Por Magdalena AndradeLey de los 60 minutos: los desafíos de convertir una norma en parte de la cultura escolar
El próximo año entra en vigencia la normativa que establece que los colegios deben promover al menos una hora de actividad física diaria durante la jornada de estudio. Su objetivo está claro: revertir las altas cifras de sedentarismo infantil. ¿Cómo lograrlo? Iniciativas como “Movimiento 60”, de la Universidad Andrés Bello, y otras experiencias buscan pavimentar un camino lleno de entusiasmo, pero también de dudas, que se expusieron en un seminario organizado por UNAB y el Ministerio de Educación.

Hace más de 2.500 años, la filosofía griega ya consideraba que el principal papel de la educación era buscar el equilibrio entre el desarrollo de la mente y el cuerpo. Un par de siglos después, los romanos siguieron sus pasos predicando el famoso lema “mente sana en cuerpo sano”.
¿Qué nos pasó que esta premisa se fue distanciando de la educación escolar? ¿En qué momento se estableció que el paradigma de una clase “ideal” considera a 40 alumnos en silencio, casi inmóviles, atendiendo a la voz de un profesor por casi una hora? ¿Por qué no mirar hacia un modelo donde, por ejemplo, se pueda aprender matemáticas saltando o interactuando con pelotas o anillos?
Todas esas preguntas fueron parte de la primera fecha del ciclo de seminarios “Movimiento 60: camino para una cultura escolar activa”, organizados por Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y el Ministerio de Educación, que buscan analizar los desafíos que implicará para las comunidades escolares la implementación de la Ley 21.778, más conocida como “Ley de los 60 minutos”.
La normativa, publicada en el Diario Oficial el 25 de noviembre de 2025 tras cerca de 14 años de tramitación, establece que los colegios deben promover al menos 60 minutos diarios de juego, actividad física o deporte a lo largo de la jornada, adicionales a la asignatura de Educación Física. Su aplicación será gradual: en 2027 comenzará en educación parvularia y de primero a cuarto básico, y en 2028 se extenderá de quinto básico a cuarto medio.

Para Jaime Fillol, director del Instituto del Deporte y Bienestar UNAB, la norma es “una oportunidad clave, que nos puede dar una luz para producir un cambio en toda la sociedad”, afirma.
“El profesor de matemáticas, por ejemplo, va a tener que dedicar diez minutos de su clase para que sus estudiantes se muevan con una intención de aprendizaje”.
Fillol toca un punto clave: no es que la jornada escolar –ya de por sí apretada debido a la amplitud del currículum escolar– deba sumar una hora diaria a la permanencia de los niños en el colegio; tampoco la idea es que agregue más actividades extracurriculares para los estudiantes.
El espíritu de la ley es bastante más ambicioso que eso: implica cambiar convenciones e incorporar movimiento en todo el proceso el aprendizaje, incluso cuando ese desafío involucre contenidos más “intelectuales”, como las matemáticas, el lenguaje o la historia.
Durante el seminario “Movimiento 60” se pusieron sobre la mesa varias interrogantes que provocan dudas, inquietudes y resquemores en las comunidades educativas de cara a la implementación de la ley: se analizaron desde cuestionamientos legales (como que la ley establece que los colegios deben “promover”, no “obligar”) hasta aspectos prácticos, pero no menos importantes, como la decisión de si debería cambiarse el uniforme escolar, reemplazando pantalones, jumpers y faldas por el uso de buzo y zapatillas los cinco días de la semana.
“Si ya me cuesta 15 minutos que se queden callados para comenzar la clase, ¿cómo voy a ocupar otros 15 en que se muevan?” o “¿cómo lo harán aquellos colegios que sólo tienen a sus estudiantes media jornada?” fueron algunos de los escenarios que se discutieron, en una conversación que buscó abrir caminos en torno a lo que el Ministerio de Salud ha llamado “una urgencia sanitaria”: hoy, el 34,7% de los menores de cinco años presenta sobrepeso u obesidad, proporción que en la población de 15 años o más llega a siete de cada diez personas.
“Entre los jóvenes de 15 y 19 años vemos una señal especialmente preocupante: la inactividad física aumentó del 12,7% en la medición anterior a un 43,2%”, advirtió durante su presentación Nicole Lagos, representante del Ministerio de Salud. “Si queremos prevenir enfermedades de verdad, (la cartera) de Salud no puede hacerlo sola. Y es ahí donde esta ley cobra sentido”, afirmó.
“Movimiento 60”: un camino hacia salas de clases más activas
A este escenario se suman las cifras que compartió durante la jornada el ministro del Deporte, Francisco Riveros: el 98,5% de los niños, niñas y adolescentes no alcanza los niveles de actividad física recomendados y, entre los menores de cinco años, sólo el 13% cumple a la vez las recomendaciones de actividad física, uso de pantallas y sueño.
“Estos números nos obligan a actuar”, dijo la autoridad. “No podemos hablar de educación integral si dejamos fuera el movimiento, la actividad física y el bienestar”, sostuvo.
El desafío, entonces, es de marca mayor, y la normativa, además de ambiciosa, es exigente, partiendo porque la ley no tiene reglamento ni lo tendrá, como explicó Daniela Ríos, coordinadora de la Unidad de Actividad Física del Ministerio de Educación.
“Esta es una ley que parte en la sala cuna, y que rige en todos los establecimientos educacionales: escuelas hospitalarias, de educación especial, de lenguaje, escuelas rurales, técnico-profesionales, en contextos de encierro, escuelas de adultos”, agregó. ¿La meta? Transformar la sala de clases en “aulas activas”.
La representante del MINEDUC agregó que, en un contexto escolar donde además se están implementando otras dos leyes, como la de prohibición de uso de celulares en la sala de clases y la Ley de Convivencia Escolar, agregar una tercera regla se hace difícil. Por eso, destacó los programas que universidades como UNAB, Universidad de Santiago y Universidad de Concepción están desarrollando para llevar la norma a la práctica.

