo como una clase acomodada o de élite?

Nunca las separaciones son estrictas. Es bastante obvio. El chavismo ganó la mayoría de sus elecciones con el apoyo del mundo popular y a lo que me refiero es que hoy hay una oposición con el predominio de sectores sociales acomodados pero obviamente la oposición incluye también a otros grupos sociales. Por otra parte, Venezuela es un país acosado. Una oposición fragmentada, heredera de las fuerzas políticas que colapsaron hace veinticinco años debido a su corrupción e insensibilidad, busca y depende del apoyo desembozado del gobierno de Estados Unidos, proclive a un intervencionismo que no hace asco a la invasión militar.

¿Cómo califica hoy al gobierno de Nicolás Maduro?

El debate sobre si Venezuela es una dictadura o no es una discusión propagandística. Dictadura fue el franquismo. Dictaduras fueron regímenes de partido-Estado en Europa del Este. Dictadura fueron Somoza, Trujillo, Stroessner, Pérez Jiménez, Batista, Videla, Pinochet, todos ellos apoyados, en su momento, por la CIA y el Departamento de Estado norteamericano. En Venezuela no hay campos de concentración ni centros especializados en tortura, no existe el desaparecimiento de personas como instrumento político, hay libre circulación en sus fronteras. Sin embargo, hay episodios y tendencias a infraccionar las normas internacionales sobre los derechos humanos. Esas violaciones han de ser investigadas y sancionadas y el gobierno venezolano deberá dar todas las facilidades para que así ocurra.

¿Y en qué derivó entonces el gobierno venezolano?

Pienso que en Venezuela el sistema político está en crisis y existe el riesgo que las tendencias autoritarias del gobierno se acentúen, en parte avivadas por el acoso externo. El otro riesgo, gravísimo, es una intervención militar. Sería una desgracia para América Latina y traería indeseables consecuencias en todo el continente.

Hace pocos días, el Presidente encargado, Juan Guaidó, descartó apoyar una intervención militar, lo mismo hizo el Grupo de Lima…

Guaidó corrigió sus declaraciones luego de que en dos ocasiones dijera que estaban todas las opciones sobre la mesa. Tuvo una posición muy ambigua pero si se ha corregido es una buena noticia, lo mismo el grupo de Lima. Luego del fracaso de la operación de Cúcuta, que tuvo un carácter de provocación a mi juicio porque si uno quiere hacer llegar ayuda humanitaria tiene los canales multilaterales como la ONU o la Cruz Roja. Aquí se fue a provocar a la frontera, después de eso veo que las Cancillerías están pensando con un poco más de serenidad.

¿Qué tanto ha cambiado en el último año su postura sobre Venezuela respecto a la que tenía hace cinco o más años atrás?

Le confieso que siempre miré con cautela el proceso venezolano. Sabemos que los principios democráticos y los que inspiran a las organizaciones militares son bastante diferentes. No sabía yo cómo operaría Chávez, un militar de alta graduación, para manejar esa variable. Con el paso del tiempo llegué a valorar al menos cuatro elementos de su proyecto. Uno, su clara perspectiva y acciones a favor de los desposeídos y contra la desigualdad. Dos, su visión de una democracia no formal sino real, que incentivara la participación y la organización social. Tres, su latinoamericanismo que, como socialista chileno formado en esa tradición, me convocó de inmediato. Cuatro, su reivindicación de la idea socialista -el socialismo del siglo XXI, lo llamó- asociada estrechamente al desarrollo democrático.

¿Y cuáles son los factores que incidieron en su deterioro?

Me cuesta precisar, después de su muerte, los factores que han incidido en el deterioro de la Revolución Bolivariana. Pareciera existir un problema de conducción, también errores serios en el manejo económico, falta de energía para combatir la corrupción, un poderío creciente de las Fuerzas Armadas. Para mí es evidente que el cerco económico establecido por Estados Unidos y sus aliados, que sigue intensificándose, ha incrementado los problemas de disponibilidad de alimentos y medicinas, en un inicio provocados o incentivados por la oposición de derecha. Algunos dicen que este factor carece de importancia real. Pero, dígame, ¿entonces porque los adversarios de Venezuela lo aplican cada vez más? Si no sirve, ¿para qué? Lo paradojal en este tema es que los mismos que no vacilan en aplicar el cerco se disfrazan de humanitarios frente a consecuencias de las que son, a lo menos en parte, directamente responsables.

