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La receta sueca para reducir el gasto público y abrazar el capitalismo

Aunque el mito de una Suecia socialista persiste, especialmente en el sur de Europa, la realidad es que en el país nórdico gran parte de la gestión de los servicios públicos se ha privatizado, y ese supuesto paraíso del bienestar ya no existiría.

El pintoresco paseo marítimo de Strandvägen en Estocolmo, Suecia.

“Recuperaremos el control del Estado del bienestar”, ha prometido el Partido Socialdemócrata Sueco en su programa político. Esto luego que el debate sobre la gestión de los servicios públicos y el giro hacia el capitalismo promete marcar la agenda de cara a los comicios de septiembre.

Porque el país escandinavo, de 11 millones de habitantes, que se convirtió en uno de los pioneros, en la década de los 80, en la implementación de un Estado de bienestar integral y consolidó su posición en el imaginario mundial como un modelo a seguir, ahora se encuentra abrazando el capitalismo.

Aunque el mito de una Suecia socialista persiste, especialmente en el sur de Europa, la realidad es que en el país nórdico gran parte de la gestión de los servicios públicos se ha privatizado, y ese supuesto paraíso del bienestar ya no existiría. Según explicó el diario The Wall Street Journal, casi la mitad de las clínicas de atención primaria son de propiedad privada, muchas de ellas pertenecientes a firmas de capital privado. Una de cada tres escuelas secundarias públicas es de gestión privada, frente al 20% en 2011. Las empresas gestoras de estos centros educativos cotizan en bolsa.

Gente pasea por el centro de Estocolmo, en Suecia. Foto: Archivo FREDRIK SANDBERG

“La transformación capitalista ha permitido a Suecia lograr lo que pocos países industrializados han conseguido en los últimos años: reducir el tamaño del Estado. Esto ha posibilitado que el gobierno baje drásticamente los impuestos y, según los economistas, ha impulsado un auge del espíritu empresarial y del crecimiento económico”, añadió el periódico.

El diario indicó que el gasto público total en asistencia social -que incluye la salud, la educación y todas las prestaciones sociales- ha caído al 24% del producto interior bruto, una cifra similar a la de Estados Unidos y muy por debajo del más del 30% de países como Francia e Italia.

Se prevé que la economía sueca crezca alrededor de un 2% anual hasta 2030, aproximadamente al mismo ritmo que la de Estados Unidos y el doble de las tasas de crecimiento de Francia y Alemania, según una previsión del Fondo Monetario Internacional de abril.

“Suecia es una verdadera tierra de oportunidades”, dijo a The Wall Street Journal, Elisabeth Svantesson, ministra de Finanzas del país. “Quiero que la gente y el capital se queden aquí y crezcan”.

Mientras que muchos países europeos están subiendo los impuestos, Svantesson los ha reducido durante tres años consecutivos. El tipo impositivo máximo sobre la renta en Suecia ha caído cerca del 50%, desde casi el 90% en la década de 1980.

Teniendo en cuenta la carga fiscal general, “resulta más atractivo aquí... que en Estados Unidos”, afirmó al periódico Conni Jonsson, la multimillonaria fundadora de EQT, una firma de capital privado con sede en Estocolmo.

El periodista económico Andreas Cervenka, autor del libro Girig-Sverige (La codiciosa Suecia), donde explica cómo Suecia se ha convertido en un paraíso para los súper ricos, señaló que el punto de inflexión fue la crisis económica de la década de 1990, que generó una enorme deuda pública. “Se comprendió que debíamos cambiar nuestro modelo económico para evitar que se repitiera, y una de las medidas adoptadas fue reducir el tamaño del Estado”, indicó al diario catalán Ara.

“Hemos estado reduciendo continuamente nuestro Estado de bienestar durante los últimos 30 años”, afirmó. “El sistema de bienestar sueco no ha desaparecido, pero es muy diferente de lo que solía ser, y se ha convertido gradualmente en uno de los sistemas más orientados al mercado”, añadió. “Un mercado financiado con el dinero de los contribuyentes”.

Los críticos afirman que los recortes que ha realizado el Estado sueco han ido demasiado lejos. The Wall Street Journal señaló que la desigualdad se ha disparado en este país tradicionalmente igualitario. La violencia de pandillas se ha disparado en decenas de suburbios con alta concentración de inmigrantes, creando zonas donde las redes criminales locales desafían la autoridad estatal y obstaculizan la labor policial. Se está debatiendo públicamente sobre las escuelas con fines de lucro, que, según los críticos, obtienen ganancias escatimando en parques infantiles, bibliotecas y personal.

“La visión estadounidense de Suecia está muy alejada de la realidad”, afirmó Cervenka al Journal. “Estamos pasando de una sociedad donde primaba el ‘uno para todos, todos para uno’ a una donde cada quien se las arregla como puede”.

