Así es el suplemento que toman las celebridades para ralentizar el envejecimiento: ¿qué tan efectivo es?
Los últimos estudios muestran que el dinucleótido de nicotinamida y adenina, NAD, es esencial para mantener la longevidad metabólica. Hasta ahora, la suplementación en animales ha dado resultados prometedores, pero en los humanos su efectividad aún está en duda, incluso cuando varias celebridades de Hollywood lo llaman la fuente “de la eterna juventud”.
Durante las últimas décadas, el estudio del envejecimiento estuvo dominado por conceptos como los radicales libres o el daño celular acumulado. Pero recientemente una molécula ha captado la atención de científicos, médicos y del mercado del autocuidado: el NAD, dinucleótido de nicotinamida y adenina, presente en casi todas las células del organismo.
“El NAD es esencial para todas las células, ya que está involucrado en la producción de energía (ATP), la reparación del ADN, la función mitocondrial y la regulación de procesos metabólicos asociados al envejecimiento, una característica que llama particularmente la atención”, resume el nutriólogo Peter McColl, director de la carrera de Medicina de la Universidad Andrés Bello (UNAB), sede Viña del Mar.
En términos simples, el NAD es una especie de intermediario químico que permite a las células transformar nutrientes en energía utilizable. Sin esto, muchas de las funciones básicas del organismo no podrían ocurrir.
La buena noticia es que el descubrimiento de las funciones del NAD ha abierto un nuevo camino en la búsqueda de una fórmula para ralentizar el envejecimiento humano. La mala: los últimos estudios han evidenciado que esta molécula tiende a reducir sus niveles en el cuerpo con el paso del tiempo. Así lo explica el doctor McColl, quien añade que el estrés oxidativo y los cambios en el metabolismo celular asociados al paso del tiempo también contribuyen a este descenso.
Por eso, en la comunidad científica ha surgido la gran pregunta: ¿Es posible que los seres humanos puedan suplementarse con NAD?
En estudios realizados en animales, su suministro ha tenido resultados prometedores en indicadores metabólicos.
En humanos la evidencia es menos clara, pero eso no ha impedido que los suplementos de NAD se hayan vuelto populares en el mundo entero. Celebridades como Kendall Jenner y Hailey Bieber han llamado a la versión intravenosa de compuesto como la fórmula para la “eterna juventud”. Jennifer Aniston, Joe Rogan, Justin Bieber y Gwyneth Paltrow también son parte de la larga lista de famosos que han confesado que recurren a este tratamiento para mantenerse lozanos, vitales y con mayor energía.
El problema, dicen los especialistas, es que esa visibilidad en las redes y medios de comunicación ha tendido a sobredimensionar efectos que, de momento, no tienen un respaldo suficiente. Entonces, ¿cuánto de verdad y cuánto de publicidad hay en esta moda?
No es para cualquier persona
En la mayoría de los casos, los suplementos identificados como “NAD” no tienen NAD directamente, sino que moléculas precursoras, como el ribósido de nicotinamida (NR) o el mononucleótido de nicotinamida (NMN), que el cuerpo puede usar para sintetizar el NAD.
“Los suplementos orales de precursores NAD+ han demostrado aumentar los niveles en sangre y tejidos en humanos”, explica el doctor McColl, quien añade que los beneficios clínicos sobre parámetros de salud o envejecimiento siguen siendo limitados y requieren aún más estudios para confirmar su eficacia.
Esta idea es compartida por Matías Monsalves, doctor en Nutrición del Instituto de Ciencias del Ejercicio y la Rehabilitación de la UNAB. “Estos aumentos muestran una alta variabilidad entre individuos, por lo que el monitoreo de los niveles debe realizarse de forma adecuada y de acuerdo a la persona”, plantea el especialista, quien añade que los resultados no son iguales para todos.
Esto quiere decir que no todas las personas son candidatas aptas para este tipo de suplementos. Los expertos apuntan que, si bien su ingesta podría tener beneficios en personas mayores de 60 años dada la pérdida de NAD+ asociada a la edad y a otras enfermedades, los datos no son tantos como para recomendarlo de forma tan general.
De esta manera, dicen, no se recomienda el consumo libre en menores de edad, adultos jóvenes y adultos, especialmente cuando mantienen una alimentación variada y buenos hábitos de ejercicio. También está contraindicado para personas con alteraciones hepáticas.
Respecto a los efectos secundarios, aunque existen pocos reportes negativos, se han identificado problemas gastrointestinales y diarrea, pero suelen reducirse cuando la dosis se ajusta de 1 g a 500 mg diarios.
Por otra parte, dosis superiores a los 3 g han reportado mareos o dolores de cabeza. Algunas personas también manifiestan bochornos, que estarían directamente asociadas a la cantidad empleada.
¿Cuándo y cómo empezar?
Una de las dudas más frecuentes es el momento particular para partir una de estas terapias. Los especialistas dicen que no existe una recomendación general de cuándo comenzar, por lo que tanto nutricionistas y nutriólogos tienen que analizar de forma particular a cada persona que quiera consumirlo.
De momento, no hay estudios claros o reportes que documenten cuáles son los cambios visibles que provoca el consumo de NAD. Si es que existe una deficiencia real de alguna molécula relacionada con la producción de energía, es probable que progresivamente se sientan mejoras en ese ámbito del día a día.
De cualquier manera, su uso siempre debe ser recomendado y supervisado por profesionales del área de la nutrición.
Los especialistas de la UNAB advierten que la emoción alrededor de estos productos muchas veces supera lo que la evidencia científica puede confirmar. “Como ocurre con muchos suplementos, se ha difundido la idea de que podrían ser soluciones casi mágicas para mejorar la salud… Pero el metabolismo humano va más allá que una sola molécula”, señala Peter McColl.
NAD de forma natural
Dejando de lado el debate sobre la efectividad de suplementarse, los especialistas coinciden en que el organismo puede fabricar NAD a partir de nutrientes que este adquiera a través de la dieta. “Los principales precursores de NAD pueden obtenerse a partir de una dieta variada que incluya productos de origen animal y vegetal”, explica Matías Monsalves.
Alimentos como pescados, lácteos y algunas verduras verdes, como la espinaca, brócoli o acelgas, contienen compuestos relacionados con la síntesis de esta molécula, especialmente derivados de la vitamina B3.
“La práctica de ejercicio físico constante, una alimentación balanceada y una adecuada calidad de sueño siguen siendo las herramientas más validadas para mejorar la salud metabólica”, señala Monsalves, que resalta que ninguna pastilla o suplemento puede reemplazar los buenos hábitos que mantienen la salud a largo plazo.
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