La "imagen blanca"

Algunos expertos han vuelto a reponer el debate sobre el futuro moral de la izquierda en relación a lo que pasa en Venezuela. Por ejemplo, en Argentina, el historiador Loris Zanatta escribió una columna muy crítica hacia la izquierda latinoamericana y la emplazó a "salir de la borrachera ideológica". ¿Cree lo mismo?

Es muy importante tener una perspectiva histórica. Colocar los acontecimientos en el contexto histórico y geopolítico en el que ocurren. La historia de América Latina en el siglo XX fue una historia de invasiones e intervenciones extranjeras permanentes. Hay que tener memoria para poder juzgar los acontecimientos y eso le hace falta a la izquierda, particularmente a la nueva, la emergente. Que a veces da la impresión que no se reconocen en una identidad de carácter histórico. Creo que la izquierda a la que se refiere el columnista que usted cita es seguramente la izquierda que yo llamo como la "imagen blanca".

¿A qué se refiere?

Una izquierda que defiende a brazo partido, a ultranza, sin capacidad crítica al gobierno de Venezuela. Y ese no es mi caso. Tengo una perspectiva crítica pero jerarquizo, y en este momento, el punto central es impedir una intervención militar extranjera en Venezuela.

¿Y esa izquierda sin capacidad crítica dónde está?

Estoy pensando en el Frente Amplio. Es un sector al que me siento muy próximo pero no soy parte de él. Y creo que a veces es un bloque escurridizo para hacerse cargo de la historia de la izquierda con sus virtudes y sus defectos. Como si todo tuviera que hacerse desde cero y la historia no es eso, la historia es un proceso de capas que van sobreponiéndose una sobre la otra y la que va poniéndose arriba siempre tiene elementos que ha heredado de las anteriores.

¿Y a qué atribuye que el Frente Amplio caiga en eso?

Se debe al gran silencio político y cultural que hubo en Chile con la dictadura y posteriormente con el periodo de la transición en el que no discutimos a fondo los temas de por qué se produjo la dictadura, de cómo se produjo. La gran responsabilidad de la desmemoria no recae en los jóvenes sino que en mi generación.

¿Por qué?

Porque no fuimos capaces de transmitir de una manera adecuada esos elementos.

¿Y se está produciendo ese debate en la izquierda?

Bueno, está comenzando pero de mala forma. Sin perspectiva histórica, sin parámetros claros que sean capaces de jerarquizar acontecimientos y principios. Sería bueno debatir juntos nuestro mapa de puntos cardinales.

¿Y en el Frente Amplio, existe esa discusión?

El Frente Amplio es un empeño valioso que ya se ha sostenido por más de dos años, más allá de las diferencias. Y hay que anotar que su arco es bastante amplio, desde liberales hasta autonomistas, basistas y libertarios. Es algo único en la izquierda chilena del último decenio. Ahora, en un Frente así siempre habrá diferencias y, mientras no impliquen disidencias radicales en materias de principio o de decisiones estratégicas vitales, serán parte de la riqueza de un proyecto transformador. No hay que temerles. Auguro que el Frente Amplio haga este debate y sepa respetar puntos de vista diversos.

Usted está participando en la fundación Saberes Colectivos que fundó Beatriz Sánchez. ¿Considera que ella tiene capital político para replantearse una segunda candidatura presidencial?

Quienes me invitaron a formar parte de la fundación me han declarado que ésta no tiene un propósito electoral. Ni se trata de que cada uno de los que ahí participan sean miembros de un comando electoral de Beatriz Sánchez. Ella tiene un capital político indudable, eso es indiscutible pero es muy temprano para definir opciones electorales, yo por lo menos no estoy en eso.

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