7 consejos para prevenir el sobrepeso y la ansiedad infantil en pandemia

Ilustración: Gabriel Ebensperger

Dos situaciones generadas este último año han prendido las alarmas: la disminución de la actividad física y el mayor consumo de alimentos dulces y grasos. La obesidad y el sobrepeso de niños y niñas en Chile aumentaron del 52% al 54% en 2020. Expertos entregan claves para ponerle freno, aun en momentos de máximas restricciones.




1. INFÓRMESE Y GENERE HÁBITOS

El primer consejo se despliega de las cifras: en 2010, la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la obesidad como una pandemia. Ha pasado más de una década y la situación sólo empeora, lo que nos pone en una situación compleja, pues hoy lidiamos con dos pandemias. Según datos del organismo, la obesidad afecta a 124 millones de niños y adolescentes en el mundo, mientras que 216 millones padecen sobrepeso.

El Mapa Nutricional 2020 de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) arrojó que un 54% de los niños en Chile, de entre prekínder y primero medio, presentan obesidad y sobrepeso, dos puntos más arriba de los resultados de 2019. La mayor ingesta calórica y la disminución del ejercicio físico son los grandes culpables.

La obesidad es una enfermedad que puede prevenirse, y frenarla a tiempo mejorará la calidad de vida de los niños. Yasna Muñoz, nutricionista y docente de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello (UNAB), lo avala: “La obesidad es una enfermedad metabólica multifactorial que desencadena un mayor riesgo de comorbilidades, como la diabetes, dislipidemias e hipertensión arterial, entre otras. Su manejo precoz minimiza complicaciones en etapas más tardías”.

Le preocupan los datos entregados por la Junaeb, puesto que pequeños de prekínder, kínder y primero básico son los más afectados por la obesidad y el sobrepeso. La prevención se basa, principalmente, en la generación de hábitos. La alimentación saludable debe dejar de ser un cliché y cobrar vida en cosas simples como seguir un régimen distinto que no necesariamente tiene que ser más caro. “Debe contener una proteína de tipo magra dos veces por semana, preparada al horno, al vapor o a la plancha; aporte de legumbres al menos dos veces por semana; lácteos bajos en grasa; consumo de frutas y verduras de temporada, y un óptimo consumo de agua potable o aguas saborizadas, por ejemplo, con cáscaras de naranja o limón”, explica la docente.

Recomienda también consumir pescados como atún, sardina, salmón, jurel o trucha, al menos dos veces por semana, porque son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, vitaminas, minerales y ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3, que presenta beneficios a nivel del desarrollo cognitivo, capacidad de trabajo y memoria. Y entrega tres tips extras:

  • Consumir líquidos, de preferencia agua, entre 1,5 a 2 litros al día. Se consideran también como aporte hídrico la leche líquida y las sopas de verduras.
  • Evitar los alimentos con alto contenido de azúcar, sodio y grasas saturadas, y alta densidad calórica, como las bebidas y los jugos néctar.
  • Se recomienda, además, leer el etiquetado nutricional de los alimentos y que se prefieran aquellos libres de sellos.

2. DISMINUYA Y REEMPLACE ALIMENTOS

Como en todo, la clave del éxito está en el orden y la disciplina. No hay que exagerar, por supuesto, y quitarles a los niños de una sola vez toda posibilidad de disfrutar comiendo, pero hay que hacerse de paciencia para inculcarles que toda pieza altamente calórica tiene su versión saludable.

El problema es transversal en Chile: considerando todas las edades, el año vivido en pandemia ha significado subir en promedio 7,5 kilos, según un estudio de la consultora internacional Ipsos, superando el promedio global (6,1 kilos) y quedando en quinto lugar de la tabla mundial, solo superados por México (8,5 kg), Arabia Saudita (8 kg), Argentina (7,9 kg) y Perú (7,7 kg). Además, y según el Mapa de la Obesidad en Chile -desarrollado por Lenz Consultores y apoyado por el Instituto de Salud Pública de UNAB-, tomando datos de la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, 1 de cada 3 chilenos vive con obesidad, siendo el porcentaje mayor en la Región de Aysén (44,3%) y el menor el de la Región de Antofagasta (29,9%). Porciones más abundantes, mayor picoteo entre comidas, inactividad física y delivery de alimentos chatarra son los culpables de un problema que afecta no solo a los niños.

El orden en las comidas no es un capricho: nuestro metabolismo responde bien cuando la alimentación se realiza cada cierta cantidad de horas y cuando se conoce bien qué comer y qué no.

Yasna Muñoz, nutricionista de la UNAB, afirma: “Para lograr una alimentación sana y equilibrada es necesario realizar los cuatro tiempos de comida, que contemplan desayuno, almuerzo, once y cena cada tres a cuatro horas, y se suman una o dos colaciones al día”.

