El momento de las historias

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Parece ser que alcanzados ciertos estándares de calidad no hay grandes diferencias entre un producto y otro dentro de una misma categoría. Después del presupuesto la elección se inclina por factores distintos y aparece una tendencia entre los jóvenes diseñadores: incorporar variables que no habían sido valorados antes como sentido del humor, lazos de afecto, pero sobre todo historias.




Exactamente el 21 de noviembre de 2013 (lo sé porque subí una foto a Instagram) me topé en una vereda del barrio Italia con un mueble extraño. Era una especie de sofá capitoné morado que en lugar de apoyabrazo, al lado derecho tenía una mesita con cajonera; todo el híbrido era soportado por cuatro patas torneadas. Me vieron interesado y se acercaron a explicarme que era un sillón antiguo de teléfono, diseñado para esa necesidad específica, para hablar por teléfono: largo, tendido, cómodamente y con estilo. ¡El cajón era para guardar las guías! Me acordé de ese mueble sustentado en una tecnología obsoleta en febrero pasado en Fráncfort, una ciudad que mezcla su origen medieval con la connotación de moderno centro financiero europeo, recorriendo uno de los recintos feriales más grandes del mundo, pensando en lo vital del contexto para el diseño.

Es uno de los temas que discutimos con estos tres jóvenes diseñadores alemanes, parte de los 37 seleccionados por la vicepresidenta de Ambiente para tener un espacio en la sección de Talentos de la feria, obteniendo así probablemente la mejor vitrina a nivel global para relacionarse con la industria y la escena del diseño en una etapa temprana de su carrera. A estos escogidos para la sección Talentos se les está asignando de alguna manera la tarea de responder a los desafíos de las nuevas  maneras de habitar y los nuevos hábitos de consumo. Como si fuera poco, se espera de ellos lograrlo atendiendo además la emergencia ambiental.

BELLEZA + FUNCIÓN + HUMOR

Antes de tomar un lápiz o encender su computador, Marie Radke empezó su colección mirando a su alrededor: espacios que se reducen cada vez más, donde los muebles con una función única no aportan y muchas veces reciben otra improvisada.

"Pensé en los sistemas modulares que ya existen; me di cuenta de que hay un montón de buen diseño, pero que también muchas veces se olvida que es para humanos. Nunca vas a plegar de vuelta esa mesa que se esconde en la pared; siempre va estar llena de tazas, de papeles. Y está bien, es una mesa. Nadie dobla su ropa de vuelta en el clóset cuando aún no está tan usada como para lavarla. Quizás Marie Kondo lo hace, pero ella está un poco loca", explicó Marie. Viendo la ropa acumularse en una silla de su pieza, como muchas veces llegaba al piso y había que lavarla antes de tiempo, se preguntó ¿y si me quiero sentar? Decidió recuperar ese espacio tanto para ella como para su ropa. Así nace Sepp (asiento y colgador, que además tiene una tela elástica para guardar cosas debajo), el primer miembro de su colección, un intento de organizar el caos que se llama Familie Hempel. "Familie Hempel es un dicho muy antiguo en Alemania. Cuando los padres entran en las habitaciones de los niños y encuentran un desorden dicen 'este lugar parece de la familia Hempel. La historia dice que los Hempel eran una familia circense que nunca limpiaba después del show. En el tiempo evolucionó a '¡este lugar se ve como debajo del sillón de la familia Hempel!'. Es algo que todos hemos escuchado de nuestros padres en Alemania".

Los mullidos cilindros de 'Bruno', el asiento, dejan pasar entre ellos prendas pequeñas como calcetines y los elásticos de 'Hans', el taburete, permiten almacenar cosas más grandes. Toda esta familia de objetos parece pensada para que los niños disimulen el desorden un minuto antes de que lleguen los padres o las visitas, y sin embargo, gracias a su diseño, no parecen tener edad. "Cuando empecé a pensar en caos y en orden decidí que quería usar tubos de acero y madera, materiales realmente muy limpios, que además son más sustentables, en la medida en que pueden ser reusados muchas veces. Quería tener un diseño claro porque cuando tienes el caos como tema tienes que ofrecer un balance", aclaraba Marie. Acaba de graduarse de la University of Arts de Berlín y tiene muy presente una discusión constante en la escuela de diseño: ¿Qué necesitamos?, ¿cuánto necesitamos? "Esta colección comienza con esos cuestionamientos. Quería salvar el mundo, quería ofrecer algo bonito, porque también es relevante rodearte de cosas que te gusten en tu ambiente, y además quería que tuviera humor. Mi profesor guía me dijo 'Ok, Marie, está bien querer salvar el mundo pero no puedes hacerlo en tan poco tiempo'. Me liberé de esa responsabilidad, pero quise hacer cosas que tuvieran una función especial. Es bueno que quieras hacer una silla, pero yo quería diseñar mobiliario que tuviera más de una función y se adaptará a espacios reducidos, y que estuviera pensado para humanos. Después de un largo día de trabajo tenemos derecho a ponernos flojos en casa y tirar la ropa sobre los muebles".

