Activistas hongkoneses piden apoyo internacional

Joshua Wong

Joshua Wong. Foto: Reuters

Esto, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promulgara dos propuestas de ley, una de las cuales contempla sanciones económicas sobre el núcleo financiero asiático y acciones diplomáticas sobre funcionarios chinos y hongkoneses declarados culpables de violaciones de derechos humanos.


Con cánticos de "Alzaos con Hong Kong", activistas prodemocracia instaron el jueves a otros países a seguir el ejemplo de Estados Unidos y aprobar leyes que respalden los derechos humanos en el territorio semiautónomo chino, mientras la policía empezaba a despejar un campus universitario que tuvieron ocupado los manifestantes.

El destacado activista Joshua Wong, que fue uno de los partidario de la democracia que presionaron para impulsar las leyes estadounidenses, las describió como un "logro destacable" en el que los derechos humanos habían triunfado por encima de las cruciales negociaciones comerciales entre Washington y Beijing.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promulgó el jueves las dos propuestas de ley. Una de las medidas contempla sanciones económicas sobre el núcleo financiero asiático y acciones diplomáticas sobre funcionarios chinos y hongkoneses declarados culpables de violaciones de derechos humanos. La otra veta la exportación de algunas municiones no letales a la policía hongkonesa.

Wong dijo esperar que las medidas animen a Gran Bretaña y otros países occidentales a hacer lo mismo, y señaló que tenía previsto participar el jueves por videoconferencia en una vista parlamentaria en Italia para recabar más apoyo internacional.

"Ahora es el momento de que el mundo occidental se alce con Hong Kong", dijo.

Docenas de activistas y oficinistas corearon "Así es como se ve la democracia" y otros lemas durante una marcha diaria en el descanso del almuerzo. Algunos instaron a Washington a sancionar a la asediada jefa del gobierno local, Carrie Lam, por su gestión de la crisis.

Más de 5.000 personas han sido detenidas desde que comenzaron las protestas en junio, como oposición a una reforma de las extradiciones interpretada como una erosión de las libertades prometidas cuando la excolonia británica fue devuelta a China en 1997. El movimiento ha ampliado sus demandas para incluir elecciones democráticas y una investigación independiente sobre prácticas policiales.

China reaccionó con indignación a las leyes estadounidenses. También el gobierno hongkonés condenó las medidas, afirmando que son interferencias "poco razonables", envían las señales equivocadas y no ayudarán a resolver la crisis.

C.Y. Leung, que fue jefe de gobierno de Hong Kong durante cinco años hasta 2017, dijo que las medidas estadounidenses pretendían contener el crecimiento de China y advirtió que la ciudad se arriesgaba a perder su "alto grado de autonomía" debido a la intervención extranjera.

La promulgación de las normas estadounidenses siguió a una demoledora victoria electoral el domingo del bando democrático en las elecciones a juntas de distrito, en un rotundo rechazo a Carrie Lam.

Willy Lam, experto político en la Universidad Chinad e Hong Kong, dijo que el apoyo estadounidense pondrá más presión sobre el gobierno hongkonés y hará que Beijing "lo piense dos veces" antes de usar tácticas más duras contra las protestas.

"Es un importante punto de inflexión en el movimiento de protesta", afirmó.

Sin embargo, muchos manifestantes veían prematuro celebrar porque Carrie Lam no ha ofrecido concesiones a sus demandas. La violencia ha declinado desde las elecciones, aunque había marchas previstas para los próximos días.

Antes el jueves, unos 100 efectivos, incluidos equipos de manipulación de sustancias peligrosas y expertos en explosivos, se desplegaron en el amplio campus de la Universidad Politécnica para retirar materiales peligrosos como bombas incendiarias y líquidos corrosivos.

La dirección del centro dijo creer que no quedaba nadie dentro, tras dos días de búsqueda. Los equipos de la universidad solo encontraron a una joven.

La universidad estuvo 11 días rodeada por la policía, después de que un millar de manifestantes se retiraran al campus tras bloquear un importante túnel y prender fuego a las cabinas de peaje en choques con la policía. Unos 1.100 manifestantes se marcharon del lugar o fueron detenidos.

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