Alcaldes temen perder trazabilidad de contagios ante alza del turismo

Playa de Cavancha, en Iquique, el pasado 3 de enero. Foto: Agenciauno

Se han tramitado 98.139 permisos para 131 mil personas. Región de Valparaíso es principal destino.




Las fiestas clandestinas que se conocieron en la comuna de Zapallar generaron preocupación entre los alcaldes de los principales balnearios que, por estos días, están recibiendo una fuerte oleada de visitantes.

Según el balance de la Subsecretaría de Prevención del Delito, hasta este jueves se tramitaron 98.139 permisos, para 131.237 personas, siendo la Región de Valparaíso el principal destino.

Actualmente, el grueso de estos destinos, y particularmente los balnearios más pequeños, tienen un bajo registro de casos activos, los que están correctamente trazados, lo que les ha permitido hasta ahora contener la propagación de brotes. Por eso, temen que el flujo de viajeros pueda alterar la labor que están realizando los equipos destinados a la pesquisa y bloqueo de contagios de coronavirus.

La comuna de Santo Domingo, en Valparaíso, tiene solo siete casos activos. El administrador municipal, Luis Ascui, señaló que cuentan con un equipo exclusivo que vigila el cumplimiento de las medidas sanitarias: “Son cuatro inspectores Covid que se dedican 100% al control del uso de la mascarilla, distanciamiento y entrega de recomendaciones. Hasta ahora, ha ayudado bastante a la baja cantidad de contagios “.

En El Quisco, con cuatro casos activos identificados, el alcalde (S) Sergio Pino condenó la realización de fiestas clandestinas: “Son una irresponsabilidad tremenda, un descriterio total. Hasta ahora no hemos recibido ninguna denuncia, pero nuestros equipos están preparados”.

Mientras, el alcalde de Pichilemu, Roberto Córdova, explicó que con nueve casos activos, el cumplimiento de la trazabilidad llega al 100%. “Realizamos un estricto seguimiento a cada persona contagiada, y si existe un caso, tenemos la capacidad operativa para aislarlo, atenderlo y acompañarlo”, dijo.

Pero en El Tabo, donde hay ocho pacientes contagiantes, tienen dudas. Su alcalde, Alfonso Muñoz, dijo que “el aumento de la población flotante no nos va a permitir continuar trabajando y nos podríamos ver sobrepasados”.

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