Roberto Rizzi-Brignoli: “Estamos trabajando para una temporada digital en el Teatro Municipal”

El conductor italiano Roberto Rizzi-Brignoli se encuentra actualmente en Bérgamo, la ciudad más golpeada por el coronavirus en su país.

El director titular de la Orquesta Filarmónica de Santiago dará hoy una charla digital sobre Verdi en el sitio web del Municipal. En esta entrevista adelanta que su plan es dirigir a Beethoven en Santiago en diciembre y transmitir vía streaming "si es que las condiciones sanitarias lo permiten".




El director de orquesta italiano Roberto Rizzi-Brignoli lleva ocho meses observando la realidad musical y social chilena desde su país de origen y, aludiendo a un término musical, se mantiene en un literal “compás de espera”. Nombrado maestro titular de la Orquesta Filarmónica de Santiago a inicios de octubre del 2019, el conductor no pudo comenzar con sus conciertos el año pasado debido al estallido social chileno y luego, previsiblemente, a causa de la epidemia de coronavirus.

En julio debería haber estado dirigiendo en nuestro país Lucia di Lammemoor de Gaetano Donizetti, una de sus especialidades, pero por ahora ni siquiera puede conducir en Italia. Natural de la ciudad lombarda de Bérgamo, según informes la más golpeada por el Covid-19 en ese país, Roberto Rizzi-Brignoli dice que en este verano europeo al menos se ve cierta luz al final del túnel. Es un destello del hemisferio norte que contrasta con el duro invierno santiaguino, pero el natural optimismo del director europeo es tan contagioso como el implacable virus planetario.

Es tal vez el tipo de carácter que se necesita para abordar la orquesta de una institución golpeada el año pasado por una seria crisis financiera y que este año se quedó sin público por el consabido coronavirus.

Roberto Rizzi-Brignoli asumió la dirección titular de la Orquesta Filarmónica de Santiago en el 2019, pero aún no ha podido venir al país.

¿Cómo se viven estos días en Italia, dónde la epidemia golpeó tan fuerte hace dos meses atrás?

Yo diría que el invierno nuestro fue terrible, trágico, dramático. El verano es un período de pequeña suerte, entre comillas, en medio de la pandemia. Sin embargo, estamos aún en una época de muchas preguntas sin respuestas. Chile ahora está viviendo lo que nosotros tuvimos hace tres meses. En lo familiar, al menos no sufrí los efectos del coronavirus, pero sí me quedé sin varios trabajos, con compromisos cancelados o definitivamente perdidos. Es un poco raro hablar de lados positivos en medio de una tragedia de estas características, pero lo que se puede rescatar es la importancia de la tecnología como forma de comunicarnos.

¿Qué le parecen los conciertos que están haciendo dos grandes orquestas europeas como la del Concertgebouw de Amsterdam o la propia Filarmónica de Berlín?

He visto y me he enterado de aquello, pero eso implica por ejemplo que los instrumentistas de viento deban guardar una distancia de dos metros, lo que a su vez causa que no se puedan escuchar bien entre ellos o no puedan afinar bien el sonido, algo esencial en la interpretación. También he visto cómo algunas orquestas utilizan escudos transparentes de plexiglass entre los instrumentistas, una cuestión muy, muy dura, para un grupo que actúa en conjunto. Sin embargo, es la única solución en este momento. En el futuro está claro que las dos formas de hacer música van a convivir: en vivo y con público y por streaming. La ventaja de la transmisión es la capacidad de convocatoria de aquellos conciertos: alguien de Arica o Punta Arenas, por ejemplo, tiene las mismas posibilidades de ver una obra que un habitante de Santiago en el Teatro Municipal.

¿Las dos cosas van a convivir para siempre?

Exactamente. No se puede concebir que no se hagan espectáculos con público en el futuro pues es la esencia de este trabajo y hay algo de rito sacro al respecto, cierto aspecto religioso si se quiere. Pero por otro lado el streaming nos permite la masificación y, como lo está haciendo en este momento el Teatro Municipal, la enseñanza, con clases vocales y de instrumentos.

¿Funcionan bien las clases?

Lo que yo he visto hasta ahora me ha parecido magnífico, sobre todo porque es lo se necesita ahora: que la música cumplan su rol social en tiempos difíciles, específicamente a través de las clases. Me ha permitido ver a los jóvenes, que son el público y la música del futuro, pero también he observado la gran calidad de nuestros músicos. En este momento aún hay límites tecnológicos y no se puede, por ejemplo, hacer una clase de un cuarteto de cuerdas, con cuatro instrumentos. Sin embargo, creo que en el futuro esto puede cambiar.

Usted también hará las clases magistrales online.

Sí. Empiezo hoy miércoles 1 de julio a las 14 horas con una charla sobre la llamada trilogía de óperas de Verdi, compuestas una tras otra en la misma época: Rigoletto, La Traviata y El Trovador. Siguen siendo hasta hoy sus óperas más populares. Luego, el 25 de julio, haré una clase magistral con cuatro cantantes líricos, sobre estas mismas obras.

Usted fue nombrado nuevo director de la Orquesta Filarmónica de Santiago el 2019, pero aún no puede tomar contacto con ellos acá en Chile, ¿Qué le parece esta situación?

En rigor es bastante absurdo. Iba a dirigir el año pasado, poco antes de Navidad, pero no fue posible. Luego estaba programado que viniera en los primeros meses del año para elegir cantantes y hacer audiciones, pero no pudo ser. Y en junio y julio tenía conciertos y óperas en el Teatro, entre ellas Lucia di Lammermoor de Donizetti. Sin embargo, soy una persona que piensa siempre positivo y creo que el vaso está medio lleno, no medio vacío. Tenemos muchos proyectos con la orquesta para el 2021 y el 2022, e incluso este mismo año, si es que se dan las condiciones en Chile y así lo permiten las autoridades sanitarias, regresaremos a trabajar con pequeños grupos, en transmisión por streaming. También tengo un gran proyecto, del que no puedo decir mucho por ahora, dedicado a obras de Beethoven (se cumplen 250 años de su nacimiento en diciembre) en el último mes del año. Estos serían mis primeros conciertos con la Orquesta Filarmónica de Santiago. Como usted debe saber, ya la he dirigido antes, pues estuve con regularidad en Chile alrededor de 8 años hasta el 2008, así es que me conocen bastante. Tenemos todas las ganas del mundo de reencontrarnos. No sabemos qué va a pasar con el coronavirus, pero es al menos mi idea en este momento. Ahora bien, tengo claro que la seguridad y la salud de los músicos y del público son lo primero. Por eso, sólo me queda desear las condiciones a fin de año.

¿Se ha mantenido en contacto con la orquesta y coro del Teatro Municipal estos meses?

Si, cada dos días por lo menos tenemos alguna reunión o encuentro del algún tipo, en contacto con los solistas, con la comisión artística, con los sindicatos, con el equipo de comunicaciones, con los que trabajan en el archivo y, por supuesto, con la directora del Teatro Carmen Gloria Larenas y con el director residente de la orquesta Pedro-Pablo Prudencio. Ultimamente hemos metidos de lleno en las clases magistrales y el Municipal Delivery. Además estamos trabajando con muchas opciones por crear una temporada digital que este año nos permita llegar a la temporada del 2021.

¿Esta temporada digital sería eventualmente sin público, como lo están haciendo orquestas en Europa?

Exacto. Grabada, transmitida por streaming y, como he dicho antes, comenzando con pequeños grupos dentro de la orquesta, que pueden ser vientos, cuerdas o, incluso, cuerdas y vientos juntos. En ningún caso con la orquesta y coro unidos, pues eso es demasiado. O quizás coro o miembros del coro junto a un pianista. La idea es ir de a poco reuniendo a todos los músicos e ir preparándonos para la temporada del próximo año.

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