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Cuando el frío se convierte en un enemigo para las mascotas

Con la llegada de las bajas temperaturas aumentan los riesgos tanto dentro como fuera del hogar. Expertos llaman a observar, prevenir y no subestimar las bajas temperaturas bajo la creencia de que con el pelaje de los animales les basta. “Hay formas virales que se encuentran en el ambiente y con las inmunosupresiones provocadas por las bajas temperaturas, nuestras mascotas podrían enfermar”, advierte Francisco Arandeda, médico veterinario UNAB.

¿Es necesario abrigar a los perros en invierno? Esto recomiendan los expertos para proteger a tu mascota del frío.

En 2020, en pleno confinamiento pandémico, cuando todos estábamos hambrientos de entretención, se volvió muy popular en redes sociales un video protagonizado por una niña chilena y su perrita Blanca.

En el clip, la niña observa que Blanca está demasiado cerca de una estufa y alerta a su mamá con voz muy serena: “Sácala de ahí… a la Blanca… porque se está quemando”, dice, mientras se ve humo emanando del pelaje del animal.

Ese viral chileno transmite uno de los peligros que pueden amenazar a nuestros perros y gatos durante el invierno, cuando el frío puede transformarse en un factor de riesgo para su salud. Tomar las medidas pertinentes es preciso, no sólo por su comodidad, sino también por su fisiología.

“Como profesionales observamos que el frío actúa como un estresor sistémico que, sin el manejo adecuado, puede comprometer gravemente la vida de perros y gatos”.

Viviana Valenzuela, directora de la Comisión Nacional de Tenencia Responsable de Mascotas del Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet)

El impacto del frío

Problemas respiratorios y dermatológicos, dolores e incluso quemaduras por fuentes de calor, son algunas de las situaciones que más observan los médicos veterinarios durante esta época.

“Con el frío, algunas enfermedades degenerativas articulares pueden presentar mayor dolor”, agrega Francisco Araneda, médico veterinario del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Andrés Bello (UNAB) en Concepción.

Pero no todos los animales enfrentan otoño e invierno de la misma forma. Los cachorros y los pacientes geriátricos son los grupos de mayor riesgo.

El uso irresponsable de estufas, calefactores o bolsas de agua caliente puede generar graves quemaduras en perros y gatos durante el invierno.

“La termorregulación es distinta en pacientes pediátricos y seniors; los primeros tienen una temperatura más baja y deben mantenerse mucho más calentitos”, dice la veterinaria geriátrica Adriana Soto, de la clínica Dr. Pet.

“Los mayores presentan un metabolismo más lento y patologías de base que las bajas temperaturas agudizan”, complementa Viviana Valenzuela, de Colmevet.

Por otro lado, las razas de pelo corto o aquellas con baja condición corporal carecen del aislamiento graso necesario para conservar el calor.

“Si tenemos un perro de pelaje corto viviendo en el patio, lo más probable es que las bajas temperaturas repercutan mucho en su salud”, explica el académico UNAB Francisco Araneda, quien detalla que las razas grandes suelen tener doble manto para ayudar a regular la temperatura.

En el caso de los gatos ocurre algo similar. Los que viven completamente dentro de casa tienen menos exposición, mientras que aquellos que pasan tiempo en exteriores son mucho más vulnerables.

Señales de alerta

¿Cómo identificar cuando nuestras mascotas sienten frío? El tutor debe ser un observador clínico en casa, ya que los síntomas suelen ser sutiles.

“En algunos casos se presenta un poco de letargo. Evidentemente, pueden estar tiritando y mostrar un decaimiento general, junto con las mucosas pálidas en algunos casos”.

Francisco Araneda, académico de la UNAB

Adriana Soto, de Dr. Pet, comparte una medida práctica para comprobar el estado de la mascota. “El tutor puede tomar la temperatura de forma rectal con un termómetro digital. Si marca menos de 37.7 grados Celsius, hay que evaluar”.

“La letargia excesiva, la rigidez muscular y el cambio en la coloración de las mucosas indican que el cuerpo está desviando energía para proteger órganos vitales. Si su mascota busca refugio de forma compulsiva o deja de interactuar, está entrando en un cuadro de estrés térmico”, advierte Viviana Valenzuela, de Colmevet.