Juan Pablo Zavala, director de la Escuela de Ciencias del Deporte de la Universidad Andrés Bello, confesó durante su presentación que “Movimiento 60”, el modelo desarrollado por UNAB, partió de la premisa equivocada. “Creímos que se trataba de una ley de Educación Física. Pero no son los profesores y las profesoras de Educación Física los que van a llevar adelante este proyecto en la escuela. Van a ejercer un rol de liderazgo, pero si no se apropia el resto de la escuela, en unos años más vamos a estar lamentando que no dio resultado”, advirtió.
“Movimiento 60” partió por convocar a más de 70 académicos UNAB de Santiago, Viña del Mar y Concepción. Comenzaron con los formadores de profesores de Educación Física, pero luego notaron que quienes también debían ser considerados era los profesores que pasaban gran parte de la jornada con los niños, como los docentes de Educación de Párvulos y Pedagogía Básica, y aquellos de contenidos como Inglés o Música. Esa inclusión, según Juan Pablo Zavala, permitió elevar la discusión a otro nivel.
Con la participación de todos ellos se desarrolló un programa que considera cuatro pilares: gestión técnica, capacidades profesionales y acompañamiento, mejora continua e investigación. El objetivo es diseñar experiencias motrices cotidianas que, además, “tengan sentido formativo y de pertenencia territorial”, explicó el académico UNAB.
Hoy “Movimiento 60” se pilotea en tres colegios, en la comuna de Conchalí en Santiago, y además en Quilpué y Penco. Hasta ahora se han realizado seis capacitaciones a más de 60 profesores y directivos, y su implementación ya comenzó y se evaluará en enero.
Durante el seminario, Juan Pablo Zavala destacó uno de los primeros codiseños: una clase de lenguaje donde los niños saltan entre aros según las sílabas de cada palabra. “Los cambios culturales toman tiempo. A todos los que trabajan en las escuelas chilenas: tengan paciencia. Esto no va a ser de la noche a la mañana”, dijo.
“Voy a decir algo arriesgado: las escuelas pueden cumplir con los 60 minutos colocando un video en YouTube y que todos los chicos hagan seis movimientos de diez minutos al día de sentadillas, brazos arriba, brazos abajo. Eso es mejor que no hacer nada. Pero nosotros estamos enfocados en una experiencia motriz con un sentido más profundo”, aseguró.
¿Una obligación exigible?
Moderado por el exministro de Educación y actual director ejecutivo del Instituto UNAB de Políticas Públicas, Raúl Figueroa, el panel de conversación posterior abordó las tensiones y resistencias que aparecerán a la hora de la puesta en práctica de la Ley de los 60 minutos.
“Que en un colegio se pueda aplicar muy bien la ley no digo que sea sencillo, pero es factible. Hacerlo muy bien en 11.500 establecimientos, sin embargo, es bastante más complejo”, planteó Figueroa como pregunta clave.

El abogado y académico de Derecho UNAB Benjamín Gajardo hizo hincapié en el lenguaje de la normativa, que habla de “promover” y no de “obligar”, lo que configura “una obligación de medios, pero no de resultados. Va a haber una distancia muy importante entre estar obligado y ser responsable”, afirmó.
Patricio Venegas, del equipo del MINEDUC a cargo de la implementación, respondió que las herramientas están en la propia ley: al quedar sujeta al plan de convivencia de cada colegio, las acciones deben tener objetivos, evaluación y capacitación docente. “Ojalá entendamos esta ley no como la de los 60 minutos. En las escuelas que tienen media jornada dicen que va a ser muy difícil que cumplan. Yo me pregunto: ¿una escuela que pasó de 5 o 10 minutos a 40 no está cumpliendo la ley?”, planteó.
Ricardo Boudón, jefe de la División de Política y Gestión Deportiva del Ministerio del Deporte, puso el acento en las brechas: las mujeres son casi un 20% más inactivas que los hombres, la diferencia se replica por nivel socioeconómico y menos del 10% de los niños dice tener en su hogar un referente que haga actividad física. ¿Qué se hace frente a esa realidad?
Esta es una pregunta que quedará abierta y que seguramente se tomará las ediciones de “Movimiento 60” en Viña del Mar y Concepción, que, como resume Nicole Lagos, del Ministerio de Salud, debieran tener como leit motiv principal esta premisa: “Un niño que juega, que se mueve en su colegio, puede llevar ese hábito a su familia. Una escuela activa puede proyectarse hacia su comunidad”.
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