Marco Cornez relata su dura lucha contra el cáncer: “Este partido lo voy a dar vuelta, así como Chile irá al Mundial”

Marco Cornez, en su participación en El diván del Kily, el programa de conversación de El Deportivo.

Marco Cornez, en su participación en El diván del Kily, el programa de conversación de El Deportivo.

El ex arquero de Universidad Católica, Palestino, Antofagasta y la Selección aborda el diagnóstico que recibió hace unos meses: cáncer al estómago en fase IV. En pleno proceso de quimioterapia, se toma una pausa para hablar de su situación, agradecer el respaldo que ha recibido desde distintos sectores y para revisar la actualidad del fútbol chileno y la Selección.




Marco Cornez se ve fuerte. Parte de ese semblante reside en el permanente respaldo que ha recibido desde que se conoció el demoledor diagnóstico de la condición de salud que lo afecta. El ex arquero de Universidad Católica, Palestino y Antofagasta, entre otros clubes, además de la Selección, padece de cáncer al estómago en etapa IV, una condición que, de acuerdo a reportes médicos, limita el tratamiento a mantenerlo bajo control, sin la posibilidad de una cura definitiva. De hecho, después de esta conversación con El Deportivo, el exguardameta tenía que someterse a una sesión de quimioterapia. “Después de eso, quedo muy cansado”, relata, para graficar la intensidad del tratamiento.

Cornez se apoya en su familia. Sus hijos están permanentemente cerca suyo. También abordará la recompuesta relación con Nicolás Córdova, quien actualmente forma parte del staff de la selección de Qatar, que se alista para el Mundial que albergará. El exguardamenta, el más goleador del fútbol chileno, por haberse convertido en un especialista en la ejecución de lanzamientos penales, procura mantener el ánimo en alto. “Es un partido difícil que me toca jugar, dentro de tantos años que he estado involucrado en la actividad deportiva. He vivido prácticamente cinco décadas ligado al fútbol, desde mi inicio en las infantiles. Siempre lo he tomado como desafíos que son por ciclos. Estoy pasando por un momento bastante delicado de salud, pero con una fortaleza que me da el fútbol. El fútbol te permite luchar contra los rivales, trabajar semana a semana para los desafíos importantes. Estoy muy contento por el apoyo, fundamentalmente de mi familia. Tengo que decir que tengo tres hijos maravillosos, incluyendo también a Nicolás Córdova, que también ha sido importante en este apoyo.

Su familia lo tiene bien contenido, ¿cómo han vivido este momento?

Uno tiene una familia que la construye cuando piensa en el matrimonio y lógicamente piensa que los hijos deben ser mejores que el papá. Mi hija Carolina siempre está preocupada. Marco Antonio ha sido fundamental en este inicio del tratamiento y Natalia también ha puesto su grano de arena. Ella está a cargo de todo lo que son los números. La verdad es que la familia se ha unido para apoyarme. No puedo dejar de agradecer este apoyo. Sin ellos, quizás no estaría en estas condiciones. Han actuado rápido y me han ayudado. Y después, lógicamente, tengo que agradecer al equipo médico, encabezado por el doctor Cristóbal Sanhueza, que siendo muy joven ha llevado la vanguardia y me ha dado buenas ideas. Hay varios doctores que han estado conmigo, como el gastroenterólogo Orellana o el dentista Rodrigo Gómez, que me ha ayudado en esta parte del proceso.

¿Cómo se recibe un diagnóstico así? Entiendo que su enfermedad está un poco avanzada, también.

Esto fue muy rápido, porque yo estaba tranquilo, haciendo mis actividades cotidianas. Trabajo en la ANFA, gracias al apoyo del presidente, Justo Álvarez. Su respaldo ha sido fundamental, como el de la directiva. De repente, empecé a tener una baja de peso. Pensé que estaba perfecto, porque así iba a tener una mejor calidad de vida. Fue muy repentino. Sentía dolores bastante fuertes en las caderas. Ahí sentí que tenía que ir al doctor rápidamente. Fui a la clínica y en un par de horas los doctores se dieron cuenta de que esto no era normal. Me hicieron los escáneres correspondientes, biopsias. Se encontraron con un escenario que no estaba muy bueno y rápidamente, por la velocidad con que actuó mi familia, me pusieron en manos de Cristóbal Sanhueza. Inmediatamente empezaron las quimio. Esto fue muy rápido. Un poquito tarde, a lo mejor, pero estoy con mucha fortaleza, con mucha fuerza para luchar. Yo creo que este partido lo damos vuelta, lo vamos a ganar y vamos a clasificar, como Chile se merece ir al Mundial de Qatar.

¿Cómo reaccionó cuando le dan el diagnóstico? ¿En qué se enfoca?