Este diagnóstico ocurre cuando el animal no logra regular su temperatura corporal frente al frío o al calor, lo que pone en riesgo su salud y, en casos graves, su vida. Una de las primeras precauciones en el invierno es no aumentar abruptamente la temperatura.

Veterinarios recomiendan observar signos como temblores, letargo o mucosas pálidas para detectar a tiempo cuadros asociados al frío.

Debemos actuar con urgencia, al igual que con el golpe de calor. Pero evitar recostar al animal sobre mantas eléctricas o guateros calientes que puedan generar quemaduras. Hay que cobijarlos, si toleran la ropa poner un abrigo, proveerles de calor y llevarlos a un centro veterinario para poder ser evaluados”, apunta Francisco Araneda.

Vivir en el exterior: protegidos de la humedad y el frío

Las medidas que se deben tomar en las estaciones de temperaturas más bajas dependen en gran parte de dónde habita la mascota. “Si viven en las zonas del patio, deben tener un lugar adecuado para poder guarecerse y que no tengan frío directo”, señala Francisco Araneda, de la UNAB.

La representante del Colegio Médico Veterinario, Viviana Valenzuela, precisa: “El refugio o casa debe ser impermeable y contar con materiales que mantengan la temperatura interna. Es necesario que la estructura esté separada del piso para evitar la humedad ascendente y la pérdida de calor por conducción”.

Otras de sus recomendaciones son evitar que el lugar donde habita el animal acumule barro o agua, porque la humedad ambiental excesiva predispone a enfermedades respiratorias y dermatológicas.

También hay cambiar frecuentemente mantas y camas. Los textiles húmedos no sólo no abrigan, sino que aceleran el enfriamiento corporal y fomentan la proliferación de hongos y bacterias.

Especialistas llaman a no confiar únicamente en el pelaje de perros y gatos para soportar el invierno, ya que algunas razas son más vulnerables al frío. JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE

Para los platos de agua y comida se debe disponer de un espacio específico, limpio y seco, donde estén protegidos de la lluvia y de posibles plagas, para que el alimento no se contamine ni se humedezca.

Y, por último, hay que asegurarse de que el agua para beber no se congele durante la madrugada, por eso debe estar siempre fresca y disponible.

Vivir en el interior: a salvo de quemaduras y fuentes de calor directas

En el caso de los perros y gatos que viven al interior de la casa, “es importante también la temperatura que se mantiene dentro y evitar los cambios bruscos. Eso es fundamental”, dice Francisco Araneda. El especialista ejemplifica: “Cuando sale de una temperatura de 24 grados en la casa a 15, o menos grados en el exterior, eso podría afectar directamente a nuestras mascotas”.

Viviana Valenzuela sugiere contar con un lugar de tránsito, “y no sacar a una mascota de una habitación con calefacción al frío exterior sin pasar por un periodo de transición o aclimatación, ya que se pueden provocar choques térmicos que debilitan el sistema inmunológico, facilitando cuadros virales o bacterianos”, dice.

Otro peligro doméstico y silencioso son las estufas y los calefactores. Su uso sin supervisión representa un riesgo crítico de quemaduras por contacto o accidentes por volcamiento. Se debe impedir que los animales deambulen o duerman cerca de estas fuentes de calor directo.

Revisa las recomendaciones para cuidar a las mascotas en invierno. Foto referencial.

Además, como se mencionó, queda estrictamente prohibido el uso de bolsas de agua caliente por riesgo de rotura y quemaduras graves. “El confort térmico debe lograrse mediante el aislamiento del ambiente y mantas seguras, no mediante calor focalizado de alta intensidad”, apunta la especialista en tenencia responsable del Colmed.

Abrigo, alimentación e hidratación

“Desde la medicina basada en evidencia, el abrigo es una herramienta terapéutica para razas de pelo corto, animales geriátricos o pacientes oncológicos”, explica Viviana Valenzuela. Sin embargo, aclara que no todos lo necesitan. Las razas nórdicas como husky o akita, o aquellas con doble manto de pelaje –generalmente razas grandes como golden retriever— poseen una capa aislante natural.

