Axel Gylden, coautor de La Vida Oculta de Fidel Castro: “Cuba cambió muy poco durante estos años”

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En entrevista con La Tercera, el periodista franco-sueco asegura que el “principal desafío” para el nuevo gobierno es económico, debido al “colapso” de Venezuela, que “subsidiaba bastante” a la isla desde la llegada al poder de Hugo Chávez.


Escritor y periodista franco-sueco, Axel Gylden es conocido por su labor como corresponsal extranjero para el semanario francés L’Express. Ha estado cubriendo asuntos latinoamericanos desde 1995, con foco en Cuba y Brasil. Coautor del libro La vida oculta de Fidel Castro (2014), que escribió junto a Juan Reinaldo Sánchez, ex exguardaespaldas del líder cubano durante 17 años, Gylden analiza en esta entrevista con La Tercera los efectos de la salida de Raúl Castro de la Presidencia.

¿Qué evaluación hace de los 12 años de mandato de Raúl Castro? ¿Cuáles fueron sus mayores logros? ¿En qué temas quedó en deuda?

Cuba cambió muy poco durante estos años a pesar de la atención mediática ligada a las muy limitadas reformas económicas y al también muy limitado deshielo con Estados Unidos. No hubo progreso económico ni apertura política.

Los analistas coinciden en que Raúl deja la Presidencia, pero no el poder. ¿Qué tipo de influencia jugará en el nuevo gobierno?

Raúl deja la Presidencia del Consejo de Estado, que es una de las tres entidades ejecutivas del poder, junto con el Consejo de Ministros y el Partido Comunista de Cuba (PCC). Ahora bien, según la Constitución de 1976, el Politburó del PCC es preeminente sobre las dos otras entidades. El margen de maniobra de Miguel Díaz-Canel es muy limitado.

¿Cuáles son los principales desafíos para el nuevo gobierno?

El principal desafío es económico tras el colapso de Venezuela que lo subsidiaba bastante desde la llegada al poder de Hugo Chávez. El otro desafío es la continua salida de las fuerzas vivas del país y de los jóvenes que no quieren quedarse en una isla que no ofrece la menor perspectiva de logro individual fuera de las estructuras estadísticas. Finalmente, desde el punto de vista de los dirigentes, el máximo desafío es perpetuarse en el poder, lo cual no debería ser demasiado difícil dado el total control de todas las estructuras políticas y económicas.

Todo indica que Díaz-Canel será el sucesor de Raúl. ¿Qué impresión tiene de él? ¿Será el político del cambio o un títere de Raúl?

No sabemos mucho de él fuera de lo ya conocido. Es un buen apparatchik dedicado al sistema. Por lo cual no lo tacharía de títere. Nació en el sistema castrista y cree de verdad que el comunismo es la solución. Mi impresión es que no tiene demasiado encanto o carisma pero, al mismo tiempo, Raúl Castro, como Leonid Brezhnev, han demostrado que estas dos cualidades no son necesarias para manejar una estructura estalinista.

Se habla de un “cambio histórico” en Cuba. ¿Con la salida de Raúl se inicia un relevo generacional?

El relevo será progresivo a medida que fallecen los líderes “históricos” (Raúl Castro, 86 años; José Ramón Machado Ventura, 87; Ramiro Valdés Menéndez, 85 años; Guillermo García Frías, 90). Esto no significa un cambio. Los Castro continúan en el poder a través la figura de Alejandro Castro Espín, de 52. Único varón entre los cuatros hijos de Raúl. Él coordina los servicios de inteligencia y contrainteligencia del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior de Cuba, ministerios que son los dos pilares del régimen. Trabaja mano de la mano con su cuñado, el general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas (casado con la hermana mayor de Alejandro, Déborah Castro). Este último dirige el holding cubano GAESA (Grupo de Administración Empresarial, SA). En las manos de las Fuerzas Armadas, GAESA es un grupo todopoderoso en la economía, con alrededor de 60 empresas que controlan la gran mayoría de los sectores económicos de la isla. Entre la inteligencia y lo económico, todo queda entre las manos de los herederos de la oligarquía castrista.

¿Qué se puede esperar de las relaciones entre Cuba y EE.UU. tras la salida de Raúl de la Presidencia?

No mucho. A los estadounidenses no les interesa mucho hacer más esfuerzos. Además, tienen muchas otras preocupaciones y prioridades: Corea del Norte, Siria, China, Rusia, etc. A pesar de lo que creen los latinoamericanos, ni Cuba ni Venezuela son una prioridad para nada. Por su parte, La Habana tampoco quiere que cambie el statu quo. Ya han concedido una maravillosa operación de relaciones públicas con el efímero deshielo firmado entre Raúl y Obama. Y han obtenido entonces algo fundamental para ellos: la liberación de los tres espías cubanos de la Red Avispa. Un logro considerado como una gran victoria por los dirigentes del sistema militar que sigue manejando Cuba.

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