Lafourcade, Ruiz y el largo viaje de Palomita Blanca al cine

En 1972, un discjockey y un importador de alfombras quisieron adaptar el bestseller de Enrique Lafourcade con un presupuesto de 170 mil dólares, una suma inhabitual para el cine chileno de la época. El propio autor, fallecido este lunes a los 91 años, escogió como director a Raúl Ruiz, quien rodó en 1973 un filme que solo se estrenaría casi dos décadas después.




En conversación con la revista Enfoque, publicada en abril de 1989, Enrique Lafourcade confesó que no había tenido ningún acercamiento al oficio del cine antes de Palomita Blanca. Y agregó que "en este caso no fue mucho lo que me acerqué, tampoco. Me limité a ceder los derechos para la filmación y no quise intervenir en nada. [Raúl] Ruiz me pidió que colaborara en el proyecto, pero no quise, porque consideré que no era preciso, y preferí que él corriera con sus propios colores". Tres años después, cuando la película se estrenó finalmente en Chile, a casi dos décadas de rodada, el escritor se quejó de que Ruiz hizo lo que quiso. Pero eso es, más bien, el final de la historia.

Fallecido este lunes a los 91 años, Lafourcade publicó Palomita Blanca en 1971 y alcanzó con ella su mayor éxito comercial. Convertida en bestseller, la historia de la cinta comenzó al año siguiente con la obsesión del discjockey radial Hugo Ortega, quien apareció a la cabeza de una productora, Prochitel, que pretendía filmar una historia juvenil y romántica: "Lo que nos interesa es mostrar al adolescente con sus amores, sus inquietudes, diversiones y las causas que la convierten en seres rebeldes frente a la generación adulta".

Para conseguir un presupuesto cercano a los 170 mil dólares, varias veces el costo de los filmes que Ruiz hacía por entonces, Ortega convocó a un grupo de inversionistas entre los que estaban León Tchimino, dueño de la fábrica homónima de alfombras, y Hernán Fishman, militante PS y presidente de la Federación Sionista de Chile. ¿Y para dirigir? Se habló en principio de Helvio Soto (Caliche sangriento), pero Lafourcade tenía su favorito.

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Raúl Ruiz en filmación de Palomita Blanca.[/caption]

En Los años chilenos de Raúl Ruiz, libro de pronta aparición bajo la etiqueta Catalonia/Periodismo UDP, la periodista Yenny Cáceres dedica un capítulo a la película y revela episodios inéditos de la relación del rol que cupo a Lafourcade. Sobre la elección de Ruiz como realizador, el puertomontino cuenta: "Había dos posibilidades en esa época, que eran [Miguel] Littin o yo. Entonces, Lafourcade me propuso a mí. Y éramos las dos posibilidades, porque éramos los dos que habíamos hecho largometrajes, no por un tema de calidad, necesariamente".

En efecto, la producción buscó a profesionales curtidos y Ruiz, ganador de Locarno en 1969 con Tres tristes tigres, tenía lo suyo, como lo tenía el equipo que integraron, entre otros, el productor Sergio Trabucco, el director de fotografía Silvio Caiozzi y el sonidista José de la Vega. Igualmente, fueron convocados Los Jaivas, de gran éxito por entonces gracias a su canción Todos juntos.

La idea era forjar un taquillazo sostenido en un superventas literario, que además ponía de relieve el protagonismo juvenil. Así fue como La Tercera llamó, en el verano del 73, a un casting en el que participaron cerca de dos mil "lolos" con ansias de encarnar a María y Juan Carlos, una pareja de orígenes diversos, pero conectados por el amor y por la contracultura del rock, la marihuana y el Drugstore de Providencia.

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Protagonistas de la película seleccionados a través del casting en la portada de Revista Onda.[/caption]

En su libro Con los ojos abiertos, Sergio Trabucco recuerda que llegaron "miles de fotografías. Cientos de jóvenes en esos años querían ser la Palomita; había interminables filas que salían del estudio [Chile Films] y llegaban hasta la calle Colón por Capitanía, en un proceso que duró muchos días".

Aunque el contrato que firmó especificaba que la película debía incluir al menos un 50% de situaciones narrativas tomadas de la novela, Lafourcade se mantuvo al margen; según relató a Cáceres el poeta Waldo Rojas, el escritor y el cineasta se reunieron en el bar del hotel Crillón, dándole el primero al segundo total libertad, pero pidiéndole que mantuviera el título. Lo más próximo que el novelista estuvo a la producción fue en febrero de 1973, cuando asistió junto a su esposa, la periodista Marta Blanco, a un departamento de calle Teatinos donde se hizo una preselección de unas tres horas para el rol de María.

La película, como es sabido, no llegó a estrenarse en 1973. Copiones de la cinta –primeras copias positivas, con sonido- fueron vistos después del Golpe por críticos y militares. Según cuenta en Los años chilenos… Valeria Sarmiento, viuda de Ruiz y ayudante de montaje en el filme, un uniformado les ofreció sacarlo del país, pero Tchimino, dueño del material, se opuso. Y así siguió todo hasta 1992, cuando el propio Lafourcade –según el mismo libro- vio tan entusiasmada a la documentalista María Elena Wood tras mostrarle pasajes de un negativo montado hacía poco por el propio Ruiz, que le preguntó si no le interesaría comprar la película.

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Rodrigo Ureta y Beatriz Lapido en Palomita Blanca, 1992.[/caption]

Wood y su marido buscaron y encontraron socios para reunir los cerca de 17 mil dólares que pedían los dueños. Armaron una sociedad, Manutara, en la que también participó Lafourcade, con un porcentaje menor. Le compraron la película a Tchimino en julio y ya en octubre de 1992, en el Festival de Viña del Mar, Palomita vería finalmente la luz.

Poco después llegaría a las salas comerciales de un país bien distinto de aquel en que se filmó. Al decir de Ruiz, según consigna el libro de Yenny Cáceres, "me dieron la libertad total y yo me la tomé. Y la película no salió como ellos pensaban, una película comercial. De hecho, al final lo fue: cuando se estrenó, después de tantos años, fue vista por mucha más gente de lo que se esperaba".

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Portada libro de Enrique Lafourcade.[/caption]

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