Mundo

Alto comisionado para Bosnia y Herzegovina: “No necesitas supertanques si no te puedes defender de los drones”

Según Christian Schmidt, hace 10 años un país como Alemania invitaba a los ucranianos para darles una formación militar básica. “Ahora ellos nos están formando para contrarrestar ataques con drones y ataques híbridos”, señala el político alemán a La Tercera.

Vista de drones Shahed-136 diseñados por Irán.

El alto representante de la Organización de Naciones Unidas para Bosnia y Herzegovina, Christian Schmidt, visitó Chile para dar una charla sobre los “Desafíos de la seguridad global: el futuro de la OTAN” en la Universidad Autónoma.

En conversación con La Tercera, el político alemán analizó los desafíos de la seguridad europea en medio de la guerra de Rusia en Ucrania y también el conflicto en Medio Oriente.

Considerando la agresión rusa a Ucrania, ¿cuáles son los principales retos que enfrenta la seguridad en Europa en este momento?

Creo que efectivamente vivimos un cambio fundamental, como lo ha descrito el excanciller alemán Olaf Scholz. Dejamos atrás los buenos años que fueron los 90 y los 2000 tras la reunificación alemana, la disolución del bloque soviético y la ampliación de la OTAN. Algunos pensaban que esto sería un poco como lo que el politólogo Francis Fukuyama escribió en su famoso artículo sobre el fin de la historia. Nos sentimos demasiado cómodos y seguros y no vimos los potenciales desafíos del desorden. Tuvimos que aprender que no había tal cosa como el fin de la historia. Presenciamos ahora un intento estratégico de Rusia de recuperar un imperio que culmina ahora en la guerra de Ucrania y también tenemos que ver que, en los últimos 10 años, tuvimos que reconsiderar y revisar nuestra capacidad diplomática y militar.

Una imagen muestra un edificio de departamentos dañado por los restos de un dron suicida, en Kiev, Ucrania, el 8 de mayo de 2023. Foto: Archivo VALENTYN OGIRENKO

Ha habido discusión en Europa sobre aumentar el presupuesto en defensa. No todos los países quieren hacerlo. El presidente estadounidense, Donald Trump, siempre ha dicho que los miembros de la OTAN deben aumentar su presupuesto en defensa. ¿Cree que realmente lo puedan hacer?

Sí. Creo que si miramos atrás a la época anterior a 1990, en los llamados tiempos de la Guerra Fría en Europa, hubo una contribución en materia de defensa considerable por parte de los Ejércitos europeos. En el caso de mi país, el 3% del PIB se invertía en defensa. Alemania Occidental, con 60 millones de habitantes, tenía Fuerzas Armadas con 500.000 personas equipadas con armas, una Fuerza Aérea fuerte y un Ejército fuertes. Así que contribuimos efectivamente a la OTAN al igual que otros países europeos.

Después de 1990 no se asumió suficientemente el costo de inversión para mantener en funcionamiento ese instrumento de defensa. No hay que culpar al presidente estadounidense de hoy si reclama un aumento del gasto en defensa por parte de los europeos. Es culpa de los europeos que no escucharon las llamadas que ya habían recibido en la época de principios de los 90. Tuvimos el primer aumento de inversión en ese tiempo para apoyar a la OTAN en la misión en Afganistán. Pero el objetivo no era tener un Ejército más grande, sino usar el Ejército de forma más efectiva en misiones en el extranjero.

Ahora vemos que no solo necesitamos la capacidad de contribuir a misiones en el extranjero, sino también poder defender nuestra seguridad y nuestro territorio. Así que de aquí viene la brecha. Ya ha habido en la cumbre de la OTAN de 2014 una preocupación por invertir más del 2% del PIB. Algunos pocos lo han conseguido. Mi país también. Aunque tardamos por diferencias entre socialdemócratas y demócrata-cristianos.

Yo, como miembro del gobierno en esos tiempos, asumo la responsabilidad. Queríamos invertir más, pero no era políticamente viable. Así que, se necesitó hasta cierto punto lo que sucedió en 2022 para ver que esto podía continuar. Ahora mi país ha aprobado un fondo especial, que es de unos 500.000 millones de euros, es una cantidad considerable. Y ahora lo estamos usando paso a paso para renovar nuestras capacidades militares.

Exhibición militar organizada por la Armada Española y la OTAN en la Playa del Retín, el 28 de marzo de 2025 en Barbate, Cádiz. Foto: Europa Press Francisco J. Olmo / Europa Press

Junto con esto, Europa ha visto una guerra híbrida rusa con drones, sabotajes. ¿Cómo cree que Europa está preparada para afrontar realmente este tipo de conflicto con Rusia?

La OTAN es la alianza entre EE.UU., Canadá y los europeos. Pero hay misiones que los europeos deberían poder emprender por su cuenta. La llamada política exterior y de defensa europea, aquí es donde tenemos muchos desafíos porque son 27 los Estados miembros que tienen que aportar, contribuir y discutir. El reto es coordinar y ello muchas veces tarda más de lo que debería. Por ello hay una tendencia a que ciertas naciones asuman un papel de liderazgo, entre otras cosas con los temas cibernéticos.

Lo que ha descrito, y creo que uno de los principales retos para la seguridad futura, no solo en Europa, es que no necesitas superaviones y supertanques en el terreno si no te puedes defender de los drones, que son relativamente baratos. Así que aquí también, en el marco de la OTAN, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, quizá España, pero, básicamente los tres primeros nombrados, estamos aprendiendo más sobre técnicas de Ucrania.