Daniela Godoy, secretaria ejecutiva del programa Elige Vivir Sano, del Ministerio del Desarrollo Social y Familia, también sugiere: “Se pueden hacer pequeños ajustes que van a tener enorme impacto en la salud; por ejemplo, reemplazar los jugos y bebidas azucaradas por agua; evitar los alimentos con sello ‘alto en’, las frituras y la comida chatarra, e incluir las frutas y verduras de la estación. Cocinar en familia recetas simples y tradicionales, incluyendo a los niños y niñas, es una buena idea tanto para que ellos vayan conociendo sobre los alimentos como para pasar un momento juntos en la cuarentena”.

La secretaria ejecutiva de Elige Vivir Sano complementa con otros dos tips:

  • Es positivo volver a las comidas caseras, que tienden a incluir más verduras o legumbres. También podemos cuidar las porciones.
  • Siempre es bueno tener opciones saludables a los alimentos chatarra, tales como bastones de verduras, frutos secos sin sal, hummus y frutas, entre otras.

3. JUEGUE CON SUS HIJOS Y OLVÍDESE DEL DESORDEN

Con la pandemia llegaron el encierro y la dificultad de ejercitarse físicamente. Aun cuando no todos los niños fueran deportistas empedernidos, sí podían salir a la calle y caminar o correr, o ir al colegio y jugar durante los recreos. De un día para otro eso quedó en cero, y si bien los niños chilenos ya presentaban indicios serios de sedentarismo, el problema se agudizó. Vivir en departamentos de 30 o 40 metros cuadrados tampoco ayuda. Sin embargo, y sobre todo si se trata de niños más pequeños, el espíritu lúdico puede salvar a muchos.

Juan Pablo Zavala, director de Pedagogía en Educación Física de la UNAB de Viña del Mar, señala que el juego es una prioridad para los niños y en este tiempo, sobre todo, es muy relevante que sea activo: “Con los más pequeños todo debe realizarse en base a juegos. Resultan muy bien los desafíos, metas desafiantes pero alcanzables, para luego definir otros. Los que se basan en el equilibrio, saltar la cuerda o los de precisión con un blanco (con pelotas de calcetines) pueden ser motivadores”.

¿Cómo llevarlos a cabo? El docente detalla:

  • En los primeros se utilizan bases inestables con un rodillo pequeño de madera y una tabla encima, simulando los movimientos del surf o de un skate. Los niños están jugando activamente, se suben cuantas veces quieran y van mejorando todos los días. Saltar la cuerda también es entretenido y los desafíos pueden venir de parte de los padres, como equis cantidad de saltos, lo que dura una canción, saltos en un pie, etc.
  • También se puede volver a los juegos tradicionales, con una cinta, con un luche en el suelo o, incluso, saltando el elástico con los niños.
  • Están, además, los recorridos y laberintos: debajo de la mesa, por arriba de la silla, no tocar el piso… son todos juegos que en esas edades resultan bien. “Los padres deben asumir que su hogar será un hermoso desorden”, advierte Zavala.

4. CADA MOVIMIENTO CUENTA

Las recomendaciones internacionales de la OMS son claras en cuanto a la ejercitación de los niños y niñas: 60 minutos de actividad física de intensidad moderada a vigorosa al día.

Juan Pablo Zavala indica que “esto es fundamental para el desarrollo integral y el bienestar de los niños y niñas. La evidencia reporta mejor autoconcepto, autoestima, desarrollo cerebral, cognitivo y físico, entre otros. Desarrolla la tolerancia a la frustración y la persistencia para alcanzar metas”.

El programa Elige Vivir Sano fomenta la participación en la banda horaria para ejercitarse fuera de la casa, entre las 6 y las 9 de la mañana. Pero muchos padres están ocupados en prepararse para el trabajo a esas horas, por lo que en su sitio web pueden encontrarse otras opciones. “Si no es posible usar la banda horaria, se pueden usar videos para hacer actividad física o ejercicios en casa -explica Daniela Godoy-. Lo importante es buscar actividades que incluyan el movimiento o el juego activo por al menos 60 minutos al día. En nuestra web tenemos videos de ejercicios para todas las edades”.

Agrega que “en relación con la actividad física todo cuenta, como el juego activo, el baile, hacer las cosas de la casa o, si podemos salir en el horario deportivo, caminar y salir con los niños y la mascota”.

Juan Pablo Zavala coincide: “Creo importante que los niños también participen de las actividades domésticas cotidianas, como ordenar su pieza, barrer, lavar la loza, poner la mesa, etc., asumiendo el mensaje de la OMS: ‘Cada movimiento cuenta’”.

5. AYÚDELOS CON LA TECNOLOGÍA

Hoy, más que nunca, los padres pueden amigarse con el mundo digital sin culpas. Porque cuando el ingenio se agota, todas las actividades que ofrecen aplicaciones o sitios web son bienvenidas. La meta es tener a los niños moviéndose en pos de un objetivo mayor.

