Sergio Vargas: “Estoy siendo evaluado, pero duermo tranquilo”

En medio de la asunción de Cristián Aubert en Azul Azul, Superman, uno de los dos directores deportivos del club, está a un paso de cumplir 500 días en un cargo que lo ha hecho luchar contra la amenaza del descenso y tomar decisiones difíciles, como la salida de Johnny Herrera. De ídolo en los 90 como arquero a señor de los despachos.




Hay dos Sergio Vargas en la U. El mito, el arquero legendario que bajo el apodo de Superman lideró al equipo en los 90 (leyenda que precisamente esta noche, 20.00 horas, centrándose en el título del 94 que rompió 25 años de sequía azul, rememora el CDF en el estreno de su programa Memorabiblia, una serie sobre los hitos del fútbol chileno). Y otro Sergio Vargas, de terno y corbata, 54 años ya, que se sienta rentado en la mesa dirigencial. Y que hoy, con nuevo presidente al mando, está en el alambre.

¿Qué le genera revivir el 94?

Está muy marcado para todos los que lo vivimos. No fue un año igual a ninguno. Marca un antes y un después en la historia de la U, porque se dejan atrás 25 años de frustraciones, desilusiones, fracasos deportivos y se entra en otra era. Lo más importante es que se dejó un legado, porque más allá del título, cambiamos la mentalidad.

¿Es su temporada más emotiva?

Sí. Muy especial. Sobre todo los últimos meses. Nos pasó la Católica, nos sacó siete puntos. La clave fue que no bajamos los brazos.

Esa rivalidad con la UC es una de las más recordadas del fútbol chileno.

La rivalidad con Colo Colo esos años pasó a segundo plano. Lo que viví con la rivalidad… nos teníamos mucha pica. Los partidos fueron siempre con expulsados. De un lado y otro las declaraciones eran de otro nivel, llegaban a la cancha. Nos molestaron y nos motivaron más. Se habló de que ya casi estaban de vacaciones... La gente se olvida que luchábamos con piedras y ellos tenían misiles. Y era así contra la UC, Cobreloa y Colo Colo. Éramos un club humilde en infraestructura, presupuesto, logística... había una diferencia enorme. Peleábamos en desventaja.

¿Fueron desahogos comparables lo del 94 y salvarse del descenso ahora como dirigente?

Son sentimientos diferentes. Lo del 94 es algo que casi nunca viví. El año pasado, cuando estábamos últimos, uno sufría bastante. De jugador se disfruta, si pierdes son broncas circunstanciales. De dirigente son otros los que juegan. El jugador se desahoga en la cancha y el dirigente, no. Sufrimos, pero cuando se cortó el campeonato íbamos en ascenso.

¿Cómo ha sido el retorno?

Cumpliendo los protocolos como corresponde. Aún con muchas precauciones. Sin usar camarines. Los jugadores llegan cambiados y se bañan en sus casas.

Curicó un contagio mal llevado, Colo Colo un caso, en San Marcos hicieron mal uso de su permiso.

Vemos fiestas clandestinas de 300 personas. Es parte de la tontera del ser humano. Es una irresponsabilidad no solo del fútbol, sino de la sociedad. Los protocolos del fútbol están muy claros. Los controles son claros y constantes. Y si se cumplen, hay poco riesgo de contagiarse. Y aún así, puede que se contagie alguno. El ejemplo es Europa. Los casos se aíslan y sigue la competencia. Los que me dices son excepciones. Eso es lo que tiene que hacer la ANFP: velar porque se cumpla el protocolo.

¿Ha cambiado su trabajo con la llegada de Aubert a la presidencia?

El trabajo es el mismo y hacemos lo mismo. Ya hemos tenido varias reuniones con Cristián. Cambió el nombre, pero seguimos con nuestros objetivos en el fútbol profesional y formativo. No ha variado.

¿Se siente evaluado?

Cristián no lo ha dicho, pero él viene llegando, seguramente tiene sus ideas, su visión de las cosas y cómo hacerlas. Y si bien nos conocíamos de antes, no nos conocíamos trabajando. Encuentro normal que vaya viendo cómo estamos trabajando, de qué forma. En ese sentido, sí, estamos en evaluación. He vivido muchísimas situaciones y sé que cuando hay cambio de nombre ser evaluado es normal. Uno se tiene que respaldar en hacer bien su trabajo, con responsabilidad, ética, transparencia, y en tomar buenas decisiones, hacer bien la tarea. Estoy siendo evaluado, pero duermo tranquilo. Si hay cosas que mañana puedan suceder, no están mis manos.

¿Cómo analiza su gestión y la de Goldberg?

Hay que recordar el contexto en que llegamos, complejo. El club estaba bastante convulsionado. Heller había renunciado un mes y medio antes, había asumido de interino Navarrete. Un momento sumamente difícil. No solo en Azul Azul, sino que en el equipo, que no encontraba un buen rendimiento. Se había reemplazado a Kudelka por Arias y no conseguía los resultados. Hubo que hacer un cambio de DT y se ejecuta el Plan Azul, una reducción de personal y ajuste de remuneraciones y presupuesto. Hemos lidiado con mucho. Y para armar el plantel sufrimos una reducción del 30% del presupuesto. Y con menos recursos se ha conformado un buen equipo.

Han tomado muchas decisiones.

También en lo deportivo. En un momento salió Vittor, Torres, Campos Toro... Trajimos a Leo Fernández, que jugó poco, pero fue figura, a Osvaldo, Riquelme. Y este año tenemos un plantel competitivo, con jugadores como Montillo. El club salió bien de las situaciones difíciles, de la reducción de sueldos a jugadores y funcionarios, a través del diálogo. El club está tranquilo. Si uno se acuerda lo que era la U en abril del año pasado, un tsunami, y mira cómo estamos hoy... Ha sido no solo gracias a la gestión mía y del Rodrigo, sino del directorio y las diferentes áreas.

¿Contemplan reforzarse?

Hay que ver qué va a ocurrir en el Consejo de Presidentes, donde verán la ventana de fichajes. Pero si no se va nadie del plantel, creo que no va a venir nadie. Tenemos un buen equipo. Solo alcanzamos a jugar siete partidos. A este plantel hay que darle la confianza. Tenemos cómo pelear con ellos.

¿La llegada de Aubert cambia la situación de Johnny Herrera?

No, no. Herrera ya no es tema para nosotros.

¿Tiene conocimiento de una posible venta de las acciones de Heller?

Como todos, leo las noticias y veo que se comenta ese rumor, pero la verdad es que no sé nada de eso y nadie ha comentado nada.

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