Hace 10 años, recuerdo que, en mi tiempo como viceministro de Defensa, invitamos a los ucranianos para darles una formación militar básica. Ahora ellos nos están formando para contrarrestar ataques con drones y ataques híbridos. La teoría tiene que demostrarse sobre el terreno y, desafortunadamente, tienen muchas oportunidades para demostrarlo. Así que diría que una de las principales naciones militares y tecnológicas es, aunque no lo crea, Ucrania.

¿Considera que Estados Unidos sigue siendo un aliado para la OTAN?

No sería honesto decir que todo sigue igual que siempre. No es así. Básicamente, creo que la idea de que hay reglas también a nivel internacional que deben ser respetadas y que, de lo contrario, acarrearán alguna sanción, ha perdido tracción. Ahora vemos que es el derecho de los más fuertes el que ha ganado terreno. Si miramos, por ejemplo, la guerra en Gaza y la guerra en Irán, de acuerdo con todo lo que hemos aprendido y de acuerdo con el derecho internacional, deberían estar integradas en un marco legal internacional.

Por otro lado, especialmente en relación con Irán y las capacidades nucleares que ese país ha estado desarrollando, había la necesidad de hacer algo, de reaccionar. La OTAN sufre, en este caso, y hasta cierto punto, de falta de comunicación. Pocos socios europeos sabían de las actividades militares israelíes y de EE.UU., o de los planes de ambos países. Así que no hay suficiente coordinación, por lo menos en este caso.

Espero que volvamos a tener una presencia y una respuesta europea fuerte. Y esta respuesta solo puede darse bajo el liderazgo de los grandes países como Francia, Alemania y Reino Unido. Veo que van por esto y entienden que tienen que asumir el liderazgo.

Hace unos días, Trump pidió ayuda a otros países por Irán, pero incluso el canciller alemán dijo que esto no es una guerra de la OTAN, aunque algunos drones sí han atravesado el espacio aéreo turco. Y entonces, ¿cómo ve toda esta situación ahora mismo con Medio Oriente?

Esto es un problema grave. Primero, si hubiera habido una llamada de apoyo por ataques a cualquier Estado miembro de la OTAN, para obtener apoyo bajo el famoso artículo cinco del tratado de la OTAN, creo que este habría sido otro caso. Al día siguiente de los ataques del 11 de septiembre de 2001, nosotros y la OTAN decidimos dar todo el apoyo a EE.UU. Pero ahora vemos que hay una especie de guerra freelance a la que es difícil responder dentro del marco constitucional en mi país. El Parlamento tiene que aprobar la decisión sobre el uso de la fuerza militar en el exterior. Si hay necesidad de ir al estrecho de Ormuz, una posible misión tiene que ceñirse a los requisitos constitucionales y del derecho internacional así como a una decisión parlamentaria.

Así que no es tan fácil, el comandante en jefe no puede simplemente ordenar emprender una misión de este tipo. Y veo en la mayoría de los países europeos una situación similar. Así que esto requiere no solo preparación, sino también coordinación. Y si quieres coordinación, no solo necesitas coordinación sobre los problemas técnicos y los recursos, sino que también hay que dar respuesta a preguntas claves como: ¿Qué se quiere conseguir? ¿Cuáles son las intenciones de ir a la guerra? Y debe haber una explicación muy sostenible, porque no puedes ir a la guerra porque quieres jugar a la guerra. Se necesita una coordinación más estratégica. No diría que esto es imposible, pero veo que es cada vez más difícil.

Realmente tenemos que trabajar y hay que subrayar que, si tenemos la misma intención y el mismo procedimiento, podemos hacerlo. Me puedo imaginar que proteger, después de un cese del fuego, la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz, es una posibilidad y los europeos también pueden contribuir.

¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan en Bosnia y Herzegovina?

En primer lugar, me gustaría agradecer a Chile su contribución a la estabilidad en el marco de EUFOR Althea, la misión militar multinacional encargada de velar por la implementación de los aspectos militares de los Acuerdos de Dayton que pusieron fin a la guerra en Bosnia y Herzegovina. Hablamos de una región al sureste de Europa, los Balcanes, que tiene cierta importancia geoestratégica.

La paz en Bosnia y Herzegovina es una paz frágil. No se ve amenazada por una guerra inminente, pero diría que la capa de estabilidad no es muy gruesa, es delgada. Y si se resquebraja podrían darse desarrollos imprevistos. También, la gente confía poco en su clase política porque ve que esta -no quiero hablar aquí de que son corruptos- se centra demasiado en ella misma. De ahí también la importancia de la presencia de la comunidad internacional. Queremos llevarlos a la integración europea, a un conjunto de normas europeas establecidas y la gran mayoría de la gente quiere justo eso.

Pero no es nada fácil. Así que en este momento de cambios e incertidumbres creo definitivamente que tenemos una necesidad urgente de mostrar presencia. No diría que mostrar fuerza, sino mostrar presencia, porque la gente en Bosnia y Herzegovina ha sufrido una guerra y un asedio cruel hace apenas 35 años y no cree mucho en promesas, quiere una presencia visible como prueba de que no nos olvidamos de ellos. Así que esta es la base para el futuro.

Más sobre:La Tercera PMChristian SchmidtBosnia HerzogovinaOTANseguridadRusia

Lo más leído

Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera

Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE