Netanyahu prepara (otra vez) su vuelta al poder en Israel

Israel Politics

En esta fotografía de archivo del domingo 29 de diciembre de 2019, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, asiste a la reunión semanal del gabinete en su oficina en Jerusalén. Foto. AP

Ahora que el Parlamento acordó disolverse y dar paso a elecciones en octubre, el exprimer ministro israelí se prepara para ganar la mayoría, luego de poco más de un año en la oposición.




En 2021, luego de doce años como primer ministro, una coalición sacó del poder a Benjamin Netanyahu. En ese entonces, para despedirse, “Bibi” profetizó: “Voy a liderar una batalla diaria contra este gobierno malo, peligroso e izquierdista, para tumbarlo. Con la ayuda de Dios, esto pasará más temprano de lo que piensan”. Un año después, la coalición se quebró, y durante esta semana se empezaron a arreglar los detalles para que entre octubre y noviembre los israelíes tengan sus quintas elecciones en cuatro años.

Con estos meses de ventaja, Netanyahu y su partido Likud ya se preparan para la campaña, luego de que parlamento aprobara el lunes -en primera lectura- el proyecto de ley para su disolución. Se espera que la Knéset se disuelva mañana en la noche.

Con esto, el ministro de Relaciones Exteriores, Yair Lapid, sustituirá temporalmente al primer ministro, Neftalí Bennet, y así será hasta que se forme un gobierno después de los comicios que se esperan para octubre. Ahora, después de la salida de al menos tres diputados conservadores, y la ruptura de la disciplina de voto de dos parlamentarios árabes, la coalición gobernante decidió apurar las elecciones.

Bennet había reconocido esta semana: “Hemos agotado todos los intentos de estabilizar la coalición”. Y cuando el gran fin de esa coalición era, precisamente, sacar a Netanyahu del poder, a este aún le queda energía, ganas y capital político para llegar al gobierno.

El exprimer ministro israelí Benjamin Netanyahu habla en un mitin en Jerusalén. Foto: Reuters.

La coalición se formó en 2021 por ocho partidos. La razón clave en la ruptura del partido fue la situación palestina, y en específico, el fracaso en el parlamento al intentar prorrogar una legislación “provisional” que le da protecciones legales a colonos en Cisjordania.

El gobierno había tenido éxito, sin embargo, cuando se trató de aprobar un presupuesto, que fue el primero en dos años. Pero un año después, las diferencias entre la coalición la terminó por desarmar. George Birnbaum, un encuestador norteamericano y estratega de campaña que ya ha asesorado tanto a Bennet como a Netanyahu, señala: “Eran demasiadas ideologías compitiendo. Estaban unidas por su odio a Netanyahu, pero al día después de formar un gobierno, tienes que gobernar”.

Netanyahu, rodeado por miembros del partido, Likud, antes de discutir la disolución de la Kneset, el parlamento israelí. Foto: Reuters.

Benjamin Netanyahu es un político con historial de vueltas triunfantes: en 2009 ganó el poder después de casi una década fuera de la política. Hace un año, su panorama se oscureció luego de que el derechista Naftali Bennet y el centrista Yair Lapid se aliaran, y diesen lugar a la coalición más amplia de la historia de Israel. Para peor, Netanyahu ha sido acusado por distintos cargos de corrupción, que él niega completamente y apunta como “caza de brujas”.

“Creo que Netanyahu tiene más posibilidades (que hace 18 meses) de llegar a 61 escaños”, dijo a Financial Times, Aviv Bushinsky, quien trabajó como asesor de Netanyahu entre 1996 y 2004 y ahora es analista político. Netanyahu ha dejado pocas dudas sobre cómo planea realizar la campaña, indicó el periódico.

En todo caso, el camino para volver a liderar el gobierno no está completamente listo. Parte de las dificultades que enfrenta Netanyahu es que sus opciones para hacer coalición se complican por los juicios en su contra. Además de los partidos ortodoxos, sus principales aliados, tendrá que ganarle diputados a los partidos de derecha que ya están en la coalición actual y que no confían en él.

Ya había apuntado al fin del gobierno en sus últimas declaraciones: “Está claro para todos que este gobierno, el mayor fracaso en la historia de Israel, está al final del camino. Un gobierno que depende de gente que apoya el terrorismo, que abandona la seguridad personal de los ciudadanos israelíes, que subió el costo de la vida a altos sin precedentes… este gobierno se está acabando”.

Respecto a lo que se espera para octubre, lo más probable es que el Likud de Netanyahu emerja como el partido con más escaños en la Knéset. Sin embargo, no es claro que vaya a formar una mayoría, o si el resultado de las elecciones lleve a otro periodo de candado cerrado, en que ninguna coalición pueda armarse. Una encuesta de la radio israelí 103FM, publicó este martes que Netanyahu y sus aliados conseguirían 59 escaños, dos menos de los necesarios para alcanzar la mayoría en la Knéset, compuesta por 120 diputados.

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