Experto catarí: “La magnitud y naturaleza de las acciones de Irán han obligado a Catar a responder para salvaguardar su soberanía y seguridad”
Rashid Al-Mohanadi, vicepresidente del centro de investigación de políticas internacionales e investigador no residente en el Middle East Council on Global Affairs, conversó con "La Tercera" sobre el actual conflicto en Medio Oriente.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán no ha dejado indiferentes a los países del Golfo que también han recibido ataques por parte de Teherán. El Ministerio de Defensa de Catar informó el fin de semana que el país sufrió una oleada de ataques con drones el viernes, con 10 drones disparados desde Irán. Nueve de ellos fueron interceptados y destruidos, pero uno logró impactar en una zona remota.
La Autoridad de Aviación Civil de Catar anunció la reanudación parcial de la navegación aérea en el Estado de Catar, mediante rutas de contingencia designadas con capacidad operativa limitada, en plena coordinación con las Fuerzas Armadas de Catar y las autoridades competentes del Estado. Esta fase incluye la operación de un número limitado de vuelos destinados a la evacuación de pasajeros.
Rashid Al-Mohanadi es vicepresidente del centro de investigación de políticas internacionales e investigador no residente en el Middle East Council on Global Affairs. Tiene experiencia en la industria de defensa y asesoramiento en riesgos geopolíticos.
Al-Mohanadi trabajó en el sector del gas natural licuado (GNL), desempeñando múltiples cargos en varios departamentos, incluyendo proyectos, ingeniería y ventas comerciales. Posteriormente se trasladó a la industria de defensa nacional, contribuyendo a esfuerzos destinados a desarrollar las capacidades industriales nacionales de defensa en Catar.
En conversación con La Tercera, el experto analiza las consecuencias de la guerra para Catar.
¿Cree que Catar está siendo arrastrado a este conflicto?
Esto, en esencia, no es la guerra de Catar; es una confrontación principalmente entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, debido a las acciones agresivas de Irán, Catar se ha visto desafortunadamente arrastrado a sus consecuencias. Los recientes ataques demuestran cómo los conflictos regionales pueden desbordarse y afectar fácilmente a estados que no son partes directas en la disputa. Catar ha intentado consistentemente promover la diplomacia y la desescalada, pero la magnitud y naturaleza de las acciones de Irán han obligado al país a responder para salvaguardar su soberanía y seguridad.
¿Cómo puede un estado debilitado de Irán convertirse en una amenaza para Catar y los países del Golfo?
Los estados del Golfo -especialmente Catar y Omán- han trabajado arduamente durante muchos años para evitar precisamente el tipo de escalada que estamos presenciando ahora. Su enfoque se ha basado en una firme convicción en la diplomacia, el diálogo y la importancia de mantener la estabilidad regional. Sin embargo, lo que vimos el sábado de la semana pasada representa un claro ejemplo de agresión iraní dirigida no solo contra los intereses estadounidenses, sino también contra los propios estados del Golfo. Eventos de esta magnitud no se improvisan en cuestión de horas. Desde la perspectiva del análisis de defensa, tales operaciones requieren una preparación y planificación extensas durante meses, sino años. Los conjuntos de objetivos parecen haber incluido instalaciones asociadas a la presencia estadounidense en la región, pero también instalaciones militares soberanas cataríes, así como varias ubicaciones civiles. Afortunadamente, las fuerzas armadas y los sistemas de defensa aérea de Catar lograron interceptar la mayoría de estas amenazas. También cabe destacar que Irán enfrenta actualmente importantes presiones económicas e internas. De hecho, la mayoría de los estados del Golfo preferirían ver un estado iraní estable y responsable que contribuya de manera constructiva a la estabilidad regional. Sin embargo, los países del Golfo en última instancia no tienen influencia sobre las decisiones estratégicas tomadas por el régimen iraní, y cuando esas decisiones se manifiestan como una agresión directa contra territorio del Golfo, inevitablemente crean serios desafíos de seguridad para la región.
¿Cómo está afectando el cierre del estrecho de Ormuz a Catar y qué medidas se están tomando?
En respuesta a la situación de seguridad, Qatar Energy ha tomado medidas de precaución, incluyendo la suspensión temporal de ciertas actividades de producción de GNL y petróleo tras los ataques iraníes dirigidos a infraestructuras energéticas. Esto supone un avance significativo, dado que el estrecho de Ormuz sigue siendo la principal ruta marítima por la que Catar exporta sus productos energéticos a mercados globales. Catar suministra aproximadamente el 20% del gas natural licuado mundial, lo que significa que las interrupciones en el estrecho tienen implicaciones mucho más allá de la región. El impacto potencial en los mercados energéticos globales -especialmente para Asia y Europa- es considerable. En mi opinión, dado que el estrecho de Ormuz es una arteria tan crítica para la economía global, inevitablemente habrá una fuerte presión internacional para garantizar la libertad de navegación. Esto podría adoptar la forma de acuerdos diplomáticos o, si fuera necesario, mecanismos de aplicación para garantizar que las rutas marítimas permanezcan abiertas.
¿Cree que albergar bases militares estadounidenses en su país supone ahora un peligro?
Al contrario, los acontecimientos recientes han demostrado el valor de las asociaciones de defensa que Catar y otros estados del Golfo mantienen con Estados Unidos y sus aliados occidentales. Estas alianzas contribuyen directamente a las capacidades defensivas que han permitido a Catar resistir e interceptar estos ataques. De hecho, es probable que la crisis actual refuerce y profundice estas asociaciones de seguridad. Un ejemplo es la creciente cooperación en materia de defensa entre Catar y el Reino Unido, incluyendo el establecimiento de un escuadrón conjunto. Estas iniciativas reflejan la alineación estratégica más amplia entre Catar y sus socios en el mantenimiento de la estabilidad regional y la defensa colectiva.
¿Cree usted que esta guerra cambiará el panorama geopolítico de la región?
Cada conflicto regional importante inevitablemente remodela el orden regional. Sin embargo, aún es demasiado pronto para determinar exactamente cómo será el panorama geopolítico a largo plazo tras esta crisis. Lo que parece probable en esta etapa es que Medio Oriente seguirá siendo una zona donde Estados Unidos siga desempeñando un papel estratégico dominante, mientras que Irán saldrá debilitado por las consecuencias del conflicto. Desde la perspectiva de los estados del Golfo, la prioridad central sigue siendo lograr un entorno regional estable que les permita centrarse en objetivos de desarrollo a largo plazo, incluyendo la diversificación económica y la transición hacia economías pospetróleo. El conflicto prolongado y la inestabilidad van en contra de esos objetivos.
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