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Rodrigo Paz dice que protestas ponen a prueba la democracia y fracasan sus intentos por romper los bloqueos en Bolivia

En una entrevista con la agencia Bloomberg, el presidente boliviano señaló que “existen muchos intereses internos y externos que buscan el fracaso de esta democracia y la generación de desorden regional”.

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz señaló -en una entrevista con la agencia Bloomberg- que las protestas antigubernamentales y los constantes bloqueos de carreteras en Bolivia están poniendo a prueba la transición del país hacia una democracia abierta a la economía mundial.

“Existen muchos intereses internos y externos que buscan el fracaso de esta democracia y la generación de desorden regional”, dijo el mandatario, que asumió el cargo en noviembre tras dos décadas de gobierno socialista. “El problema radica en si la democracia en Bolivia es viable o no”, añadió.

Los agricultores, los líderes sindicales y los partidarios del expresidente Evo Morales exigen la renuncia de Paz, argumentando que, tras seis meses en el cargo, no ha cumplido su promesa de resolver la grave crisis económica que atraviesa Bolivia.

En su cuarta semana, los bloqueos de carreteras han interrumpido el suministro de alimentos, combustible y suministros médicos a la capital administrativa de La Paz y El Alto, en el oeste de Bolivia.

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. Foto: Europa Press

A pesar de la agitación, el presidente afirmó que prevé un país diferente para el final de su mandato, con un déficit fiscal controlado, una economía abierta, seguridad jurídica y una sociedad donde las diferencias raciales y culturales ya no generen las tensiones que Bolivia atraviesa actualmente.

“Nuestro gobierno representa el cierre de un ciclo de gestión de los últimos 20 años”, dijo Paz a Bloomberg. “Esta transición no será fácil, pero claramente es el camino correcto para liberar las fuerzas productivas de Bolivia”.

El gobierno invitó a la Federación de Agricultores de La Paz a dialogar el domingo por la mañana. Sin embargo, la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos Túpac Katari no asistió al diálogo convocado por el gobierno y frustró la instalación de la reunión prevista. La intención era abrir una mesa de negociación con organizaciones sociales movilizadas y buscar una salida al conflicto.

Sin embargo, la ausencia de los principales dirigentes de la federación impidió que las conversaciones se instalaran formalmente. Las autoridades del gobierno afirmaron que se mantendrán abiertos los canales de diálogo para intentar resolver los bloqueos que mantienen cercadas a La Paz y El Alto desde hace 24 días.

El Ejecutivo había señalado que el objetivo era abordar las demandas de los sectores movilizados y garantizar el desbloqueo de carreteras para restablecer el abastecimiento de alimentos, combustible y medicamentos.

Pese a ello, dirigentes campesinos y sectores afines a las movilizaciones mantuvieron una postura crítica hacia el Gobierno y condicionaron cualquier acercamiento a respuestas concretas sobre sus demandas políticas y económicas.

Por otra parte, en otras medidas que está tomando el gobierno, un consejo socioeconómico que abarca diferentes sectores se reunirá el miércoles en su sesión mensual para debatir la legislación económica relacionada con sectores clave, como el petróleo y el gas, la minería, el litio y la inversión.

El fracaso de la reunión se produce en medio de una creciente tensión social y política, marcada por enfrentamientos entre movilizados y fuerzas policiales y militares en rutas estratégicas como La Paz-Oruro, indicó el diario La Razón.

El sábado, un operativo policial-militar intentó abrir un corredor humanitario pero se encontró con el ataque de bloqueadores que hicieron retroceder al contingente a plan de piedras, petardos y hasta cartuchos de dinamita. Las intervenciones derivaron en choques, emboscadas y aprehensiones, especialmente en sectores como Vilaque, Copata, Ventilla y Apacheta, sostuvo La Razón

Las imágenes difundidas por canales bolivianos mostraron vehículos con los vidrios destrozados y enfrentamientos directos entre los movilizados y las fuerzas de seguridad, que respondieron con gases lacrimógenos.

Bloqueo de carreteras en Bolivia. Imagen @SaludDeportesBo en X.

El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, quien encabezaba el operativo, admitió durante la jornada que los grupos movilizados volvieron a instalar bloqueos apenas después del paso del convoy.

Horas más tarde, la tensión aumentó cuando se perdió temporalmente el contacto con Zamora tras una emboscada contra la caravana en la localidad de Copata, en el departamento de La Paz.

La autoridad confirmó que el convoy tuvo que retroceder y abandonar el avance hacia Oruro debido a la falta de condiciones de seguridad y al riesgo que enfrentaban civiles, periodistas y efectivos policiales que acompañaban el operativo.

“Seguimos en peligro. Estamos en una zona alejada de la vía Oruro-La Paz. No pudimos pasar de Copata porque nos emboscaron con piedras y dinamitas. Tuvimos que retroceder porque había que precautelar la vida”, declaró Zamora.

El vocero presidencial, José Luis Gálvez, en una entrevista dada al canal BTV, aseguró posteriormente que el ministro se encontraba “bien y que no se había perdido el contacto” con Zamora en ningún momento.

El ministro relató que durante los incidentes se produjo un desorden dentro de la caravana, situación que derivó en la dispersión parcial del contingente mientras intentaban escapar por caminos alternos de tierra. “Hubo un desorden donde me salí de la caravana y volví al lugar. Ahí vino la preocupación porque tuvimos que tomar un camino alterno. No podíamos ir ni adelante ni atrás”, sostuvo.

Según Zamora, la situación se agravó con la llegada de la noche, cuando el convoy quedó detenido en medio de caminos rurales sin visibilidad ni comunicación estable. “Estamos en un camino alterno de tierra donde una flota con 50 policías se paró. Esperamos a la flota, nos pilló la noche y se complicó el tema. En la noche no puedes ver quién se acerca”, afirmó.

El operativo de este sábado representó el segundo intento fallido del gobierno para consolidar un corredor humanitario hacia Oruro. La semana pasada, un despliegue similar apenas logró avanzar unos 50 kilómetros antes de ser frenado por los bloqueos y los enfrentamientos.

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