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NUEVOS PROBLEMAS,  NUEVAS SOLUCIONES

Si nuestras visiones, opiniones, actitudes y comportamientos cambian constantemente, es natural que el diseño cambie con ellos. "Necesitamos nuevas soluciones para nuevas situaciones y problemas. Hacemos diseño porque queremos proponer cambios y mejoras. En particular nosotros dijimos 'la función clásica de una repisa es combatir el desorden, contener cosas que de otra manera estarían diseminadas'. Pero eso ya no es necesariamente así, ahora tú quieres presentar tus cosas, destacar de alguna manera ese objeto que compraste en un viaje, esos libros que te gustan. Son objetos que están ahí para que tú mismo los veas y los atesores, también tus amigos; por eso esta repisa es abierta", decía Max Kappel, parte de la dupla que creó Regal 30. Se aprecia una influencia escandinava, como otros sistemas de su tipo este se puede extender infinitamente y salta a la vista la versatilidad en este mundo de recintos que se reducen e integran la repisa por supuesto funciona también como divisor de ambientes. "Para nosotros es muy importante que el mobiliario sea fácil de entender. Ves la repisa y no hay cosas extra que compliquen tu visión. Para nosotros la comprensión debe ser a primera vista y, por supuesto, debe ser muy fácil de manejar" explica Marvin Wolter.

CUÉNTAME MÁS

Me acuerdo de un tiempo en que hablábamos de valor agregado en diseño refiriéndonos a consideraciones ambientales o multifuncionalidad. Da la impresión de que ahora, cuando ambas características ya no son una opción sino un deber, encontramos una nueva forma de agregar valor: las historias. Me acuerdo también que un experto gastronómico me habló hace años del éxito de algunas cepas de vino poco tradicionales en Europa. "Allá les encanta que les cuenten mientras los descorchan de las tierras donde se cosechan las uvas, de la gente que los hace", me explicaba. Creo que esa avidez por historias se ha extendido a otros productos.

"A veces ves diseño bien hecho, limpio y funcional, pero que aburre. Tantos diseñadores trabajando con colores neutros; yo quise usar color y también dar la oportunidad al usuario de ser un diseñador. Me gusta que la gente pueda configurar y participar del diseño que yo propongo, que sientan cómo es hacer algo así y ejerciten su creatividad. Eso es lo que trato de hacer, que tengan su propia fantasía, hagan lo que piensen que es correcto o divertido", opinaba Nikolas Miranda, autor de uno de los stands más llamativos de la sección Talentos en Ambiente 2020. Ahí Nikolas estaba presentando Mayamot, una lámpara-robot compuesta por doce coloridas partes que se apilan y rotan en forma vertical u horizontal, cambiando su apariencia y las tonalidades de su luz en cada configuración. "Enciende tu niño interior" es su invitación, y las posibles configuraciones son más de mil. Mayamot significa 'aburrido' en tagálog, la lengua materna del padre de Nikolas, pero está lejos de ser eso. Cada cierto rato alguien se detenía y decía 'So cute!', satisfaciendo uno de los propósitos más importantes tras el diseño.

"Si se genera emoción hacia el producto lo vas a querer más y te va a costar más deshacerte de él. Es como un amigo". Como todos los diseñadores en la sección Talentos de Ambiente, Nikolas estaba presentado prototipos y muchos posibles fabricantes se acercaban a conocerlos. Le comentaron que preferirían un material más amigable con el medioambiente que el vidrio acrílico; él está abierto a cambios en ese sentido, incluso si la luz ya es tan intensa o se ve menos cool. Pero hay que entender que hay una manera de abordar la sustentabilidad presente, aunque no es la más común. "Me he preguntado mucho si es que necesitamos más cosas, más objetos, sobre todo el último año. Llegué a la conclusión de que definitivamente necesitamos diseñadores, que siempre existirán y que la gente siempre querrá cosas nuevas. Pero debemos cambiar nuestra perspectiva hacia el diseño. Creo que tengo el poder y que es mi trabajo cambiar la manera en que diseñamos. Para mí eso significa crear cosas que durarán más tiempo, cosas que puedes modificar de manera que no te aburran. Porque la gente se deshace de muchas cosas solo porque se aburre de ellas. Trato de no crear cosas que están de moda, así como me preocupa el fin de lo que diseño, dónde irá a parar y qué podría ser. Trato al menos de usar materiales divisibles y no poner pegamento a todo", explicaba Nikolas.

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