Una pieza llena de drogas y cicatrices en su cabeza: las revelaciones del nuevo documental de Michael Jackson
A 10 años de la muerte del rey del pop, la cadena inglesa QuestOD estrenó hace unos días Killing Michael Jackson, que incluye los testimonios de tres detectives que llegaron a la habitación donde horas antes había muerto el artista.
El 25 de junio de 2009, a las 17.44 hora de Chile (14.44 horas en Los Angeles), el sitio estadounidense TMZ -hasta entonces un portal reducido a contar chismes de celebridades-, publicaba una de las noticias más trascendentes de su historia, y un duro golpe para el espectáculo mundial: la muerte del rey del pop, Michael Jackson, a la edad de 50 años y producto de un paro cardíaco.
Hasta ese día, Jackson había hecho noticia por los 50 conciertos que ofrecería en el O2 Arena de Londres bajo el título This Is It, que comenzaría el 13 de julio y se extendería por todo un año. A menos de tres semanas de ese debut, el ídolo fallecía por una sobredosis de anestésicos y sedantes (Propofol y Benzodiazepina): una muerte que finalmente dejó atrás todas las incógnitas que siempre rodearon su vida.
Esa esfera privada y llena de misterio solo sería abordada por la industria cinematográfica en los últimos años. Previamente, lo que inspiró a muchos fue su dimensión artística. El destacado cineasta Spike Lee (Infiltrado en el KKKlan), por ejemplo, estrenó dos documentales tras la muerte de la estrella pop: Bad 25 (2012), sobre el aclamado disco Bad, y Michael Jackson. De la Motown a Off the Wall en 2016, que abarca desde sus inicios hasta el estreno de su quinto disco en solitario, Off the Wall (1979).
Es en los últimos años que se han abordado los pasajes más oscuros en la vida de Jackson. Recientemente fue el documental Leaving Neverland (HBO), del cineasta Dan Reed, el que generó gran revuelo mediático al centrarse en los testimonios de dos hombres que profundizaban por primera vez en los presuntos abusos sexuales de Jackson cuando estos eran niños.
Ahora, en la conmemoración de los 10 años de su muerte, una nueva producción remece la memoria del artista. Se trata del documental Killing Michael Jackson, estrenado el sábado pasado en Inglaterra por la cadena QuestOD, y por Discovery Networks en otras regiones de Europa.
El proyecto se centra en la muerte del hombre de Beat It, y mezcla información ya conocida con datos inéditos. La producción apela sobre todo a las declaraciones de tres policías, Orlando Martínez, Dan Myers y Scott Smith, quienes participaron en la investigación inicial tras el deceso del cantante.
La cinta remonta al telespectador al 25 de junio de 2009, cuando el médico personal de Jackson, Conrad Murray, encontró al músico en la habitación de su hogar en North Carolwood Drive en Holmby Hills. Según sus declaraciones, el ídolo estaba sin respirar y con un pulso débil, por lo que decidió realizar maniobras de reanimación, las que finalmente no pudieron salvar al cantante.
Casi dos meses después, el 28 de agosto, la justicia estableció que la muerte de la estrella fue un homicidio, y meses después se culparía a Murray por homicidio involuntario. El médico pasó dos años en la cárcel de los cuatro que se estableció como condena, por su buena conducta.
Killing Michael Jackson se encarga de contar todo lo que rodeó las horas siguientes al fallecimiento de Jackson, y por ello, las declaraciones de los policías son claves: fueron ellos los que participaron del registro de la habitación justo después que el intérprete fuera encontrado sin vida.
En el documental, los entrevistados describen la pieza como "caótica y llena de drogas". También había un sector dedicado presuntamente al tratamiento de Jackson: una habitación que para ellos "no parecía adecuada para ningún tipo de tratamiento médico".
Entre los objetos encontrados había juguetes –como una muñeca cerca de su lecho de muerte-, fotos de niños y una bolsa llena de drogas médicas, mientras que en paredes y espejos se hallaron numerosos papeles adheridos con diversas frases. "Había post-it pegados en espejos y puertas con pequeñas frases. No sé si eran pensamientos porque algunos de ellos parecían poemas. El dormitorio era...un desastre", comentó uno de los entrevistados.
Varios de esos hallazgos se filtraron como fotos en los últimos días: adelantos de lo que sería el estreno del documental.
Tras su debut este fin de semana, se han conocido más detalles. "Lo más extraño que me encontré mirando constantemente fue su cabeza, su cuero cabelludo", comentó el detective Smith, "porque cada vez que salía en público llevaba una peluca". El artista, dicen en el documental, estaba casi calvo al momento de su muerte, según replica el medio The Sun.
El policía relató además que "la parte superior de su cabeza había sido severamente marcada", todo eso relacionado al accidente que "Jacko" sufrió en 1984, cuando en pleno rodaje de un comercial de Pepsi terminó con severas quemaduras en su cabeza, lo que desencadenó además su posterior dependencia a los fármacos.
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Parte del informe de la autopsia de Jackson que mostró el daño a su cuero cabelludo.[/caption]
El medio británico Mirror consigna además que el músico tenía varios tatuajes secretos. De hecho, una de las marcas en su cabeza habría sido cubierta con un tatuaje. También se habría delineado los labios de manera permanente.
Para los expertos, la apariencia de Jackson, con cicatrices -por tratamientos médicos y estéticos- y falta de cabello, en ningún caso hacían que fuera el aspecto de un hombre a punto de morir. "Estaba relativamente sano. Este no es un hombre que debería haber muerto", es una de sus conclusiones. Justamente es eso lo que llevó a estos policías a participar del documental: su desacuerdo en que Murray fuera condenado por homicidio involuntario, y no por asesinato en segundo grado.
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