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Quién es Scapolo: El nuncio en la mira del Papa Francisco


Dos días permaneció en Punta de Tralca el nuncio apostólico Ivo Scapolo, que ya lleva siete años en el país como representante del Papa en Chile. Participó de la misa inaugural de la asamblea y fue parte del encuentro que tuvieron los obispos con laicos y laicas que quisieron aportar elementos sobre la crisis de la iglesia.

Dos días antes de que la Conferencia Episcopal diera a conocer la carta enviada por el Papa Francisco.

Ivo Scapolo nació en Padua en 1953, es doctor en derecho canónico y parte del servicio diplomático del Vaticano desde 1984. Antes de Chile, el religioso ejerció como Nuncio en Bolivia, por seis años, y en Ruanda, por otros tres. En julio de 2011, el entonces Papa Benedicto XVI lo envió a Santiago.

El nuncio es apuntado como una de las personas que recolectó valoró y envió la información al Vaticano respecto a los casos de abusos de la iglesia chilena. En particular, en el caso Karadima y el rol del obispo Juan Barros habría descartado algunos testimonios que hoy son parte de las conclusiones que llevaron al Papa Francisco a pedir perdón. “He incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz”, dijo a través de una carta.

Para el cambio de mando de Sebastián Piñera, el Vaticano envió sorpresivamente al nuncio apostólico de Perú, Nicolás Girasole, que se sumó a Scapolo en la actividad. Fuentes cercanas a la iglesia creen que esta fue una señal del Papa respecto a que el poder del nuncio va a la baja, en especial luego de la fallida visita de Francisco en enero pasado.

El puesto del nuncio, además de cumplir un rol importante para el Vaticano en Chile, es el decano del cuerpo diplomático en el país, vale decir, se vincula permanentemente con los representantes de otros países, y también, con el gobierno.

Reservado y “muy inteligente”

El sacerdote italiano ha mantenido siempre un estricto bajo perfil durante su estadía en el país. Scapolo llegó a Chile justo en medio de las movilizaciones estudiantiles. El país no estaba tan tranquilo como alguno de sus cercanos al interior de la Iglesia, como el cardenal Jorge Medina -con quien el nuncio habla seguido, según quienes conocen la relación- le había descrito. Para varios religiosos, el nuncio marcó desde el inicio de su estadía su impronta, más conservadora que la de su antecesor, Giussepe Pinto.

De hecho, en los seis años que ejerció como nuncio en Bolivia, Scapolo es recordado por su fuerte oposición al proyecto de ley de “derechos sexuales y reproductivos”. Sus gestiones -activas y públicas- cumplieron el objetivo y la iniciativa fracasó.

Otra tarea de Scapolo es conversar y conocer las inquietudes de las diócesis a lo largo del país. La descripción de su personalidad coincide entre quienes han podido dialogar con él: reservado, algo distante, simpático y muy inteligente. En su agenda, Scapolo también ha contemplado reuniones con representantes de organizaciones sociales, como la CUT, e incluso con sectores bajo cuestionamiento, como los militares en retiro vinculados a violaciones a los derechos humanos durante el régimen. Uno de esos condenados, Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, reveló a través de una carta que Scapolo visitó el penal Punta Peuco en la víspera del año nuevo en 2013, y que compartió con los ex uniformados.

En octubre de 2014 se conoció que el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, había enviado al Vaticano una denuncia en contra de los sacerdotes Felipe Berríos, José Aldunate y Mariano Puga. El motivo detrás de la acción eran las declaraciones a la prensa de los tres religiosos, críticos con la línea que había adoptado la Iglesia Católica. Detrás de esa iniciativa estaba Scapolo. Algunos fueron críticos con la situación y el nuncio apareció por primera vez en el mapa de las polémicas de la iglesia. Benito Baranda se refirió en duros términos a Scapolo: “La Nunciatura no es un servicio secreto, sino parte de la Iglesia”, dijo.

En marzo de 2015, el nuncio viajó a Osorno a acompañar al obispo Juan Barros en su toma de posesión, bajo resguardo policial. Poco antes, en febrero, treinta sacerdotes de Osorno le habían pedido que solicitara a Barros su renuncia. “Se lo he transmitido todo (al Papa). No se le ha escondido nada a la Santa Sede. Tenemos que aceptar la decisión y el Santo Padre ha confirmado el nombramiento. Hay que evitar que pasen cosas como ésta. Este es el nuevo obispo (Juan Barros), lo aceptamos y lo acompañamos”, diría el nuncio a La Tercera.

Cercanos a la jerarquía de la Conferencia Episcopal comentan que la figura de este nuncio en particular nunca ha sido cercana a los cardenales Francisco Javier Errázuriz y Ricardo Ezzati.

 

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