Åsa Plesner, investigadora de la Universidad de Estocolmo especializada en gestión de servicios públicos, explicó a Ara cómo se ha restringido el acceso a las prestaciones para enfermos y discapacitados, mientras que se ha mantenido el apoyo familiar general. “Es una forma de atacar a los grupos más vulnerables, evitando los recortes a las familias de clase media porque estas recibirían muchas más críticas de los principales medios de comunicación”.

Una mujer camina por el área de Sodermalm, en la ciudad de Estocolmo. Foto: Archivo via REUTERS

El gobierno es responsable de las prestaciones sociales, como la licencia por maternidad/paternidad -una de las más generosas del mundo-, mientras que los municipios se encargan de la educación y la atención a las personas mayores, y las regiones gestionan la salud. Reciben aproximadamente el 20% del presupuesto estatal para financiar estos servicios. “El problema durante los últimos 30 o 40 años ha sido que el financiamiento estatal para la educación y la salud no ha seguido el ritmo del aumento de los salarios y los costos, y esta austeridad acaba afectando al servicio”.

Señaló que, si bien el camino hacia la privatización comenzó bajo un gobierno conservador, los gobiernos socialdemócratas posteriores han mantenido o incluso empeorado la tendencia.

De la educación a las startups

El ejemplo más claro es la educación: la privatización comenzó en 1992, pero en ese momento solo el 75% del costo se financió con dinero público. Fue un gobierno de izquierda el que impuso el financiamiento pública al 100%. “Eso fue lo que realmente impulsó el crecimiento de las escuelas privadas con fines de lucro, porque así es como se puede obtener ganancias”, afirmó.

JONATHAN NACKSTRAND

“Entre el 20% y el 30% de los estudiantes en Suecia asisten a escuelas administradas por empresas privadas, y la gran mayoría de estas empresas son con fines de lucro y distribuyen dividendos a sus accionistas, aunque su único ingreso provenga del Estado”, explicó Plesner. “La única manera en que pueden obtener ganancias con este tipo de financiamiento es recortando costos: reduciendo el número de maestros, pagándoles menos, teniendo escuelas más pequeñas...”, sostuvo.

En Suecia, las grandes corporaciones gestionan los colegios. El grupo AcadeMedia, con más de 650 escuelas, es la mayor empresa educativa del norte de Europa, operando no solo en Suecia sino también expandiéndose a Noruega, Alemania, Países Bajos, Reino Unido y Finlandia. “Al aprovecharse de los contribuyentes suecos, han creado una organización lo suficientemente fuerte como para comenzar a operar también en otros países”, dijo Plesner.

Esta situación ha puesto de relieve un concepto en el país escandinavo: los oligarcas del Estado de bienestar. Este modelo se ha generalizado sobre todo en la educación, pero también hay grupos empresariales que operan en residencias de ancianos y, en algunas regiones, también en el sector de salud. En Estocolmo, donde gobiernan los socialdemócratas, se ha restablecido la gestión pública en varios servicios, como los servicios de urgencias en los principales hospitales y los servicios de ambulancia, indicó Ara.

Por otro lado, un estudio publicado en abril por la Escuela de Economía de Estocolmo reveló que, tras la eliminación de los impuestos sobre sucesiones y donaciones en Suecia en 2005, las empresas privadas con posibles sucesores familiares crecieron más rápido, invirtieron más y pagaron mayores impuestos corporativos que las empresas sin herederos naturales.

Las empresas apostaron por las nuevas tecnologías en un acto de asunción de riesgos que tenía pocos equivalentes en una región dominada por industrias más antiguas y con una actitud ambivalente hacia la tecnología, sostuvo The Wall Street Journal.

Niklas Zennström, el multimillonario fundador de Skype, empresa pionera en telecomunicaciones por internet, afirmó que las privatizaciones contribuyeron a impulsar la innovación en sectores como las telecomunicaciones, que han sido la base del auge tecnológico del país. El propio Zennström comenzó su carrera construyendo redes de fibra óptica para un operador de telecomunicaciones privado en la década de 1990.

“Suecia fue pionera en la telefonía móvil, con una alta penetración de la tecnología 3G y una gran competencia en las redes móviles”, afirmó a The Wall Street Journal, Zennström. “Existía un espíritu emprendedor”.

El país registró más de 500 ofertas públicas iniciales en los 10 años previos a 2024, una cifra superior a la de Alemania, Francia, Países Bajos y España juntas, según un informe histórico de 2024 sobre la economía europea elaborado por el expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, citado por el diario. Ahora ha superado a Estados Unidos en número de multimillonarios per cápita, gracias a un próspero ecosistema de startups tecnológicas y a una industria de videojuegos que ha producido éxitos como Minecraft y Candy Crush.

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