Mosa está de vuelta: la intensa reaparición del máximo accionista que genera ruido en Colo Colo

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Aníbal Mosa, el máximo accionista de Blanco y Negro, vuelve a agitar el ambiente en Macul (Foto: Agenciauno)

El accionista mayoritario de Blanco y Negro retoma protagonismo en Macul justo cuando el Cacique vive semanas claves en la definición por el título. En el directorio de la concesionaria, la irrupción del empresario portomontino en temas que no gestiona, como las renovaciones de Solari y Gil, provoca incomodidad.




En las últimas horas, Aníbal Mosa emergió fuertemente en la contingencia de Colo Colo. El ex timonel del Cacique, accionista mayoritario de Blanco y Negro, apareció brindando declaraciones a una radio cordobesa, en la que aseguró que Pablo Solari continuará en Macul por un lado tiempo. En esa emisora afirmó que los albos impondrán el pacto que está contemplado en la cesión del delantero argentino, que contempla una opción de compra a razón de US$ 750 mil dólares por la mitad del pase y que el Pibe tendrá un nuevo contrato, para extender su permanencia en el club en el que se transformó en ídolo, más allá de la radical postura que ha manifestado el timonel de Talleres, Andrés Fassi, quien lo quiere de vuelta. “Tenemos la mejor relación con la gente de Talleres. Tenemos la opción de compra del 50% del pase de Pablo y vamos a hacer respetar ese contrato, tenemos un acuerdo tomado. Incluso puede ser más del 50% del pase que compremos si quieren negociar, pero la base ya la tenemos”, declaró.

En Macul se miraron raro. Primero, porque no se esperaba la aparición de Mosa, pero, principalmente, porque el portomontino no ha estado vinculado a las tratativas, que conducen el actual timonel de la concesionaria, Edmundo Valladares, y el presidente de la Comisión Fútbol, Daniel Morón. Antes ya se había producido la misma extrañeza. Con apenas horas de diferencia, el empresario se había arrogado mérito en el actual momento deportivo del Cacique, tanto por la contratación de Gustavo Quinteros como en el rejuvenecimiento del equipo. “La clave fue el rejuvenecer el camarín. Recibí muchas críticas, pero el tiempo nos ha dado la razón. Le dio espacio a los juveniles y otros jugadores que trajimos, (Emiliano) Amor, Maxi Falcón, (Leonardo) Gil. Se logró un equilibrio bastante bueno”, declaró en la radio Cooperativa. Para cerrar el círculo, el ahora director del Cacique se mostró públicamente en su natal Puerto Montt obsequiando camisetas albas en la unidad oncológica de un hospital.

Aníbal Mosa, en su visita a un hospital en Puerto Montt.
Aníbal Mosa, en su visita a un hospital en Puerto Montt.

Los más observadores apuntan que la lista es más larga. Que incluye un mensaje a los jugadores juveniles que enfrentarían a Audax Italiano y la aparición en el estadio Monumental junto con Jorge Toro, una de las leyendas del club, antes del partido frente a Melipilla. Estratégicamente, apuntan los detractores, Mosa se preocupó de estar cerca del ex mundialista de 1962 para visibilizarse en los medios de comunicación.

“Está en campaña”

En la mesa de la concesionaria las apariciones públicas de Mosa no han pasado inadvertidas. Y la interpretación que surge es casi espontánea. “Está en campaña”, diagnostican desde el bloque contrario al sureño, en relación a su intención de reposicionarse con miras a la próxima elección de directorio de ByN, que se realizará en abril de 2022. Ahí reparan en que, desde hace rato, Mosa es asesorado por una empresa de comunicaciones que le sugiere cada uno de los pasos que da, pero también admiten la molestia que genera. “Se nota claramente que Mosa está en campaña para recuperar la presidencia, pero lo cierto es que no cuenta con el respaldo de los otros directores. El trabajo silencioso que ha realizado la actual administración hay que valorarlo a la luz de los resultados deportivos, y sobre todo a nivel institucional. Esa camaradería y buen ambiente no se había visto nunca en el directorio”, insisten.

Ver al extimonel adjudicándose los méritos del actual liderazgo del Cacique es, sin duda, lo que más genera molestia. Y en la misma línea aparecen otras declaraciones, como su injerencia en las gestiones por las renovaciones de Quinteros, Solari o Gil. “Todas esas cosas las han visto, directamente, Morón y Valladares”, vuelven a apuntar. Y contraponen, como verdaderos hitos, los problemas en los que la gestión de Mosa sumió al club: un delicado escenario económico, que para los ejercicios 2019 y 2020 contempló un déficit de $ 4.000 millones, y la posibilidad concreta de perder la categoría, como ocurrió entre fines de 2020 y comienzos de este año. También le enrostran fichajes no solicitados, como los de Felipe Fritz y Juan Carlos Gaete, el fiasco que terminó siendo el de Nicolás Blandi y el alto costo de Leonardo Valencia. Y, principalmente, la forma en que se le comunicó a Esteban Paredes que no sería parte del actual plantel.

Sin embargo, lo que más le reprochan es la oportunidad que eligió para iniciar la ofensiva, con Colo Colo preparándose para los cruciales duelos frente a Unión Española y Antofagasta, en el marco de una cerradísima disputa por la corona con la UC. “Claramente, hay un problema de timming, apuntan.

La salida de Paredes le sigue penando a Mosa.

“Es válido”

En el ‘mosismo’, sin embargo, consideran válidas las intervenciones. “¿Cómo se le pide al primer accionista de Colo Colo que se quede callado?. Le guste o no, va a hablar. Es el que tiene las lucas puestas, el que más arriesga. Más que León Vial. No creo que haya otra explicación y está bien. Usualmente habla Valladares, pero tampoco es malo que hable el mayor accionista”, responde a El Deportivo una fuente del bloque, una de las tres patas que sujetan la mesa alba.

En ese sector de la política interna del Cacique reconocen que, por el momento, todo fluye bien. Que los resultados deportivos reflejan una convivencia institucional mucho más distendida que en años anteriores. Que los bloques controladores han tendido a construir consensos en las materias que puedan resultar más controvertidas. Sin embargo, también advierten que ese equilibrio puede romperse repentinamente, como ha sido la tónica en Blanco y Negro. “Las aguas están tranquilas. No veo que se puedan agitar en el corto plazo, pero eso no es eterno. Podría ocurrir. Por el lado del club o de los accionistas. Porque hay que tomar decisiones que a veces son incompatibles con el populismo que suele rodear a las instituciones. Hay responsabilidades como directores que en un momento hay que asumir”, sostiene un miembro del directorio.

En esta jornada, de hecho, el directorio del Cacique se reúne para adoptar decisiones cruciales. Se establecerá el presupuesto institucional para 2022, lo que incluye la inversión en refuerzos para realizar una buena campaña en la Copa Libertadores y, fundamentalmente, se le pondrán números a la ofensiva para retener a las prioridades que tiene Gustavo Quinteros en el nuevo plantel: las extensiones de Solari, Gil, Amor y Vicente Pizarro.

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