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La fórmula Cambridge College: Director explica por qué cerca de 100 padres hicieron fila para entrar al colegio

19 Marzo 2019 Entrevista a Alvaro Valenzuela, Director del Colegio Cambridge College de Providencia. Foto: Andres Perez

Álvaro Valenzuela es el director del Cambridge College, el particular pagado que por tercer año consecutivo lideró el ranking de los mejores puntajes PSU. Esos resultados hicieron que ayer, cerca de 100 padres realizaran largas filas en las afueras del colegio para optar a un cupo. Aquí entrega luces sobre su fórmula.


Por tercer año consecutivo, el Cambridge College -colegio particular pagado ubicado en calle Antonio Varas en la comuna de Providencia- lideró el ranking de los mejores promedios en la Prueba de Selección Universitaria (PSU). Los 707,5 puntos promedio los ubicó en el primer lugar donde compartieron el podio con el colegio Francisco Encina, el Augusto D’Halmar y más abajo el The Grange School.

Esos resultados hicieron que la madrugada del lunes, cerca de 100 padres hicieran una larga fila por calle Antonio Varas para entregar las carpetas con los antecedentes de sus hijos y  así postular al nivel playgroup, el más básico que ofrece el establecimiento para niños de 2 o 3 años. En media hora, ya no se pudo recepcionar más carpetas. Algunos, incluso, estaban haciendo una especie de vigilia desde el domingo en la mañana.

Álvaro Valenzuela es el actual director del pequeño colegio ubicado en Providencia. Cuenta que su madre lo creó en 1960, que él ha continuado con el legado que, agrega, se caracteriza por “la disciplina, la corrección y el trabajo conjunto de los actores educacionales”. Sin embargo, lo que más recalca es la cantidad de alumnos que tiene: un curso por nivel con cerca de 30 estudiantes por cada curso.

Pero añade que las diferencias de precios también influye en la alta demanda. Por ejemplo, para postular al colegio al Cambridge College los padres tienen que desembolsar cerca de $1 millón por gastos de matrícula y cuota de incorporación, y la colegiatura mensual asciende a $289 mil. En comparación con el cuarto del ranking, el The Grange School, otro particular pagado, los padres deben pagar $6 millones en gastos de incorporación mientras que anualmente deben desembolsar $6,8 millones.

¿Aparte de los buenos resultados en la PSU qué otros factores atribuye a la alta demanda que tiene el colegio?
Son varios factores. Evidentemente, los muy buenos resultados académicos en los últimos tres años en la PSU a nivel nacional y en las pruebas SIMCE también. Lo otro, es que este es un colegio familiar, a los padres les gusta que este sea un colegio chiquitito porque es muy protegido y eso hace que su hijo sea conocido al interior del establecimiento, con nombre y apellido. También es un colegio que tiene una cobertura diaria bastante amplia: recepcionamos a partir de las 7:30 y entregamos alumnos hasta las 18:30 y eso permite que las familias dejen a sus hijos, vayan a trabajar y después tengan tiempo para recogerlos.

¿Y el tema económico es un plus también? En el entendido de que muchos colegios que comparten el ranking de los mejores en PSU son más caros…
Efectivamente, dentro de nuestros colegios similares somos de los más económicos.

¿Cuál es la fórmula del colegio para tener éxito en la PSU?
En la práctica son varios los factores. Como le decía somos un colegio pequeño y siempre hacemos la totalidad de las clases, no hay paros, huelgas ni marchas. Los alumnos tienen también una disciplina al interior de la sala de clases que permite que el docente realice sus clases de buena manera y al igual que otros colegios, trabajamos desde muy pequeños los contenidos que se requieren y a partir de séptimo básico se van implementando las habilidades y contenidos que son evaluados primero con SIMCE y después PSU.

¿Cuál es su visión de la discusión que ha traído la presentación del proyecto “Admisión Justa” del gobierno?
Lo primero, es un proyecto que hay que esperar que salga completamente para poder leerlo y analizarlo como corresponde. En la práctica, son avances que hay que tener y la meritocracia es una situación muy interesante y bienvenida por las familias, eso implica de cierta manera que los alumnos al ingresar por mérito, ingresan por los antecedentes y evaluaciones que tienen posteriormente. Entonces algo de selección hay. Nuestro sistema educacional tiene selección, es evidente, el nombre de la PSU lo dice.

¿Pero usted cómo lo evalúa?
Todo es perfectible. Obviamente que hay situaciones bien complejas que hay que ir analizando y viendo argumentos y sabemos que a nivel social hay una cierta polaridad, un grupo lo encuentra bueno otros regular, es decir, son temas complejos.

En ese sentido, su colegio es por orden de llegada para los cursos más bajos, o el nivel playground…
Claro, los que postulan son padres que tienen hijos que no tienen escolaridad y vienen al playground, solo exigimos jardín infantil. Lo que nosotros buscamos son niños comunes y corrientes pero que sus familias tengan claro cuál es nuestro objetivo, nuestro proyecto educativo y eso implica que acá hay que trabajar. Entonces más que ver el caso puntual de los postulantes, lo que nos interesa es que las familias puedan conocer de nuestra propia voz cuál es la realidad del colegio.

Siempre se ha debatido hacia donde avanza el sistema educativo chileno pero posteriormente al 2011, este ha sido un tema central del debate público. ¿Cuál es su visión de esto?
El Estado de Chile ya lleva 18 o 20 años teniendo como foco principal de su accionar el sistema educativo. La inversión que hace el Estado ha crecido enormemente pero los cambios en educación son de largo plazo, no son de resultados inmediatos. Los distintos gobiernos han aplicado distintas políticas y como en todas estas situaciones algunas han sido bienvenidas y otras no tanto.

¿Cómo cuáles?
Se ha mejorado pero se debe hacer mucho más. Un impedimento no menor es que las formas de protesta respecto a esto también conllevan, y en esto hay cifras, una pérdida de clases enorme que influye en el rendimiento de los alumnos y los liceos emblemáticos lo han vivido y sufrido. El Estado de Chile, a través de los distintos gobiernos, debe continuar en la búsqueda de las mejores soluciones para que nuestra calidad de educación en general pueda ser tan buena como la que nosotros ofrecemos.

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