La Moneda, en alerta por acusación a Pérez: Otra vez entra en duda el destino del gabinete

En Palacio son varios los que transmiten que el libelo contra el jefe de gabinete está perdido en la Cámara y que la apuesta es el Senado, aunque en la Segpres aseguran que siguen haciendo gestiones. En el gobierno hay preocupación por el escenario que se abriría en ese caso, ya que el titular del Interior quedaría suspendido. En medio de la inquietud, en el oficialismo temen que se inicie una crisis en el sector.




Que no cambia el escenario o que les sirve para ver si logran convencer a los diputados. Es lo que transmiten en el oficialismo sobre la modificación del día de votación de la acusación constitucional en contra del ministro del Interior, Víctor Pérez, que estaba prevista para mañana, sin embargo, se postergó para el martes.

En La Moneda y en Chile Vamos, principalmente en la UDI, son múltiples las voces que apuntan a que en la Cámara de Diputados el libelo está perdido y que la apuesta es en el Senado. No obstante, algunos más optimistas transmiten que aún queda margen y que tienen, hasta ahora, cuatro votos de los seis que necesitan para que la ofensiva no prospere. Esto, bajo el escenario de que todos los parlamentarios de Chile Vamos se mantengan alineados y que RN, finalmente, no vote a favor debido a la molestia que generó en el partido los argumentos de la defensa de Pérez, que apuntaron a que Carabineros, bajo estado de catástrofe, no depende de Interior, sino del Ministerio de Defensa, cartera que lidera Mario Desbordes, a quien levantan como la principal carta presidencial de RN.

El tema aún genera resentimientos en algunos diputados de ese partido, quienes aseguran que se mantienen en reflexión, entre ellos, Camilo Morán y Jorge Durán.

En la oposición, en tanto, sacaban cuentas de que tenían ya 80 votos en la mano y que la meta es llegar a los 83 (con 78 bastan, si hay asistencia completa). El DC Gabriel Ascencio, uno de los acusadores, ha unido fuerzas con el presidente de ese partido, Fuad Chahin, para alinear a su gente. Ya tendrían de su lado a Manuel Antonio Matta; queda por ver qué pasará con “díscolos” como Jorge Sabag y Miguel Ángel Calisto. “Todos los diputados DC van a estar votando a favor de esta acusación”, dijo hoy Ascencio.

En el Senado, además, habría varios inclinados a votarla a favor. En el PS leen que con el ambiente post plebiscito sería costoso votar en contra.

En el oficialismo en privado dicen que la oposición quiso demorar la votación del libelo porque se está levantando nuevamente la idea de censurar a la Cámara y la DC estaría solicitando apoyo para eso a cambio de apoyar la acusación, lo que, en todo caso, es desestimado desde la centroizquierda.

Como sea, en La Moneda y en la UDI ya se están poniendo en el escenario de que la acusación prospere en la Cámara, lo que -dicen- sería un “golpe blanco” de la oposición para desestabilizar al gobierno y se abriría un escenario de crisis al interior de Palacio por varias razones: primero, porque nuevamente se pone en jaque al comité político en medio de múltiples diferencias que se han enfrentado esta semana en la tramitación de proyectos de ley, por lo que podría terminar desembocando en un nuevo cambio de gabinete. Y, en segundo lugar, porque nuevamente comenzaría el dilema de quién será el nuevo ministro del Interior, siendo el cuarto que tenga que nombrar Piñera.

Además, porque, de aprobarse en la Cámara, sería la primera vez en esta administración que un ministro en ejercicio tiene que suspender sus funciones, debido a que la Constitución establece que “el acusado quedará suspendido en sus funciones desde el momento en que la Cámara declare que ha lugar la acusación. La suspensión cesará si el Senado desestimare la acusación o si no se pronunciare dentro de los treinta días siguientes”.

En ese escenario, la normativa actual establece que, de quedar suspendido, debe asumir en su lugar el subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli; y, a falta de éste, el de Desarrollo Regional o de Prevención del Delito. Sin embargo, el Presidente tiene la facultad de nombrar “a otro secretario de Estado”.

