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El cuestionado rol que De la Espriella le dio a su esposa para gestionar las donaciones tras el terremoto en Colombia

Ana Lucía Pineda encabeza la recolección de ayuda privada para los afectados por el sismo y el gobierno evalúa que también asuma la reconstrucción de las zonas devastadas, en una práctica que exfuncionarios describen como un regreso al asistencialismo del siglo pasado.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, junto a su esposa y primera dama, Ana Lucía Pineda. Foto: Archivo

El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, delegó en su esposa, Ana Lucía Pineda, la coordinación de la ayuda humanitaria tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el 10 de agosto y dejó al menos 289 muertos, 143 desaparecidos, 3.937 heridos y 14.705 viviendas destruidas. Pineda encabeza la campaña “Colombia, un solo corazón” y, según reportó Pulzo, el gobierno evalúa que también supervise la reconstrucción de las zonas devastadas.

El rol de Pineda como líder de causas de asistencia social no es nuevo. Durante la pandemia de 2020 encabezó “Cosecha Solidaria”, iniciativa financiada por el bufete de su esposo, De La Espriella Lawyers, que compró productos a cultivadores del Caribe y los distribuyó entre familias vulnerables, de acuerdo con lo publicado por Las2orillas. Y, durante la campaña presidencial, creó y dirigió “Tigresas de la Patria”, el movimiento de mujeres que respaldó la candidatura de su esposo.

Tras el terremoto, el gobierno lanzó una campaña de solidaridad para reunir donaciones e insumos para los afectados en el Eje Cafetero y el Suroccidente, encabezada por Pineda y la segunda dama, Tatiana Céspedes, esposa del vicepresidente José Manuel Restrepo.

Este último, a su vez, anunció tres cuentas oficiales para recibir aportes y habilitó puntos de acopio en Bogotá, Quibdó, Sincelejo, Acacías, Florencia, Pasto, Ibagué, Cali, Yumbo, Chía y Cáqueza. “Cada aporte, sin importar su tamaño, puede convertirse en alimento, agua, abrigo y esperanza para quienes hoy más lo necesitan”, afirmó el vicepresidente.

El ministro de Comercio, Mauricio Gómez Amín, quedó a cargo de coordinar con Pineda las ayudas de los empresarios. “Hacemos un llamado a empresarios, gremios y organizaciones del sector privado a sumarse a esta iniciativa”, señaló el funcionario. Otros ministros repiten la fórmula en sus anuncios. El titular de Agricultura, Indalecio Dangond, dijo que su cartera coordina las ayudas del sector “a través de la primera dama de la Nación”.

Figura sin respaldo legal

El regreso de la primera dama a un rol asistencial ante de desastres generó críticas, según especialistas consultados por el diario El País.

Javier Pava, quien dirigió la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) el martes bajo el gobierno de Gustavo Petro, calificó la decisión de “una visión atrasada”.

“Es algo de 1979, cuando se veían los desastres como un castigo divino y se creía en la beneficencia para ‘los pobrecitos’ que los sufrían”, explicó Pava, quien sostiene que la ayuda constituye un derecho exigible al Estado.

La doctora en Historia de la Universidad de los Andes y consultora en políticas públicas, Isabel Arroyo, consideró que la medida “trivializa la política social” al tratarla como un asunto que no requiere de experticia técnica.

La primera dama de Colombia, Ana Lucía Pineda. Foto: Archivo JOSEFINA VILLARREAL

“Nunca le dicen al ministro de Hacienda que lo tiene que ayudar la esposa del presidente, así ella tenga experiencia en finanzas. Pero sí ponen a los expertos en bienestar a aguantar que alguien sin experiencia”, dijo Arroyo a El País, quien agrega una lectura de género. “Esto hace parte del lenguaje de reivindicación de ideas patriarcales: la valoración de la mujer por el marido que consigue, su acceso al poder por estar casada”, comentó la académica al diario español.

Sin embargo, hay algunos límites a las primeras damas que se incorporaron a medida que la experticia técnica tomaba el control de la política social en la segunda mitad del siglo XX.

La Constitución de Colombia no asigna funciones a las primeras damas. Una sentencia de la Corte Constitucional de 1993 eliminó la norma que les otorgaba la presidencia de la junta directiva del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, entidad creada en 1968 por Cecilia de la Fuente de Lleras, esposa del presidente Carlos Lleras. “El estado civil nada dice acerca de la calificación profesional, ocupacional o académica”, sostuvo el tribunal en la instancia.

Funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familar. Foto: ICBF

Un fallo posterior estableció que las esposas presidenciales no son funcionarias públicas ni pueden asumir competencias de los ministros, aunque conservan la facultad de liderar actividades de beneficencia.

“Deseo genuino de servir”

Mientras crecen las críticas al rol asumido por la primera dama, el gobierno colombiano explora ampliar las funciones de Pineda. De acuerdo con el portal Pulzo, y aunque no existe confirmación oficial, el ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo, indicó que la primera dama ya adelanta tareas como el traslado de plantas de energía a Pereira para el hospital Santa Mónica y el abastecimiento de combustible para la red privada de hospitales.

La experiencia previa indica que la creacion de instituciones especializadas en atender a las víctimas de la contingencia podría ser efectiva. Según el mismo medio, tras el terremoto de 1999, se creó el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero, y se convirtió en referencia internacional debido a la efectividad de la medida.

Pineda, de 38 años, es administradora de empresas de la Pontificia Universidad Javeriana y se especializó en gestión de calidad y cumplimiento. Trabajó en la firma legal de su esposo antes de fundar proyectos propios, entre ellos la heladería Amore Gelatería, con operaciones en Colombia y Estados Unidos.

Tengo un deseo genuino de servir y, más que el título, me gusta el propósito, la oportunidad que se me presenta como mujer colombiana”, declaró la primera dama antes de asumir el cargo en una entrevista con la revista Semana.

Su cuenta de Instagram, @analu_pineda, supera los 1,2 millones de seguidores y difunde cada entrega de donaciones y cada visita a los municipios afectados. Ese perfil público opera al margen de las competencias técnicas del Estado y sin el respaldo jurídico que tienen los ministerios encargados de la política social.

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