“La manada” chilena: Víctima reconstruye recorrido y Fiscalía indaga a barrista de la U implicado en otro abuso sexual

Autor: Ivonne Toro

Cuando ocurrió el caso en España, en Chile hubo protestas por la decisión de la justicia española.

La reconstrucción de los hechos por parte de las autoridades en compañía de la víctima permitió clarificar dónde exactamente ocurrió el ataque ya que la revisión de todas las cámaras de seguridad del sector daban cuenta de incongruencias entre lo relato por la mujer en su primera declaración, realizada el 7 de mayo pasado, y lo que se observaba en los videos.


Por más de una hora, el 27 de mayo, la fiscal Mizti Henríquez en compañía de personal de la Policía de Investigaciones y una sicóloga del Ministerio Público, realizó el mismo recorrido que hizo la noche del 29 de abril la joven de 28 años que asegura haber sido abordada y violada por un grupo de alrededor de cinco hinchas de la Universidad de Chile, en las inmediaciones del metro Ñuble, tras un partido que se había disputado en el Estadio Nacional.

La reconstrucción de los hechos por parte de las autoridades en compañía de la víctima permitió clarificar dónde exactamente ocurrió el ataque, ya que la revisión de todas las cámaras de seguridad del sector daban cuenta de incongruencias entre lo que relató la mujer en su primera declaración, realizada el 7 de mayo pasado, y lo que se observaba en los videos. Las diferencias radicaban en que la víctima recordaba haber avanzado en un sentido de la calle y se determinó que había tomado la dirección contraria. La ubicación en imágenes de los supuestos agresores, identificados por el uso de poleras del equipo futbolístico, también calzó luego de que se realizara la diligencia.

Finalmente, tras el procedimiento se determinó que la vulneración sexual ocurrió más cerca de su domicilio de lo señalado inicialmente, lo que coincide con los registros gráficos. Fuentes de la investigación, consultadas por La Tercera PM, recalcan que personas que han sufrido episodios violentos suelen verse afectadas por olvidos respecto de qué fue exactamente lo que ocurrió y que tales inconsistencias comienzan a ser superadas con el tiempo y la contención emocional.

De lo que no hay dudas es respecto de que la joven fue, como denunció, agredida sexualmente. Existen pruebas del Servicio Médico Legal que ratifican esta situación ya que revelan lesiones compatibles con la acusación. La mujer presentaba además cortes en su cara, coincidentes con la advertencia que le habrían realizado los atacantes para reducirla. En esta línea, la Fiscalía ha descartado la hipótesis, que se revisa en este tipo de casos, de que pudiera haber sido reducida por alguien conocido o cercano.

Por ello, luego de la descripción realizada – a lo que se suma una denuncia previa de una muchacha que habría sido abusada durante el verano en circunstancias similares por un hincha-, se inició la búsqueda de un sujeto en particular que se encuentra prófugo y que podría ser el nexo entre ambos casos.

Además se está a la espera de una nueva pericia, esta vez de carácter sicológico, a la afectada.

Shock

Uno de los aspectos más delicados para la indagatoria del Ministerio Público fue la decisión inicial de la víctima de no entregar su testimonio, dado que tras el ataque se encontraba en estado de shock.

Fue su esposo quien acudió con la mujer hasta la Clínica Indisa y entregó las primeras referencias. Recién una semana después del ataque, el 7 de mayo, la víctima accedió a contar lo que había ocurrido. Dijo que había sido reducida por un grupo de cinco hinchas en las inmediaciones del metro Ñuble y obligada a caminar hasta ser abordada sexualmente contra su voluntad alrededor de las 20:40 horas del 29 de abril, en los alrededores del Parque San Eugenio. Si bien fueron cinco los hombres que la redujeron, tres de ellos habrían tenido abusado sexualmente de ella, el resto la habría asaltado. Luego de que el grupo huyera, ella retornó a su hogar y le contó lo sucedido a su pareja.

La brutalidad del hecho asemeja el crimen cometido en España en el año 2016 durante la fiesta de San Fermín, cuando hubo una vulneración sexual grupal a una joven de 18 años. El fallo judicial condenó a cinco acusados españoles —que se hacían llamada “la manada”—por abuso sexual y no por agresión sexual, lo que generó críticas y protestas en distintos lugares del mundo.

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