Una Navidad sin turistas en Belén: la variante ómicron arruina las celebraciones

Los fieles visitan la Iglesia de la Natividad en la ciudad bíblica de Belén, el 21 de diciembre de 2021. Foto: AFP

Tras la reapertura de las fronteras por parte de Israel a los turistas el 1 de noviembre, los grupos de extranjeros comenzaron a llegar a la ciudad cisjordana, pero el 28 de noviembre se decidió restablecer la prohibición después del resurgimiento del Covid-19.




El ajetreo habitual en Belén de cara a la Navidad parece haber desaparecido. Las tradicionales imágenes de grandes grupos de turistas comiendo falafels en sus calles aledañas o tomándose un café para sortear el frío en los restaurantes de la Plaza del Pesebre escasean por estos días en la ciudad cisjordana en la que, según la Biblia, nació Jesús.

Apenas unos pocos turistas recorren actualmente la Basílica de la Natividad, la mayoría de los negocios de las calles cercanas -donde se venden rosarios, crucifijos y medallitas- se encuentran cerrados. La llegada de la variante ómicron a la ciudad palestina ha golpeado duramente, por segundo año, la industria turística de Belén, su principal fuente de ingresos.

En octubre y noviembre, Belén había comenzado a ver algunos signos de revitalización del turismo en la temporada de peregrinaciones, tras la reapertura de las fronteras por parte de Israel a los turistas el 1 de noviembre. Los grupos de extranjeros comenzaron a llegar a la ciudad, pero el 28 de noviembre, Israel decidió restablecer su prohibición de viajes después de un resurgimiento del Covid-19 y el hallazgo de casos documentados de ómicron.

Ubicada en Cisjordania, a unos 10 kilómetros al sur de Jerusalén, Belén cae principalmente bajo la jurisdicción de la Autoridad Palestina. Pero dado que Cisjordania no tiene su propio aeropuerto, los turistas extranjeros que viajan a la ciudad bíblica deben ingresar por el aeropuerto Ben Gurión, lo que significa que las restricciones israelíes al turismo también afectan a Cisjordania.

Clérigos católicos latinos se reúnen en la Basílica de la Natividad, en la ciudad bíblica de Belén, el 21 de diciembre de 2021. Foto: AFP

“Hay que pensar (que se trata de) una ciudad rodeada de asentamientos ilegales por cuatro lados, con un muro de anexión ilegal que la separa de sus tierras, sin control sobre el agua y que depende principalmente de turistas extranjeros. Ciertamente, la pandemia ha causado muy malos efectos aquí. Muchas empresas están cerradas y esperábamos que reabrieran en Navidad, pero no será el caso de varias de ellas”, dijo a La Tercera el alcalde de Belén, Anton Salman.

“Este año estamos un poco mejor que el anterior debido al turismo interno, pero las pérdidas en Belén siguen siendo enormes. Cerraron las fronteras a los peregrinos cristianos, pero no a los turistas judíos. Entonces, ¿quién se ve afectado aquí? Por supuesto que somos los más afectados”, sostuvo.

La ciudad, donde la tasa de desempleo pasó del 23% al 35% en dos años, es la que se ha visto más afectada por la crisis sanitaria en Cisjordania, ya que depende exclusivamente del turismo.

Según funcionarios de turismo palestino consultados por el diario Haaretz, el día más concurrido jamás registrado en la Basílica de la Natividad fue el último sábado de noviembre de 2019. Ese día, 12.000 visitantes, principalmente extranjeros, recorrieron el sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Para enfatizar lo mucho que la pandemia ha devastado esta ciudad, los funcionarios señalan que en las últimas semanas ha habido 150 visitantes por día en la iglesia, en promedio. La mayoría de ellos son locales.

Consciente de las dificultades, y en forma de compensación, el gobierno palestino donó US$ 226 a los comerciantes que presentaron la solicitud.

Una de las tiendas de madera de olivo más antiguas de Belén, inaugurada en 1925, es dirigida por su propietario, Nabil Giacaman, de 35 años, un carpintero de tercera generación en el negocio familiar. Por lo general, llena de turistas en esta época del año, la tienda ahora está vacía y lo ha estado desde el comienzo de la pandemia.

Un miembro del personal revisa su teléfono en la Basílica de la Natividad, en la ciudad bíblica de Belén, el 23 de diciembre de 2021. Foto: AFP

“Nos están arruinando”, dijo Giacaman al portal de noticias Middle East Eye. “Es cierto que las Intifadas (levantamientos) que Palestina ha experimentado a lo largo de las décadas también afectaron nuestro negocio, pero los efectos de esos eventos se sintieron por períodos de tiempo limitados. El virus ha tenido un impacto mucho mayor en nosotros, especialmente porque no tenemos idea de si hay un final a la vista”, añadió.

Giacaman, como todos los residentes de Belén, inicialmente había esperado que la propagación del virus ahora fuera contenida y los aeropuertos se hubieran reabierto al turismo, del que dependen en gran medida para el fortalecimiento de la economía local. Sin embargo, sus esperanzas se vieron rápidamente frustradas. “Ya no tiene sentido abrir la tienda”, dijo Giacaman.

“Todo el día la tienda permanece vacía, no entran clientes ni turistas. Muchos días van y vienen sin que vendamos ni una sola cosa”, indicó.

En el corazón de las celebraciones se encuentra la Basílica de la Natividad, que ha acogido a visitantes de todo el mundo durante siglos. “A pesar de las malas noticias de la variante ómicron del Covid-19, esperamos que sea posible que los peregrinos regresen y celebren junto con los cristianos locales”, dijo a la cadena Deutsche Welle Francesco Patton, custodio de la orden franciscana.

Durante la última década, la iglesia ha sufrido una restauración masiva, pero la pandemia ha hecho que las cosas sean mucho más tranquilas. No hay filas en estos días para entrar a la gruta donde una estrella plateada marca el lugar donde la tradición bíblica dice que nació Jesús.

Celebraciones en Santiago

La Comunidad Palestina en Chile dio inicio este miércoles en la noche a lo que espera se convierta en una tradición: encender las luces del Árbol de Navidad de Belén en el país. Esto considerando que la mayoría de los palestinos y chilenos de origen palestino que viven en Chile provienen de la ciudad palestina de Belén.

Esta tradición continuará el próximo año, cuando se traiga físicamente a Chile la estrella del árbol de Navidad de Belén, que coronará el pino de Navidad del Club Palestino.

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