Expertos abordan estrategias para controlar la Enfermedad Meningocócica Invasiva en Chile

La meningitis es una enfermedad potencialmente mortal y debilitante; golpea rápidamente, conlleva graves consecuencias sanitarias, económicas y sociales, y afecta a personas de todas las edades y en todos los países del mundo, generando secuelas en el 20% de los sobrevivientes. La meningitis bacteriana puede provocar brotes, ocasionar la muerte en 24horas y dejar a una de cada cinco personas afectadas, con discapacidad permanente después de la infección. Aprende más acá.




Un llamado a prevenir la enfermedad meningocócica invasiva (EMI) a través de la vacunación, realizaron los médicos María Elena Santolaya, Natalia González, Tamara Rosales y Rodolfo Villena, en el marco del Foro de discusión científica “Estrategias para controlar la Enfermedad Meningocócica Invasiva en Chile”, organizado por GSK Chile y que congregó a renombrados facultativos a lo largo del país, vía streaming.

Durante la actividad, que cobra relevancia tras el llamado realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a que los países se unan tras la hoja de ruta mundial para Derrotar la Meningitis al 2030 -que tiene como objetivo salvar 200 mil vidas al año y reducir significativamente la discapacidad causada por la enfermedad-, los expertos abordaron la estrategia actual de nuestro país y la importancia de poder complementarla a fin de ir generando una mayor cobertura y protección contra esta enfermedad, en especial en los lactantes menores de un año, donde además de registrarse la mayor incidencia, tiene una tasa de mortalidad del 25% y de secuelas cercana al 60%, respectivamente.

Para el Dr. Rodolfo Villena, Pediatra Infectólogo de la Universidad de Chile, “es importante destacar que Chile es un referente mundial en la vacunación contra enfermedad meningocócica. Fue el primer país en el mundo en realizar una vacunación masiva contra esta enfermedad ocupando una vacuna tetravalente. No obstante, el seguir combatiendo esta enfermedad que es desgarradora sobre el paciente y la familia, requiere que evaluemos ampliar la protección de los lactantes, incorporando la vacunación a partir de los 2 meses y a futuro desarrollar una estrategia que permita proteger al resto de la población con la inmunización de adolescentes con vacunas conjugadas”.

A pesar de que la pandemia por Coronavirus tuvo un importante impacto en el descenso de los números de casos registrados en nuestro país durante 2020, la Dra. María Elena Santolaya, Pediatra Infectóloga del Hospital de niños Dr. Luis Calvo Mackenna, explicó que no significa que a futuro pueda registrarse un aumento tanto a nivel mundial como en nuestro país. “Todo desapareció en relación con el COVID. Si bien en 2020 se registraron 6 casos, hasta la semana 35 de este año, se han presentado 15 enfermos. No se trata de generar pánico, sino de entender que es cosa que vuelvas a una vida medianamente normal donde la gente se junte, esté más cerca, para que el meningococo vuelva. No hay que olvidar que se contagia de manera aérea”.

La meningitis es una enfermedad potencialmente mortal y debilitante; golpea rápidamente, conlleva graves consecuencias sanitarias, económicas y sociales, y afecta a personas de todas las edades y en todos los países del mundo, generando secuelas en el 20% de los sobrevivientes. La meningitis bacteriana puede provocar brotes, ocasionar la muerte en 24horas y dejar a una de cada cinco personas afectadas, con discapacidad permanente después de la infección.

La meningitis bacteriana continúa siendo uno de los grandes problemas de la salud pública mundial. En particular, la infección por Neisseria meningitidis afecta tanto a países desarrollados como subdesarrollados, y se presenta en formas endémicas y/o epidémicas. La enfermedad meningocócica se puede manifestar clínicamente no sólo como meningitis, sino con cuadros fulminantes, conocidos como sepsis. La enfermedad invasiva por meningococo puede ser causada por diferentes serogrupos (A, B, C, W, X e Y).

En Chile, el Instituto de Salud Pública (ISP) confirmó hasta la semana epidemiológica 35 de este año 15 casos de enfermedad meningocócica invasiva, de los cuales 8 (53%) correspondieron al serogrupo B, siendo 4 casos en menores de 9 meses, 1 en el grupo de 15-19 y 3 en mayores de 45 años. Cabe señalar que el actual calendario de inmunizaciones en Chile contempla la vacunación contra los serogrupos A,C,W e Y a los 12 meses de vida.

De acuerdo con los datos entregados por la OMS, la incidencia de la enfermedad meningocócica invasiva (EMI) es más alta en niños menores de un año y sigue relativamente alta hasta aproximadamente los cinco años. A pesar de la tendencia a disminuir en niños más grandes, vuelve a aumentar en adolescentes y en adultos jóvenes especialmente cuando están compartiendo viviendas colectivas, aumento que no se observa en nuestro país. En Chile, según a la data publicada por el ISP, dicha propensión en lactantes coincide con lo señalado por el organismo internacional, reportando durante el 2019 una tasa de Incidencia de 6,56 /100.000 habitantes en menores de 1 año, versus todos los grupos etarios que se situó en 0,36/100.000 habitantes. Cabe señalar que la OMS ha recomendado evaluar, de acuerdo a condiciones socioeconómicas, logísticas y epidemiológicas, la introducción de programas de inmunización rutinaria o estrategias de control de brotes, cuando la incidencia supere 2/100.000 habitantes.

Transmisión

La EMI se transmite de persona a persona a través de secreciones respiratorias. La propagación de la enfermedad se ve facilitada por el contacto estrecho y prolongado (besos, estornudos, tos, dormitorios colectivos, vajillas y cubiertos compartidos) con una persona portadora de la bacteria. Su período de incubación puede oscilar entre 2 y 10 días.

Síntomas

Los síntomas iniciales son muy inespecíficos y suelen confundirse con un cuadro gripal. Los más frecuentes son fiebre, decaimiento, dolor de cabeza, llanto persistente en niños, náuseas y vómitos. Algunos signos más tardíos son manchas de color rojo vinoso en la piel y rigidez en la nuca.

Aun cuando se diagnostica tempranamente y se recibe el tratamiento adecuado, de un 5 a 10% de los pacientes fallece. Generalmente esto ocurre en las primeras 24 a 48 horas tras la aparición de los síntomas.

La meningitis bacteriana puede producir daños cerebrales, sordera, pérdida de dedos o extremidades por necrosis, y discapacidad cognitiva en un 10 a 20% de los supervivientes. Además, un 20% de los pacientes tendrán secuelas a largo plazo.

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