Juan Pablo Zavala, docente de la UNAB, señala: “No recomiendo teléfonos móviles para niños pequeños, pero los padres podrían bajar apps o buscar en YouTube videos que puedan seguir los niños. Just Dance es un juego de consola que estimula el baile. Aplicaciones como Sworkit, que tiene una dimensión específica para niños, también podría servir. Y recordemos que el Ministerio del Deporte, mediante sus diferentes plataformas, ofrece clases para niños en distintas modalidades. Otros países han realizado clases por televisión a través de plataformas online y campañas en redes sociales”.

Elige Vivir Sano también hace lo suyo. “Apenas llegó la pandemia a Chile comenzamos a trabajar en la Iniciativa Vida Saludable en Casa, para apoyar a las familias con ideas de recetas, videos de ejercicios y recomendaciones concretas para alimentarse mejor y cuidar nuestro bienestar emocional”, indica su secretaria ejecutiva. Todo el material está en su página web http://eligevivirsano.gob.cl/vida-saludable-en-casa/

“Además -añade-, hemos desarrollado una programación infantil que está siendo emitida en TV Educa Chile y que también está disponible en http://eligevivirsano.gob.cl/tveducachile/ con tres programas: ‘Cocinando aprendo’, con clases de cocina y educación alimentaria; ‘Yoga entrete’, para apoyar el bienestar emocional de niños y niñas, y ‘Mini atletas’, con clases de Educación Física basadas en el juego activo”.

6. HÁBLELES PARA BAJAR SU ANSIEDAD

Los niños chilenos menores de 6 años, señalan algunos reportes, padecen la peor salud mental del mundo. Déficit atencional, hiperactividad y agresividad son algunos de sus problemas. Considerando el estrés que conlleva la pandemia, la situación no debe estar mejorada.

Hay quienes se han preocupado del tema. Una investigación desarrollada por el departamento de Psiquiatría y Salud Mental Norte de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile reveló que preescolares y escolares de hasta cuarto básico manifiestan sentirse tristes, faltos de ganas de hacer incluso lo que les gusta y con cambios en el apetito. La encuesta fue realizada entre casi cinco mil apoderados de dichos estudiantes, en las comunas de Cerro Navia, Lo Prado y Pudahuel.

No descuidar esas emociones es clave para frenar, por ejemplo, la inercia y la ansiedad por comer más.

La psicóloga Natalia Molina explica que la pandemia ha generado gran estrés en las personas, pues se han visto enfrentadas a la enfermedad, la muerte, el desempleo y el aislamiento, y esto impacta directamente a los niños. “Ha provocado que ellos se sientan preocupados, ansiosos, asustados. En este sentido, es importante hablar de estos temas con ellos y favorecer que puedan expresar lo que piensan y sienten, conteniéndolos y validando sus emociones”, apunta.

Si hay ansiedad, por ejemplo, “se debe identificar qué la gatilla e intentar abordar eso: si es estar encerrado, salir a dar una vuelta al patio o a las áreas verdes del conjunto en que se vive; si es aburrimiento, buscar nuevas actividades, como aprender a tejer, pintar, leer, etc. Si bien las series o películas pueden ayudar, tampoco hay que abusar de ellas, sobre todo porque se tiende a ver tele comiendo y, al estar enfocado en la televisión, se come de más -comenta la profesional-. Generalmente, cuando comemos por ansiedad tendemos a elegir alimentos chatarra o dulces, a diferencia del hambre, que puede ser saciada con alimentos más saludables”.

7. CREE UN ESPACIO LIBRE DE TENSIONES

Los niños sienten miedo, incertidumbre y desasosiego, nada muy distinto a lo que experimentan sus papás. El problema es que los primeros no tienen herramientas para manejarse en tal cúmulo de emociones.

Para que el encierro o las restricciones no causen mayor impacto negativo en los hijos es fundamental crearles en su casa un ambiente libre de tensiones. No es tarea fácil, considerando todas las variables que nos afectan, pero se debe hacer el mayor esfuerzo.

La psicóloga Natalia Molina recalca: “En estos momentos es fundamental brindar contención y ayudar al niño o niña a hablar de cómo se siente, en un espacio amoroso y seguro. También es importante ayudarlo a enfrentar sus miedos, animándolo a dar pequeños pasos en esa dirección, y felicitarlo por cada avance”.

Se debe intentar que cada momento juntos sea armonioso. Un ambiente estable propicia una buena salud mental del niño y evita que caiga en excesos. “Ojalá que las actividades físicas o de entretención de los niños se realicen junto a los padres, y que sean una instancia de encuentro para el disfrute entre padres e hijos, sobre todo considerando el nivel de exigencia al que están sometidos los padres que teletrabajan. La idea es que ayude a grandes y a chicos a liberar tensiones y pasarlo bien”, afirma.

Hay que considerar que los niños están en pleno proceso de desarrollo, y la interacción con sus pares durante este periodo es irreemplazable. Natalia Molina sintetiza: “Si bien las condiciones actuales limitan el contacto estrecho con otros, esto no necesariamente significa distanciamiento social. Se recomienda utilizar los recursos tecnológicos para que los niños puedan estar en contacto con otros mediante videollamadas, por ejemplo”.

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