Por Alexis Paiva MackCómo el lugar en el que vivimos podría influir en nuestro envejecimiento, según una investigación
Los autores del estudio analizaron desde genes y proteínas hasta bacterias intestinales, sustancias químicas metabólicas y metales, para comprender cómo influyen el origen étnico y el entorno geográfico en el envejecimiento.

Un equipo global de científicos liderado por la Universidad de Stanford asegura haber encontrado una relación entre el lugar en el que se vive y la velocidad del envejecimiento.
Para su investigación, publicada a mediados de mayo en la revista Cell, analizaron a 322 personas sanas de Europa, Asia Oriental y Asia Meridional, con el objetivo de obtener una perspectiva de cómo la ascendencia genética y el entorno influyen en nuestra biología.
Según detalla un comunicado de la Universidad de Manchester, establecimiento que también participó en la realización del estudio, utilizaron un enfoque multiómico integral.
Analizaron desde genes y proteínas hasta bacterias intestinales, sustancias químicas metabólicas y metales, para comprender cómo influyen el origen étnico y la geografía.
Al incluir personas con la misma ascendencia genética que vivían en diferentes continentes, pudieron separar los efectos del ADN de la influencia del entorno, según afirman.
Tras revisar los datos reunidos, los autores identificaron lo que describen en su publicación como “información valiosa sobre las asociaciones genéticas, metabólicas, inmunitarias y microbianas en diversas poblaciones”.

Qué dice el estudio sobre la relación entre el envejecimiento, el origen étnico y el lugar en el que se vive
Los investigadores descubrieron que el origen étnico deja una huella significativa en el sistema inmunitario, el metabolismo y la microbiota intestinal, independientemente del lugar en el que se viva.
Los voluntarios del sur de Asia mostraron signos de mayor exposición a patógenos en múltiples niveles biológicos, mientras que los participantes europeos presentaron una mayor diversidad microbiana intestinal y niveles más altos de sustancias químicas asociadas al riesgo de enfermedades cardíacas.
“Además, la geografía modificó redes moleculares clave implicadas en el colesterol, la inflamación y el metabolismo energético. Cambiar de continente fue suficiente para alterar importantes vías metabólicas y el equilibrio de la microbiota intestinal”, se lee en el comunicado.
No obstante, aseguran desde la Universidad de Manchester, el hallazgo más sorprendente para los científicos fue que la geografía parece modificar la edad biológica, la medida molecular de la edad aparente de las células.
“Los asiáticos orientales que vivían fuera de Asia eran biológicamente mayores que quienes permanecían en Asia. Los europeos mostraron el patrón opuesto, aparentando ser biológicamente más jóvenes cuando vivían fuera de Europa”.
El profesor de la mencionada universidad y coautor de la investigación, Richard Unwin, aseguró que “lo que este estudio demuestra, con mayor claridad que nunca, es que nuestra biología está determinada por una combinación de nuestra ascendencia genética y los lugares donde vivimos”.
Según el equipo, aquello sugiere que el entorno y la ascendencia genética interactúan de maneras que podrían acelerar o retrasar el envejecimiento.

“El estudio también reveló una conexión inédita entre un gen de la telomerasa, implicado en el envejecimiento celular, y una microbiota intestinal específica, unidas a través de una molécula lipídica llamada esfingomielina. Esta inesperada conexión triple sugiere una reacción en cadena molecular mediante la cual las bacterias intestinales podrían influir en la velocidad de envejecimiento celular”, afirman desde la Universidad de Manchester.
Los investigadores sostienen que sus hallazgos ayudarán a la comunidad científica a desarrollar diagnósticos, tratamientos y estrategias de prevención más precisos, adaptados a la herencia genética, el entorno y la biología individual.
Unwin dijo que se sorprendieron al ver “la coherencia con la que la etnia influye en la inmunidad, el metabolismo y el microbioma, incluso cuando las personas se mudan a miles de kilómetros de distancia”.
“Sin embargo, también es evidente que el lugar donde vivimos puede tener un impacto sustancial en la modificación de vías moleculares clave —incluso en cómo nuestras células parecen envejecer— en diferentes direcciones según la persona”.
En este sentido, enfatizó que la investigación respalda que “la medicina de precisión debe reflejar la diversidad global real, no una sola población”.
Por su parte, el profesor de Genética en la Facultad de Medicina de Stanford y director del reciente trabajo, Michael Snyder, destacó: “Nuestro estudio es especial porque, por primera vez, hemos elaborado perfiles detallados de personas de todo el mundo, incluyendo Asia, Europa y Norteamérica.”
“Esto nos permite observar qué propiedades, como los metabolitos y los microbios, están asociadas con la etnia y cuáles con la geografía”.
El equipo presume que sus hallazgos serán clave para el desarrollo de futuras investigaciones sobre este tópico.
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