Lo tomé con mucha tranquilidad. En este tiempo no he sentido esa presión de echarse un poco a morir, porque la verdad es que es fuerte. Cuando empezó esto, inmediatamente sentí el apoyo de mis pares, que es la gente del fútbol. Especialmente de la gente de Católica, que hicieron una junta para saber cómo estaba. Hay mucha gente involucrada, pero quiero resaltar a gente importante, que hizo el peso, el aporte, como René Valenzuela, un amigo de toda la vida, o el Arica Hurtado. Fuimos los líderes que llevamos a Católica a estos cambios lindos. Quiero graficar en ellos el apoyo incondicional de estos planteles. Y también quiero resaltar el apoyo fundamental de la gente de Colo Colo. Con Lizardo Garrido y Raúl Ormeño, Roberto Rojas, Chupete Hormazábal, Fernando Astengo. Me han llamado. Me dicen que nosotros no somos rivales, sino amigos. Jugábamos partidos que eran a muerte, pero después aparece la amistad. Entonces, esas cosas son las importantes. También Bernabé Vargas, la gente de la U, Luis Marín, del Sifup. Hay mucha gente, entrenadores que me dan ese apoyo incondicional y fuerte. Los de la ANFA, como el Pollo Véliz, Clavito Godoy y Braulio Arenas y mi amigo Martín Hoces. Estoy rodeado por gente que me quiere. Me siento respaldado y lucho porque ellos me piden luchar. Estoy con una moral tremenda. Tengo para rato.

Marco Cornez, en su época de jugador de la UC.

Corazón cruzado

La UC, como club, ¿cómo se ha portado?

Bien. (Rodrigo) Astudillo, que fue un jugador importante de esa época, hoy como jefe técnico de menores, ha llevado esto a la directiva y el presidente (Juan) Tagle también está haciendo algo importante que no sé cómo se va a realizar. Pero creo que Católica siempre hace las cosas bien. Y en esta oportunidad, no me cabe duda de que va a salir con alguna sorpresa importante para lo que pueda venir tanto en lo mío como con otros jugadores que han sido importantes para el club.

¿Están pensando en algún evento para recaudar fondo o una iniciativa más macro, para apoyar a más exjugadores que estén pasando momentos complejos?

Pienso que eso podría ser una iniciativa para todos. Para nosotros, que jugamos en los ochenta y en los noventa, las cosas no fueron como para los jugadores de hoy. Se luchó por llegar a esto. Fuimos los pioneros en tener una mejor vida laboral. Fuimos partícipes de huelgas para cambiar el fútbol y se logró. Hoy, los clubes son sociedades anónimas. El jugador tiene los dineros para poder vivir. Y quienes se van al extranjero pueden optar a una mejor calidad de vida también. Y nosotros, los que fuimos un poco previsores, juntamos nuestras monedas, como se dice en la jerga de la vida. Podemos estar tranquilos. Los hijos están formados. A uno ya le queda pasarlo bien, disfrutar. En esta etapa estoy. Me pilló en eso. Este tipo de cosas acercan cosas que uno a veces las pierde. Y están los amigos, como René Valenzuela, gente de todos lados con la que nos hemos encontrado. Eso es muy beneficioso para uno. Reencontrarse con personas que había perdido.

Supe que se juntaron los planteles campeones en el 84 y el 87, también. ¿Ahí hay una fuente de energía para usted?

Sí. Nosotros hace rato que nos estábamos juntando. A lo menos una vez del año. Antes del estallido habíamos estado en un restorán y habíamos tenido una tertulia muy simpática. Aparecen Olmos, Estay, Espinoza, Tudor, todos... Estamos hablando de veinte o treinta jugadores para hablar de lo nuestro, una época gloriosa. Fuimos dos veces campeones, ganamos la Copa Chile, inauguramos San Carlos, jugamos la Libertadores y la peleamos. Cambiamos muchas cosas de Católica. Yo creo que nadie se olvida de la UC del 87. No vivimos de los recuerdos, pero los recuerdos son importantes para tener historia. Lo veo así. Somos parte importante de la historia de Católica. Eso nos permite que la gente nos conozca. Sobre todos los jóvenes, a los que les cuesta mirar para atras. Y que nos tengan cariño también.

El partido del domingo, entre la UC y Colo Colo se parece mucho a los que animaban ustedes. Una definición de Campeonato, ¿cómo lo vive?

Para nosotros era muy difícil jugar contra Colo Colo. Se llenaban los estadios. Estamos hablando de 80 mil personas y Colo Colo llevaba 60 mil. Había una presión especial para los árbitros, que la verdad es que cumplían un rol medio cargadito. Entonces, sentíamos que luchábamos contra Colo Colo, un equipo potente, y también contra el sistema. Eran partidos realmente a todo dar, donde no había tregua. Había pierna fuerte, el partido era intenso. No olvidemos que Colo Colo se empieza a preparar para la Copa Libertadores en 1991 por ahí por el 88. La lucha era contra la UC y Cobreloa. Estaban Barticciotto, Ormeño, Pizarro, Morón. Era un equipo fuerte y nosotros peleábamos todos esos partidos. Siempre esas finales eran a muerte y el que ganaba el partido se quedaba con el título al final. En la hípica dicen que caballo alcanzado es caballo pasado. La UC viene muy bien. Le hizo muy bien el cambio de técnico. Y Colo Colo viene muy bien también. Será un partido de meta y ponga. El favorecido va a ser el hincha.

Sigue en El Deportivo

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.