Minería

Logística, investigación y comunidades: tres historias de mujeres que lideran en la minería

Con casi el 25% de su dotación, Chile es líder mundial en la inclusión de mujeres en la industria minera, por sobre Canadá, Australia o Perú. En este reportaje, tres mujeres cuentan su experiencia en un sector que antaño estaba reservado a los hombres.

Tres mujeres en minería: María Alejandra Zuleta, Marjholyn Sánchez y Vania Rojas.

Que la minería cada vez tiene un rostro más femenino es algo cada vez más instalado en la industria. Según el último estudio de la alianza CCM-Eleva, dado a conocer en marzo, casi un cuarto -el 24,1%- de la dotación total de este sector corresponde a mujeres.

Se trata de la mayor cifra de la historia, y con la que Chile supera a otros países fuertes en minería, como Australia (que alcanza el 22,6% de participación de mujeres), Sudáfrica (20,0%), Canadá (14,7%), Estados Unidos (13,7%) y Perú (8,1%).

Si bien el desafío es que esta proporción siga aumentando, en la minería resaltan este avance, que no solo se refleja en las cifras, sino también en las historias de personas que han transformado su vida gracias a esta actividad.

Compromiso Minero, iniciativa que reúne a un centenar de organizaciones, empresas y representantes de la academia con el objetivo promover que el sector sea cada vez más innovador, inclusivo y un actor clave en el desarrollo responsable de la minería en Chile, ha sido líder en visibilizar estas historias. Una de ellas es la de Marjholyn Sánchez, quien es dueña de la empresa ROMAA, un proveedor clave para Minera El Abra, que se dedica al transporte de insumos como el ácido sulfúrico.

Marjholyn Sánchez, CEO de la empresa ROMAA.

Al contar su historia, lo primero que aparece no es la logística: “Me siento orgullosa de demostrar, desde Calama, que una empresa regional puede operar con los más altos estándares de la gran minería y que puede hacerlo con mujeres liderando operaciones críticas”, afirma Marjholyn.

Hoy, cerca del 50% de la dotación de ROMAA está compuesta por mujeres, con quienes ha formado equipos mixtos que, desde su perspectiva, toman mejores decisiones, son más seguros y más resilientes. Su historia refleja cómo el liderazgo también se expresa en la gestión operacional, la toma de decisiones y la capacidad de sostener estándares exigentes en áreas críticas para la industria.

También en la investigación

Aunque Santiago no suele asociarse a la industria minera, lo cierto es que en la capital es un importante polo de desarrollo, donde la academia tiene un rol clave.

Allí se desempeña Vania Rojas, química industrial y PhD en Química, quien se desempeña en el Advanced Mining Technology Center (AMTC) de la Universidad de Chile, institución adherente de Compromiso Minero. Rojas trabaja con físicos, ingenieros, geólogos e investigadores, con quienes aborda diversos desafíos de la minería.

Vania Rojas, académica del Advanced Mining Technology Center (AMTC) de la Universidad de Chile.

“Me motiva contribuir a una industria que está evolucionando y que reconoce cada vez más el valor de la diversidad para impulsar la innovación”, dice. Y lo que observa en su trabajo diario apunta siempre en la misma dirección: “Es precisamente la diversidad de miradas la que permite desarrollar soluciones más eficientes, responsables y con un impacto positivo para la sociedad”.

Su testimonio permite visibilizar una minería que no solo se despliega en faenas, sino también en espacios de investigación, desarrollo tecnológico, conocimiento aplicado e innovación para los desafíos del futuro.

Vínculo con las comunidades

En el norte, María Alejandra Zuleta también trabaja en una dimensión de la minería que muchas veces no se ve: el vínculo con las comunidades, los territorios y las personas que han habitado históricamente esos espacios.

María Alejandra Zuleta, subgerenta de Asuntos Comunitarios en Novandino Litio.

Ella es subgerenta de Asuntos Comunitarios en Novandino Litio, y su trabajo pone en evidencia que la minería se construye desde la confianza, la escucha activa, la sostenibilidad y el trabajo colaborativo con los territorios. Promoviendo el desarrollo local y valorando las expresiones culturales del entorno.

“Me gustaría que más personas conocieran que la minería va mucho más allá de los procesos productivos; implica construir relaciones de confianza con el entorno, las comunidades, las personas y avanzar con ellas en promover el desarrollo local, impulsar la sostenibilidad y las expresiones culturales”, señala.

Desde su experiencia, el aporte de las mujeres en este ámbito es clave para conectar la actividad minera con las personas. “Las mujeres aportamos sensibilidad, capacidad de diálogo, liderazgo colaborativo y una visión que ayuda a conectar la actividad minera con las personas, generando un impacto positivo que muchas veces no es visible desde fuera”, afirma. A ello se suma una mirada estratégica sobre la gestión territorial, la construcción de acuerdos, la toma de decisiones y la capacidad de articular distintos actores en torno a objetivos comunes.

Entre una empresa de transporte en el desierto, un laboratorio de innovación tecnológica y el trabajo comunitario en territorios donde conviven memoria, cultura y desarrollo productivo, parece haber poco en común. Los paisajes son distintos. También las herramientas, las rutinas y los desafíos.

Sin embargo, cuando hablan sobre el futuro de la minería, las tres llegan a un objetivo en común.

Marjholyn está segura de que “cada vez que una mujer ocupa un espacio en esta industria y lo ocupa bien, está abriendo una puerta para la que viene detrás”.

Vania hace un llamado a las nuevas generaciones de mujeres a considerar la minería como una opción de desarrollo profesional, destacando que “sus capacidades, ideas y liderazgos son necesarios para seguir transformando esta industria”.

María Alejandra, en tanto, proyecta una industria que siga avanzando en igualdad de oportunidades, con más espacios de formación, liderazgo y desarrollo profesional para las mujeres. Para ella, el desafío es que cada vez más mujeres puedan visualizar la minería como un proyecto de vida, con oportunidades reales de crecimiento y desarrollo a largo plazo.

La participación femenina

Según el citado estudio de CCM-Eleva, un punto relevante de abordar en materia de participación femenina en la industria es la rotación laboral, que es más alta en mujeres que en hombres, lo que constituye una oportunidad para fortalecer la retención femenina y la proyección profesional de las mujeres en la minería.

“En la actualidad, la tasa de rotación femenina alcanza el 13,6%, frente al 9,2% de los hombres. Esta disparidad se acentúa en mujeres con menos de un año de antigüedad (24,4%, por encima del 12,9% de hombres). Sin embargo, tras un año, la brecha se reduce, con tasas de 9,0% en hombres y 10,4% en mujeres”, indica el informe.

Al respecto, se indica que es clave avanzar en estrategias de acompañamiento, conciliación entre el trabajo y vida personal -que permitan el desarrollo de trayectorias laborales sostenibles- consolidando la participación femenina y favoreciendo su permanencia y crecimiento dentro del sector.

Lee también:

Más sobre:MineríaMinería LTCompromiso MineroMujeres en mineríaNovandino Litio

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE