Fernando Barros, nuevo ministro de Defensa: la llegada al gobierno del escudero de Pinochet en Londres
El abogado tributarista no solo ha participado en varios directorios de empresas sino que también fue durante 20 años el asesor de confianza en los negocios del expresidente Sebastián Piñera. Pero en 1998, estando de año sabático, se transformó en el vocero de la causa a favor del exgeneral, algo que incluso lo llevó a entablar vínculos con Margaret Thatcher.
Algunos dicen que es de los abogados más poderosos del país. Otros se atreven a decir que es el mejor tributarista de Chile. Como sea, el abogado Fernando Barros (Ind., 68) será el primer ministro de Defensa del futuro gobierno del presidente electo José Antonio Kast.
Quienes lo conocen dicen que nunca ha querido entrar a un partido, pero que se siente representado por la UDI y RN. De hecho en sus años universitarios hasta Jaime Guzmán estuvo tentado de acercarlo al gremialismo, pero Barros -estudiante de Derecho en la Universidad de Chile- optó rápidamente por el derecho privado.
Su vinculación con figuras de la UDI es innegable. El extimonel UDI Pablo Longueira en más de alguna oportunidad le ofreció ser diputado o competir como senador en alguna región su elección, pero Barros no quiso. Su cercanía con Longueira es tal que para la comida de desagravio que organizaron sus amigos tras la absolución de SQM, junto al exalcalde Joaquín Lavín fue el único orador que pronunció palabras para el exministro de Economía.
Su currículum es extenso. Incluye ser socio del estudio Barros & Errázuriz, que fundó en 1988 junto a José Tomás Errázuriz Grez. A nivel empresarial es presidente del directorio de Oxiquim S.A., director de Levaduras Collico S.A., consejero de la Sofofa desde el año 2005 y presidente y vicepresidente de Icare entre 2005 y 2011.
Durante más de tres décadas asesoró al expresidente Sebastián Piñera haciéndose cargo de la parte jurídica de sus negocios y tras su muerte ha seguido integrando el círculo de asesores de la familia, participando incluso en directorios de las sociedades de inversión.
Pero de toda su trayectoria hay un episodio que lo marcó para siempre. Era el año 1998 y Barros junto a su señora se dio un año sabático y lo que iba a ser un descanso en Europa terminó con el abogado transformado en el vocero del general Augusto Pinochet cuando cayó detenido en Londres. Un vínculo que lo unió por siempre ya que en 2005 también asumió la defensa en el Caso Riggs.
Barros se hizo experto en comunicaciones para pasar a la ofensiva. Para eso contrató a Tim Bell -la prensa de la época consignó que la asesoría costo medio millón de dólares- para diseñar una estrategia. Ese plan finalmente derivó en que Barros consiguió que Margaret Thatcher fuera a visitar a Pinochet en Virginia Waters.
Las redes de Barros con Thatcher hicieron que la exprimera ministra lo invitara a celebraciones de Navidad y su rol con Pinochet abrió el camino para una amistad con el hijo menor, Marco Antonio Pinochet.
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