Crisis en Cuba: Creciente malestar social deriva en actos de protesta poco habituales y autoridades reportan apagón nacional
Una protesta en la ciudad de Morón culminó con un acto incendiario contra la sede local del Partido Comunista. Esto se dio en el contexto de la paralización de envíos de petróleo a la isla y la revelación de las conversaciones entre Díaz-Canel y la administración Trump, lo que ha aumentado la intensidad y frecuencia de las manifestaciones en la isla.
La noche del viernes pasado, manifestantes se reunieron en las calles de Morón, una ciudad al centro de Cuba. Lo que comenzó como una concentración pacífica, según informaron los medios estatales cubanos, se intensificó cuando un grupo de personas empezó a arrojar piedras contra la sede local del Partido Comunista de Cuba (PCC), la única fuerza política gobernante del país. Luego entraron en el edificio, sacaron algunos muebles y les prendieron fuego.
Videos que circulan en redes sociales muestran a los protestantes acercándose al edificio con objetos en llamas y arrojándolos al interior. Un proceso de verificación del material audiovisual realizado por The New York Times confirmó su autenticidad y determinó que los videos fueron filmados durante la noche del viernes al sábado.
En uno de los videos se escucha lo que parece ser un disparo. “Lo atraparon”, dijo un hombre mientras la cámara mostraba a una persona cojeando y luego desplomándose, antes de que la gente se reuniera a su alrededor pidiendo ayuda. No queda claro en el video si el hombre recibió un disparo.
Los disturbios en esta ciudad del país insular del Caribe son los más importantes en años, según los expertos consultados por el medio estadounidense. Ocurrieron apenas unas horas después de que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconociera en un discurso televisado que miembros del gobierno cubano habían estado dialogando con el gobierno de Donald Trump, que ha interrumpido los envíos de petróleo a la isla durante los últimos tres meses.
La escalada
Díaz-Canel afirmó que las conversaciones tenían como objetivo desarrollar, “a través del diálogo, una posible solución a las diferencias bilaterales que existen entre las dos naciones”, y describió el impacto de la reciente escasez de combustible como “tremendo”. Sin embargo, tanto el mandatario como otros funcionarios cubanos negaron que se estuviera considerando una transición política en la isla.
Pero, para muchos cubanos, la situación se ha vuelto insostenible. Los apagones generalizados, que ya eran comunes antes de la suspensión del envío de petróleo, en los últimos meses se han vuelto más frecuentes. De hecho, el Ministerio de Energía y Minas informó en X de una “desconexión total” del sistema eléctrico del país y afirmó que está investigando lo sucedido.
Las centrales eléctricas están agotando reservas de combustible, generando intermitencias en el suministro y, como consecuencia, se interrumpen otros servicios, como la distribución de alimentos y la recolección de basura.
Así, residentes consultados por el diario neoyorquino afirmaron que los ciudadanos expresan con cada vez más frecuencia su desesperación en las últimas semanas, organizando “cacerolazos” masivos.
En suma, según informó el medio ADN Cuba, la isla se acerca a las dos semanas de manifestaciones consecutivas a lo largo de todo el país. Sobre todo en La Habana, la capital. Sin embargo, los disturbios en Morón parecen representar una escalada en la intensidad de las protestas.
Un acto sin precedentes
Las mayores protestas antigubernamentales desde la revolución cubana liderada por Fidel Castro se dieron en 2021, derivando en una brutal ola de represión. Un informe reciente de Human Rights Watch determinó que cientos de personas que fueron arrestadas en ese período permanecen detenidas hasta la actualidad.
“Todas las demandas han sido del tipo ‘Recuperen el poder, arreglen esto o aquello’, pero no el intento de incendiar un edificio de una institución tan emblemática como el partido”, declaró Andrés Pertierra, historiador de Cuba de la Universidad de Wisconsin, a The New York Times. “Eso es sumamente inusual”, siguió Pertierra.
En las manifestaciones de hace cinco años, los daños a la propiedad fueron fuertemente castigados por las autoridades. La Güinera, un barrio de bajos recursos de La Habana donde los manifestantes atacaron una comisaría con piedras y botellas, registró la mayor concentración de cargos por sedición tras las protestas.
“Pero intentar incendiar un edificio del partido en lugar de una comisaría, en el contexto más amplio de la represión policial”, hace que Morón parezca “excepcional”, sostuvo el académico. Pero no hay pruebas de que los manifestantes hayan logrado incendiar el edificio del partido.
Morón, que proporciona trabajadores a los balnearios turísticos cercanos, se ha visto gravemente afectada por los cortes de energía y un brote de chikungunya, una de las varias enfermedades transmitidas por mosquitos que recientemente abundan en Cuba.
En respuesta a la protesta en la ciudad, al día siguiente el mandatario cubano declaró que podía comprender la frustración de la gente ante el deterioro de las condiciones de vida. Pero “lo que nunca será comprensible, justificable ni tolerable es la violencia y el vandalismo que amenazan la paz pública y la seguridad de nuestras instituciones”.
Reacciones
El episodio también llamó la atención de funcionarios estadounidenses. “Estuve en Morón en enero y estoy muy preocupado por la situación. Me reuní con algunos cubanos de a pie allí, espero que se encuentren bien”, dijo el jefe de la misión diplomática estadounidense en Cuba, Mike Hammer, en redes sociales a través de la cuenta oficial de la embajada de EE.UU. en Cuba.
Tras los incidentes, al menos cinco personas habrían resultado detenidas y una herida, según informó el Ministerio del Interior de Cuba. Las autoridades no mencionaron que hubiera habido disparos. El medio del PCC, Granma, informó que otros edificios también sufrieron daños, incluyendo una farmacia y una tienda de estanco.
Al día siguiente de los incidentes, en forma de respuesta a las manifestaciones opositoras, funcionarios del gobierno de Morón y líderes locales del partido celebraron lo que un medio estatal denominó una “ceremonia de reafirmación revolucionaria” para criticar la protesta y expresar su apoyo al Estado.
El investigador del grupo de derechos humanos de los cubanos en el exilio Cubalex, José Raúl Gallego, afirmó que lo sucedido en Morón demuestra cómo la disidencia al régimen castrista podría estar volviéndose más confrontativa. “Por primera vez la gente está llegando al corazón del poder político y atacándolo de frente”, afirmó.
Luego, detalló que el número de protestas o manifestaciones de disidencia en la isla ha aumentado de 30 en el primer mes de este año a 130 en las primeras dos semanas de marzo. Y es posible que se produzcan más, según afirmó el investigador de Cubalex.
“Las condiciones que propiciaron este incidente persisten. Y seguirán presentes indefinidamente a menos que se produzca un cambio drástico en el suministro de energía y alimentos”, finalizó.
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