El veterinario del Hospital Clínico de la UNAB Concepción, Francisco Araneda, señala que, si se va a sacar a la mascota de paseo, “hay que protegerlo en las horas más frescas con alguna capa impermeable o alguna ropa. Lo que sí es importante es mantener estas prendas limpias”. Además, recomienda lavarlas con un detergente de PH neutro para prevenir problemas dermatológicos.

Adriana Soto, de la clínica Dr. Pet, advierte un error frecuente. “Los tutores les dejan los chalecos todos los días puestos. Eso no es bueno, es como si usaras un gorro siempre; no tiene oxigenación y genera caspa”. Por ello, se recomienda quitar la ropa periódicamente, ya que “el pelaje es fundamental para la termorregulación y se debe mantener en buen estado”.

En invierno, los animales tienden a necesitar menos energía, sobre todo si están en un ambiente calefaccionado. “Aumentar la ración suele derivar en obesidad estacional”, dice Viviana Valenzuela. Adriana Soto sugiere que para estos animales con menos actividad “es mejor ir hacia un alimento con menos grasa”.

Acerca del manejo hídrico, Francisco Araneda de la UNAB, comenta que los animales en invierno, sobre todo los gatos, beben menos agua si está muy fría, lo que afecta la salud renal y en algunos. Adriana Soto recomienda “cambiarla constantemente para que no esté tan helada y tengan ganas de tomar”.

Cómo combatir las grandes amenazas

Entre las enfermedades que más aumentan en invierno está la traqueobronquitis infecciosa canina, conocida como “tos de las perreras”. “Las condiciones de frío y humedad favorecen la estabilidad y supervivencia de virus y bacterias en el ambiente, generando un aumento de contagios y presentación de casos”, señala Viviana Valenzuela.

Los síntomas son una tos seca constante, “como si tuviera un hueso atravesado”, explica Adriana Soto, quien cuenta que esta patología es altamente contagiosa. “Los perros, cuando salen a pasear se juntan con otros perros en caniles o parques, entonces se da por contacto directo donde hay mucha población canina”.

Mantener vacunas al día, controlar la humedad y evitar cambios bruscos de temperatura son algunas de las medidas clave para proteger a las mascotas en invierno. David Zalubowski

La veterinaria señala que en Chile aún no es conocido que existe prevención para esta dolencia. “Es una enfermedad altamente contagiosa. Se puede prevenir con una vacuna que no duele, que se administra por vía nasal u oral y ayuda a que, si el perro está en contacto con la enfermedad, no llegue tan fuerte”. Es ideal aplicar una dosis una vez al año.

En el caso de los gatos, está el “cuadro respiratorio felino”, que es un conjunto de enfermedades infecciosas que afectan sus vías respiratorias, causando síntomas como estornudos, secreción nasal y ocular, fiebre y decaimiento. Suele ser provocado por virus y bacterias, especialmente en ambientes con estrés, frío o hacinamiento.

Esta enfermedad también puede prevenirse con la “vacuna triple felina”, una inmunización básica que protege a los gatos contra tres enfermedades virales graves: rinotraqueítis viral felina, calicivirus felino y panleucopenia felina o parvovirus. Se aplica desde cachorros y requiere refuerzos periódicos para mantener una protección efectiva.

Lo fundamental para cuidarlos

Los expertos coinciden que asistir al control veterinario y la observación son las armas más poderosas que tienen los tutores para prevenir cualquier enemigo invernal que amenace a sus mascotas.

Especialistas llaman a no confiar únicamente en el pelaje de perros y gatos para soportar el invierno, ya que algunas razas son más vulnerables al frío. Brandon Wade

“Por eso es vital mantener los controles periódicos y regulares con el veterinario. Mantener su calendario de vacunas actualizado y también su manejo de parasitaciones, tanto internas como externas”

Francisco Araneda, médico veterinario de la UNAB

“Durante el invierno, la tenencia responsable cobra aún más importancia. Las bajas temperaturas, la humedad y las lluvias pueden afectar seriamente la salud de perros y gatos”, explica Viviana Valenzuela, experta en tenencia responsable del Colegio Médico Veterinario.

“Nuestro llamado a la comunidad es a brindarles resguardo, alimentación adecuada, controles veterinarios y nunca dejarlos expuestos a la intemperie. Cuidar a una mascota es un compromiso permanente durante todo el año”, concluye.

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