Los días de Carolina Schmidt en Madrid: Las luces y sombras de la presidenta de la COP25

Carolina Schmidt, president of COP 25 is confronted by Chilean natives of the Council of Atacameños Peoples.

Photo: Juan Carlos Rojas | usage worldwide

Durante más de 20 días, la secretaria de Estado ha liderado las negociaciones diplomáticas durante la cumbre climática que se realizaría en el país. La COP25 le ha dado una exposición mediática a niveles globales, pero los pocos avances en las negociaciones y la sombra del estallido social en Chile -que obligó a mover la cumbre a España- han opacado su liderazgo.




Cuentan que se levanta antes de las siete, que suele saltarse el desayuno, que trabaja más de 14 horas cada día y que se alimenta de uvas, Coca Cola light y ensaladas, siempre disponibles en su oficina, tal como lo requirió.

Cuentan también que, si no está en reunión con el cuerpo de negociadores de Chile o en alguna de las salas de las negociaciones diplomáticas más complejas, es porque asistió a algún plenario de alto nivel. En ellos siempre se sienta en la testera, entre el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Gutérres, y la Secretaria Ejecutiva de ONU Cambio Climático (CMNUCC), Patricia Espinosa, con quienes habría formado una "cercanía amistosa"-según dice uno de sus colaboradores más próximos- desde la COP24, realizada hace exactamente un año, en Katowice, Polonia.

Así han sido los más de 20 días en que la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, ha ejercido como presidenta de la Conferencia de las Partes o COP25, la cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático que se realizaría en Chile y que -luego del estallido social- el gobierno debió trasladar a Madrid, España.

Si bien la cumbre tiene plazo oficial hasta hoy -comenzó el 2 de diciembre, precedida por una semana de reuniones presesionales-, ya esta mañana se confirmó extraoficialmente que se extenderá por al menos un día, debido a que no se ha llegado a acuerdo en los temas más complejos. Estos son el cierre del famoso artículo 6 del Acuerdo de París, que regula el mercado internacional de créditos de carbono, y la revisión financiera de otro de los mecanismos que regulan el traspaso de recursos desde países desarrollados a no desarrollados, denominado Pérdidas y Daños por efectos del impacto del cambio climático.

Quienes siguen por dentro el proceso afirman que éste ha sido dificultoso, aún cuando los eventos de alto nivel y múltiples paneles en los que la ministra Schmidt participó con ministros sectoriales de Chile muestran que las negociaciones diplomáticas de COP25 han seguido el curso esperado.

Y en parte -reconoce uno de sus pares latinoamericanos- ha sido el estallido social del país la piedra de tope para "fortalecer el liderazgo que la presidenta de la COP necesita ejercer para facilitar que los países acuerden las decisiones por unanimidad". Sobre todo en un año complejo como este 2019, recalca este diplomático, en el cual Estados Unidos comenzó el proceso de retiro del Acuerdo de Paris.

Una ventana internacional

El nivel de exposición internacional que Chile y especialmente la ministra Schmidt como presidenta de la COP25 ha tenido en estos días ha sido excepcional: medios de comunicación de todos los continentes, ministros de Medio Ambiente de los grandes países, representantes de compañías multinacionales; científicos destacados, la joven activista Greta Thunberg y hasta las distintas manifestaciones que se han dado con ocasión de la cumbre, han hecho noticia en gran parte del orbe.

"Las Conferencias de las Partes entregan una visibilidad a nivel mundial muy importante y claramente esto podría colocar a la ministra Carolina Schmidt en un sitio privilegiado entre la comunidad internacional", dice Manuel Pulgar, ex ministro de Medio Ambiente de Perú y presidente de la COP20.

De hecho, Patricia Espinosa, la actual secretaria Ejecutiva de ONU Cambio Climático, fue ministra de Relaciones Exteriores de México durante la COP16 que se realizó en Cancún, en 2010. Seis años más tarde, la mexicana fue nombrada por el ex Secretario General de Naciones Unidas de la época, Ban Ki-Moon, en el cargo que hoy mantiene.

En opinión de la directora de la fundación chilena Terram, Flavia Liberona, "desde afuera la ministra Carolina Schmidt se ve muy segura, comprometida con el tema, con mucha coordinación con la secretaría de la ONU". Además, destaca que en la COP24 de Polonia "ella tuvo que dirigir la complicada negociación del artículo 6 y durante todo el 2019 estuvo involucrada en el tema. También tiene una suerte de reconocimiento del Secretario General de la ONU y de la secretaria Ejecutiva de ONU Cambio Climático".

En su equipo cercano dicen que desde la ONU han destacado su capacidad de "convocar", de entender los temas más complejos y que a nivel internacional "moviliza mucho". Además, cuentan, "ha hecho una red de contactos internacionales inmensa y su imagen ha crecido muchísimo".

¿Tiene proyección internacional la ministra? La directora de Fundación Terram afirma que ésta "va a depender de cómo se cierren las negociaciones de esta COP25".

Por otro lado, un integrante chileno del equipo negociador del país que destaca las habilidades políticas de la ministra -"Es un animal político, tiene cancha y se mueve bien"- afirma que si quisiera proyectarse por ejemplo en una carrera internacional en la ONU "necesita el respaldo político del país y, en este minuto, el gobierno de Chile no lo tiene". Lo dice en referencia a la baja aprobación a la gestión del Presidente Sebastián Piñera y su equipo de gobierno, que reflejan las últimas encuestas luego del estallido social.