En ese sentido, algunos en Palacio dicen que lo más probable es que Galli asuma esa función mientras Pérez esté suspendido, pero que el escenario difícil se abre si es que se aprueba en el Senado. Y, en ese contexto, ya se comentan algunos nombres en el oficialismo, entre ellos, el del propio vocero de gobierno, Jaime Bellolio, el que, en todo caso, no convence a la UDI, desde donde transmiten que se podría recurrir a alcaldes o parlamentarios en ejercicio.

Como sea, el reemplazo en caso de que se suspenda a Pérez, dicen en el gobierno, depende de Piñera y ello no se ha conversado al interior del comité político formalmente.

En La Moneda, quienes han hablado con el ministro durante estos días aseguran que Pérez está tranquilo y que, en ningún caso, piensa renunciar a su cargo. Esto, además, está en línea con lo que transmiten los equipos cercanos a Piñera, quienes advierten que de aprobarse en la Cámara el libelo, no es opción que Pérez renuncie para evitar el desenlace en el Senado.

De partida, el Mandatario -dicen- jamás lo aceptaría por varias razones. Una, porque sería una señal de capitulación al dejarlo caer. Dos, porque sería regalarle a la oposición el incentivo de que una futura acusación solo necesitaría avanzar la primera valla para derribar al próximo. Tres, porque la experiencia de lo ocurrido con Andrés Chadwick en diciembre les dice que renunciar no asegura que el libelo no continúe.

Gestiones y recriminaciones

En medio de este escenario, el martes el ministro Desbordes se desplegó en el Congreso conversando con algunos parlamentarios de su partido, sobre todo con aquellos que han advertido su molestia con Interior.

El secretario de Estado ha intentando bajar el perfil al conflicto que se originó con la defensa de Pérez y ha pedido que estén alineados. Algunos en el bloque creen que Desbordes quiere evitar correr el riesgo de que le pasen la cuenta a él.

En RN, además, quieren evitar que su postura se lea como una “operación” para que Desbordes asuma en Interior. Como sea, en la directiva UDI piensan que si Pérez cae, será por la cohesión opositora más que por descuelgues del gobierno. Gracias a las seguridades que les habría dado el senador y exministro Segpres Claudio Alvarado, dicen en ese partido, ninguno de los diputados RN que han dejado en suspenso su voto le daría la espalda en la sala.

Todo esto ha tensionado más la relación de la mesa UDI con RN. En el gremialismo transmiten que confían más en Alvarado para calibrar lo que pasará en la Cámara que en el titular de la Segpres, Cristián Monckeberg, a quien acusan en privado de no hacer todas las gestiones.

Monckeberg, esta mañana en radio Duna, afirmó que “no me cabe la menor duda que de aquí al martes vamos a convencer a los diputados de que es injusta”. Y recalcó que uno “nunca uno puede garantizar los votos. Es imposible”.

En el gobierno, en todo caso, aseguran que Monckeberg está trabajando en coordinación con Interior y siguen haciendo tratativas para conseguir los votos e intentar que se rechace en la Cámara. “Suben y bajan votos”, aseguran en Palacio, desde donde agregan que debido a que se aplazó la votación aún no zanjan si es que el ministro Pérez apelará o no a la cuestión previa.

En todo caso, también hay recriminaciones cruzadas al interior del gobierno, ya que dicen que se debilitaron las gestiones debido a la defensa esgrimida por Pérez. Además, hay voces que dicen que el titular del Interior es muy hermético para trabajar. Y algunos en el gobierno apuntan al estilo de su jefe de gabinete, Giovanni Calderón (UDI), a quien responsabilizan de tener cierta resistencia para trabajar en equipo, por ejemplo, para enfrentar la acusación y otras polémicas, como el paro de camioneros.

Entre los cercanos a Piñera relatan que se le ha hecho varias ver a Pérez, desde Presidencia, que Calderón “tiene que consultar antes, dar alertas”. En Interior, en todo caso, refutan esto y consideran que los cuestionamientos son injustos.

Por otro lado, también han surgido recriminaciones desde la UDI que apuntan a la Segegob: reclaman que esa cartera no ha articulado vocerías potentes para defender a Pérez, sobre todo considerando que la misma presidenta del partido, Jacqueline van Rysselberghe, no puede hablar para no quedar inhabilitada.

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