Viviana Azócar, gerente de la Cámara del Libro: “Tenemos que actualizarnos, en Chile nadie vende online”

Viviana Azócar, gerenta de la Cámara Chilena del Libro, en una imagen de archivo.

En vísperas del Día Internacional del Libro, que se celebra mañana, no hay ánimo de fiesta en el gremio. Con las librerías cerradas hace un mes producto de la pandemia, el sector enfrenta una severa crisis financiera. "No estábamos preparados para esta emergencia", dice la gerenta de la Cámara Chilena del Libro, actualmente en conversaciones con el Ministerio de las Culturas para ver formas de apoyo al sector.




No hay ánimos de fiesta. En vísperas del Día Internacional del Libro, que se celebra mañana en todo el mundo, el gremio librero está preocupado por la crisis que afecta al sector producto de la pandemia del coronavirus. “Vamos a incentivar a leer, pero nuestras energías y nuestro tiempo están dedicados a buscar formas de apoyar a nuestros socios”, dice Viviana Azócar, gerenta de la Cámara Chilena del Libro.

Promovida por la Unesco, la fecha recuerda las muertes de Miguel de Cervantes y William Shakespeare en 1616, y desde 1995 celebra la lectura y el derecho de autor. Debido a la emergencia sanitaria, este año el Día del Libro será sin librerías ni bibliotecas: no habrá feria ni actividades presenciales. Los encuentros y conversaciones con autores se trasladarán a las redes sociales, mientras las tiendas de libros cumplen un mes con sus puertas cerradas, prácticamente sin ventas y con la presión de las deudas en aumento.

“Esta es una de las crisis más graves que afectado al mundo del libro, somos uno de lo mercados más afectados por la pandemia”, dice Viviana Azócar. “Nuestra realidad se replica en Estados Unidos y Europa. En nuestro país, las librerías sufrieron con el estallido social de octubre y no estábamos preparados para esta emergencia. Nadie vende online y los libros digitales casi no se existen en nuestro mercado. Tenemos que sobrevivir a esta crisis y ocupar este espacio también para reformularnos, ver cómo integramos las plataformas de venta por Internet”, agrega.

Desde las crisis financieras a la baja de lectoría, las librerías han estado expuestas a emergencias sucesivas. Ahora afrontan una nueva batalla que adquiere carácter mundial. Así lo han constatado estos días en los foros asociados a la Feria del Libro de Bogotá, que se celebra de manera virtual.

En Estados Unidos, el escritor bestseller James Patterson lanzó una campaña en conjunto con el Club de Libros de Reese Witherspoon en apoyo a los libreros independientes. Patterson donó medio millón de dólares a la cruzada que tiene por título #SaveIndieBookstores. En Colombia, la Cámara del Libro lanzó la campaña #AdoptaunaLibrería, que invitó a los privados a apoyar al sector. En Chile, el gremio está en conversaciones con el Ministerio de Cultura para enfrentar la crisis.

En España algunas librerías ya han quebrado, ¿hay riesgo de que acá se pierdan puntos de venta?

El tema es complejísimo. Hay una enorme preocupación de poder ayudar a nuestros socios. Hemos tenido reuniones con el Ministerio de las Culturas y hay algunas ideas. Desde el gobierno no todo opera tan rápido, pero ya nos han hecho algunas propuestas. Aún todo está en desarrollo, cuesta analizar los resultados. No sabemos cuándo va a acabar esta situación. Si de aquí a un mes podemos retomar nuestra normalidad, a lo mejor podríamos sobrevivir. Pero si esto se extiende por varios meses va a haber microempresarios que no resistirán. Todo va a depender de cómo siga todo.

Una imagen del pasado: la Feria del Libro de la Plaza de Armas, con motivo del Día Internacional del Libro.

¿Cómo ha sido la receptividad del ministerio?

Hemos visto un ánimo muy colaborador. Ellos nos convocaron y están ávidos de que participen otras instituciones. Esto aún está en proceso, no hay nada oficial, estamos viendo las medidas que el ministerio puede tomar. Las librerías son un mercado muy específico, venden solo libros; esta es nuestra realidad y esta crisis es un desafío gigante.

¿Cuentan con una estimación de las pérdidas que han sufrido?

Hemos ido testeando un poco, pero es muy difícil hacer un balance en estos momentos. Todo está funcionando a pulso, los librerías no cuentan con las plataformas de venta online, tienen su material en bodega y no saben como venderlo.

¿Esta es la oportunidad para que las librerías se reinventen?

Esto es un aprendizaje, nadie sabe cómo va a continuar nuestra vida, si vamos a salir fortalecidos de esta crisis. Estamos consumidos por una forma de vivir, ahora la pandemia nos paralizó y nos hace replantear todo nuestro quehacer, nuestra vida familiar, el uso de la tecnología. Claramente tenemos que actualizarnos; hay una tarea muy grande, se necesita mucha profesionalización en nuestro medio, se requiere que el gobierno y ojalá los privados apoyen en esta tarea. Tenemos que aprender e imitar otras realidades.

¿El cambio debería dirigirse al mundo digital?

Hay que abrirse a eso. Yo soy una romántica y me encantan las librerías físicas. Las librerías son espacios culturales, son espacios valiosos y no podemos perder ese lugar de encuentro, el contacto con los libreros y sus recomendaciones. Creo que debemos ser capaces de buscar esa mixtura, entre lo digital y lo físico.

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