Por qué aprender Ciencias de la Computación puede cambiar el destino de los escolares

Pat Yongpradit, director académico de Code.org. Imagen cedida: Code.org.

El especialista estadounidense Pat Yongpradit, director académico de Code.org, entrega su visión y consejos para enseñar Ciencias de la Computación a estudiantes chilenos, en el marco de IdeoDigital, proyecto de Fundación Kodea y el Programa Chile de Fundación BHP.




Es sabido que la pandemia vino a incrementar el tiempo online de niños y adolescentes, que supera las horas que dedican a las clases. Según el Ministerio de Educación, “si antes de la crisis sanitaria, uno de cada tres niños y niñas pasaba más de seis horas conectado a pantallas después de la jornada escolar, esa cifra se duplicó con el cierre de los establecimientos”.

Pero este problema abre una oportunidad, afirma el especialista estadounidense Pat Yongpradit, director académico de Code.org, organización de alcance global dedicada a la promoción de la enseñanza de las Ciencias de la Computación.

“En lugar de convertirlos solo en consumidores de tecnología, podemos empoderar a los estudiantes para que se transformen en creadores de soluciones basadas en tecnología”, sostiene el académico respecto del cambio de paradigma educativo que busca entregar herramientas para el siglo XXI.

Yongpradit abrió el seminario Innovación y tecnología, herramientas de hoy para la educación del mañana, efectuado a principios de septiembre por Fundación Educacional Seminarium con el impulso de IdeoDigital, nueva iniciativa de Fundación BHP y Fundación Kodea que busca instalar las Ciencias de la Computación en el currículum escolar chileno, el por lo general se centra solo en la enseñanza de tecnologías a nivel de usuario.

“En lugar de convertirlos solo en consumidores de tecnología, podemos empoderar a los estudiantes para que se transformen en creadores de soluciones basadas en tecnología”, dice Pat Yongpradit. Imagen: Fundación Seminarium.

“La enseñanza de la informática y la codificación ayuda a los estudiantes mucho más allá de los beneficios directos de la alfabetización digital o para prepararlos para las carreras tecnológicas. La evidencia ha demostrado que los escolares que las aprenden desarrollan la creatividad, la resolución de problemas, las habilidades matemáticas, la metacognición, las habilidades espaciales y las habilidades de razonamiento”, sostiene Yongpradit.

Su experiencia en la materia lo lleva a afirmar que, al aprender Ciencias de la Computación, los estudiantes adquieren una “forma de pensar diferente, estructurada, que les permite utilizar nuevas herramientas para lograr lo que se propongan. Pueden resolver problemas, colaborar y trabajar en equipo, así como aumentar su tolerancia a la frustración”, afirma.

Pat Yongpradit, director académico de Code.org. Imagen cedida: Code.org.

Consejos para la educación chilena

Pensando en el contexto chileno, Yongpradit entrega orientaciones y consejos para lograr los cambios que propone en establecimientos educacionales vulnerables:

Buscar apoyo. Hay una comunidad internacional enorme que busca facilitar la inclusión de las Ciencias de la Computación en el aula, y existen cada vez más recursos que se pueden adaptar a contextos con baja conectividad. Es recomendable aunar esfuerzos para reducir la brecha que afecta principalmente a estas escuelas.

Comenzar de a poco a buscar los mejores recursos. La iniciativa La Hora del Código es un buen lugar para comenzar, con actividades para estudiantes de todas las edades y recursos para docentes de todas las materias y asignaturas. El proyecto IdeoDigital también va en esa dirección, con un horizonte de funcionamiento de cinco años y recursos de calidad totalmente gratuitos.

Empoderar a los estudiantes. La presencia de uno o más docentes preparados en Ciencias de la Computación en cada establecimiento contribuye a esto. El docente diseña el proceso de aprendizaje y es un mediador que promueve espacios de metacognición -la capacidad de autorregular los propios procesos de aprendizaje-, siempre pensando en que el futuro tendrá altos grados de incertidumbre para las generaciones más jóvenes.

“La educación del futuro tiene como misión fortalecer la reflexión sobre el impacto de la tecnología en la vida y las formas de relacionarse como ciudadanos digitales”, sostiene Pat Yongpradit.

“Hay que formar a las nuevas generaciones para el mundo que les está tocando vivir y que seguirá cambiando”, agrega Mónica Retamal, directora ejecutiva de Fundación Kodea. “Actualmente, nuestro mundo está atravesado por la tecnología y los avances de las Ciencias de Computación están generando importantes contribuciones en procesos especializados, que van desde la modernización de las organizaciones hasta la generación de información relevante para la toma de decisiones de políticas públicas. Ante estos cambios, las escuelas no pueden quedar atrás. Esto es importante, especialmente en las escuelas más vulnerables del país, ya que debemos acortar las brechas que existen hoy en torno al conocimiento científico tecnológico”.

Mónica Retamal, directora ejecutiva de Fundación Kodea; y Alejandra Garcés, directora de Fundación BHP.

En esta línea, Alejandra Garcés, directora de Fundación BHP, agrega que “la enseñanza de la tecnología es una herramienta, un medio, no un fin en sí mismo. Permite desarrollar en niños y niñas el pensamiento crítico que les será de mucha utilidad para enfrentar el futuro. Por eso, como Fundación estamos impulsando IdeoDigital, para ser parte de una transformación profunda de la educación en Chile, para lo cual las y los profesores son fundamentales”.

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