La sombra del estallido social

Es que el estallido social que vive en Chile desde el 18 de octubre ha sido decisivo en esta cumbre, desde el cambio de sede hasta las manifestaciones que se han visto en la capital española. "Creo que la proyección internacional que podría haber tenido la ministra se perdió con la decisión de cambiar la COP25 de Santiago a Madrid", afirma el mismo experto del equipo negociador de Chile.

La crisis en el país y las demandas de comunidades en conflictos socioambientales han sido una sombra en el desempeño de Carolina Schmidt como jefa negociadora.

Los enfrentamientos entre civiles y Carabineros, las víctimas de lesiones oculares y los informes de organismos de DD.HH. sobre Chile, han sido el foco de recurrentes preguntas de periodistas en los distintos paneles públicos y conferencias de prensa que ha ofrecido la ministra. Asimismo, en más de una ocasión fue abordada por integrantes de comunidades afectadas por problemas medioambientales. El lunes -por ejemplo- lo hizo Lorena Donaire, representante de la organización Mujeres Modatima (Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medio Ambiente), que viajó desde Petorca. La activista emplazó a Schmidt por la falta de agua en la zona, pero la secretaria de Estado no respondió. Fue el ministro de Medio Ambiente de Costa Rica, Carlos Manuel Rodríguez, quien terminó saliendo al paso, diciendo: "Hay que modernizar la legislación hídrica, concebida como tema de derechos".

Una negociación difícil

"Creo que Chile es muy valiente, con todo lo que está pasando dentro de su país, para lograr gestionar esto, mantener la presidencia a pesar del cambio de sede. Respeto al gobierno de Chile, ya que una cosa es estar con la energía de estar en tu país a que venir aquí muy golpeados por todo lo que está pasando", afirma la directora de la Oficina de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente de Costa Rica, Andrea Meza.

El reconocimiento realizado por la autoridad de este país centroamericano se da en un contexto de una negociación difícil, especialmente por la ausencia de los presidentes de grandes países emisores -como EE.UU.- en su discusión.

Enrique Maurto, asesor en política climática de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales de Argentina dice que "entiendo que la presidencia de la COP25 ha tenido dificultades a lo largo del proceso, ha tomado estrategias en las que ha errado para lograr los consensos y avances".

Una de ellas fue el impasse que Carolina Schmidt enfrentó durante la sesión del lunes, cuando aceptó que los estados de África fueran incluidos en la categoría de países con "consideraciones especiales", en la cual sólo se encuentran naciones menos desarrolladas e insulares y que tienen preferencia a la hora de la transferencia de fondos para proyectos. Esta misma solicitud fue realizada por países de América Latina y árabes, pero Schmidt decidió no incluirlos en tal categoría.

Según distintas ONG observadoras del proceso, esto fue clave para que los países de la región retiraran de cierta forma el apoyo al liderazgo que necesita la presidencia de la COP para conducir los acuerdos.

Pero Maurto también reconoce que ha sido una negociación compleja en varios puntos, especialmente relacionados con financiamiento. "Si hubiese una disposición de los países desarrollados a entregar financiamiento a los países menos desarrollados, para lograr la transición del uso de los combustibles fósiles a energías más limpias, estaríamos hablando del éxito de esta COP25", opina Maurto.

Es un análisis con el que concuerda un alto miembro del equipo chileno coordinador de la COP25, quien reconoce que la posición de Estados Unidos, que decidió retirarse del Acuerdo de París, y de otros países que tienen posiciones muy duras respecto de entregar o no financiamiento, o avanzar en la resolución del artículo 6, ha sido decisiva. "Hasta ahora no hemos sido capaces de mover las agujas", dijo a La Tercera PM ayer.

El Acuerdo de París, elaborado en el marco de la COP21 en Francia, busca que todos los países o "Partes" de la Convención Marco sobre Cambio Climático, realicen acciones para reducir sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) que deriva del uso de combustibles fósiles - petróleo, gas, y carbón-, lo que queda expresado en las famosas NDCs (Contribuciones Nacionalmente Determinadas).

Han sido tales las complejidades de las negociaciones en diversos temas, que a comienzos de esta semana, la presidenta de esta COP25, Carolina Schmidt, decidió recurrir al apoyo de los ministros de medio Ambiente de Sudáfrica (Bárbara Creecy) y Nueva Zelanda (James Shaw) para facilitar las discusiones del artículo 6, mientras que su par de Ambiente y Transición Energética de España, Teresa Ribera, la apoya en las negociaciones de los mecanismos de Pérdidas y Daños.

"Poner de acuerdo a cientos de países en la misma redacción de un texto que lo refleja, es lo que siempre frena las negociaciones. Ya que éstos son por consenso. Entonces basta que un país diga que no, para que todo comience otra vez", afirma el ex ministro de Medio Ambiente de Perú y ex presidente de la COP20, Manuel Pulgar.

De las metas propuestas por Chile para la Conferencia de este año -entre las que estaban cerrar definitivamente el artículo 6 de mercados de carbono, establecer mecanismos financieros para el ítem de Pérdidas y Daños, e incluir la importancia de los Océanos en la discusión climática-, sólo ha logrado cerrar el artículo de Género, referido a la participación de las mujeres en las políticas climáticas.

Así que habrá que esperar un día más para que evaluar cuán exitosa fue la gestión de la presidencia de la COP25 en su conducción hacia los acuerdos.

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