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De la amenaza hormonal a la forma del cerebro: Cómo fue el debate en el Instituto Nacional por ingreso de mujeres

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Instituto Nacional

Durante poco más de dos horas, alumnos, profesores y apoderados del Instituto Nacional debatieron sobre la opción de abrir la matrícula a mujeres y terminar así con 206 años de exclusividad masculina. No hubo acuerdo. Los padres están más inclinados por mantener la tradición, los alumnos de enseñanza media piden el cambio y los profesores creen que llegó la hora de abrirse a los nuevos tiempos.


“Formarse, formarse”, grita el profesor a los niños del séptimo básico, a la salida del teatro principal del Instituto Nacional, ubicado en el subterráneo del edificio. Son las 19 horas y los muchachos acaban de terminar una improvisada pichanga con una pelota de plástico y mientras caminan imitan bailes del videojuego Fortnite. Las risitas de los pequeños estudiantes contrastan con la escena de una solemne ceremonia. Delante de ellos un estrado, sistema de audio y en la primera fila se ubican las principales autoridades del establecimiento. Los asistentes comentan que se trata de una cita “histórica”, todos saben que esa tarde se cierra el debate que servirá de antesala a la votación, programada para la próxima semana, en donde la comunidad “institutana” deberá resolver si se permite el ingreso de mujeres al Instituto Nacional, tras  206 años de historia.

“Muy buenas tardes estimados y estimadas. Estimadas apoderadas, estimadas funcionarias, estimadas profesoras y asistentes de la educación”, comenzó diciendo el rector Fernando Soto a un teatro a medio llenar, pese a que la matrícula del establecimiento supera a los 4.000 alumnos y que fueron convocados alumnos, apoderados, ex alumnos y funcionarios, la panorámica muestra a menos de 200 personas.

Qué duda cabe

“El destino quiso que fuéramos nosotros los protagonistas de un momento que es relevante, y no solo en la historia del Instituto. Qué duda cabe que es un momento histórico. Sobre un tema que a buena hora se ha puesto en el tapete de la opinión pública”, agregó Soto, antes de dar paso a la opinión experta del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile, -institución que acompañó los procesos de discusión en el aula-, y también, a las distintas ponencias que todos los estamentos del colegio tenían permitido presentar previamente vía mail, y leer ante los asistentes al foro.

El moderador de la instancia llamó al estrado a una apoderada, pero nadie subió. “Yo leeré su carta”, indicó una mujer miembro del Centro de Apoderados Pro Clase del Instituto Nacional, una de las tres agrupaciones de apoderados del colegio.

Hormonas revolucionadas

“La conexión del Nacional genera historia, apegos, crea lazos de camaradería e identidad social, capaz de producir un profundo impacto en la vida. Un ideal que, sin duda, ayuda a los niños y jóvenes menos privilegiados a creer en el cambio”, comenzó leyendo, para luego dar paso a líneas argumentativas como “creemos que la educación diferenciada minimiza el riesgo de fracaso escolar y aumenta considerablemente el rendimiento académico de los estudiantes y permite igualdad de oportunidades”. Este grupo de padres deja en claro rápidamente que no están de acuerdo con la apertura del establecimiento al ingreso de mujeres y sus argumentos parecen hacer retroceder el tiempo. “Existen diferencias naturales en las formas de aprender de los seres humanos dada la composición y forma del cerebro”, se describe en la carta que lee una de las apoderadas. “La educación mixta no toma en cuenta esas diferencias biológicas” o “el desarrollo muscular de los varones provocado por la testosterona, los haces más bruscos naturalmente provocando incomodidad en el sexo opuesto”. No podía estar ausente, también, el factor sexual: “Hay menos tensión en las aulas y más naturalidad al no estar influenciado por un ambiente social heterorizado (sic), condición natural a una edad en el que el ser humano se encuentra con sus hormonas revolucionadas”.

Al cerrar la lectura de la carta, la interlocutora recibió un fuerte aplauso por parte de varios de los asistentes, y entre sus acompañantes levantaron carteles con la leyenda “Instituto Nacional No Mixto”. Varios alumnos, principalmente los más pequeños,  se sumaron al apoyo.

Las relaciones con las mujeres no son solo amorosas

La segunda ponencia expuesta en la jornada fue la de un alumno de enseñanza media, uno de los menos de 50 estudiantes de ese nivel que asistieron a la convocatoria y el único que expuso públicamente, además del presidente del centro de alumno. “El problema son los adultos, quienes vienen de una generación que muchas veces es reacia al cambio de sus realidades”, señaló durante su discurso donde atribuyó que la discusión que hoy se está viviendo en el Instituto Nacional se debe principalmente a la fuerza del movimiento feminista.

La jornada siguió con declaraciones de un padre que señaló que la Constitución “establece la libertad de enseñar, señalando que el cierre del Instituto Nacional coartaría su opción de elegir un colegio monogénerico para su hijo. “Como padres, ejercemos nuestro derecho a elegir el colegio y el proyecto educativo más adecuado para nuestros hijos. Es obligación del Estado resguardar nuestro derecho”, agregando que la distancia entre hombres y mujeres “genera una correcta y respetuosa curiosidad de los estudiantes en el entendido que las mujeres, siendo iguales en derechos y deberes, son seres humanos distintos y con características propias y peculiares”.

El foro contó además con dos ponencias de profesores, ambas a favor del cambio a mixto, y dos de exalumnos y organizaciones de apoyo al estudiantado que señalaron neutralidad, pero manifestaron su preocupación por la infraestructura e implementación del Instituto, apuntando que es más priotario resolver estas falencias antes que pensar en la incorporación de alumnas.

Cerca de las 21 horas, la jornada iniciaba su fin. La mayoría dejó la sala. Con menos de 100 asistentes leyó su discurso Rodrigo Pérez, presidente del centro de alumnos, quien rememoró que, gracias a un paseo con los scouts de su colegio supo lo que era convivir con mujeres. “Ahí conocí a mis primeras amigas y recibí las herramientas que, lamentablemente el currículo escolar nunca se ocupó de entregarme. Esas habilidades que no están en ninguna alternativa, en ningún documento o en ninguna prueba. Con ellas aprendí a convivir, a romper los estereotipos que en mi espacio de hombre no era capaz de evidenciar. Aprendí que las relaciones con las mujeres no son solo amorosas, que el hecho de compartir con el sexo opuesto no tiene por qué ponerme incómodo o nervioso ¿Por qué no puedo trabajar junto a ellas escolarmente?”, fue parte de su alocución, que lamentablemente para los defensores del cambio, a esa hora ya no tenía prácticamente oyentes.

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