Iglesia de Santiago: crecen aportes por el 1% y baja el número de donantes

Más de $ 3.300 millones de pesos recaudó el Arzobispado de Santiago en 2017 gracias a la campaña emblemática del 1%.

Cercanos al catolicismo aseguran que, de acuerdo con las cifras 2010-2017 entregadas por el Arzobispado, la caída de personas que aportan dinero estaría relacionada con los casos de abuso en el clero, chileno y mundial.


El 15 de enero pasado el Papa Francisco pisó suelo chileno. Después de 30 años un Pontífice regresaba al país, con una tarea titánica: reencantar al aparentemente alicaído catolicismo criollo. La visita generó expectativas en la Iglesia local, que no terminaba de sacudirse del impacto provocado por el caso Karadima y sus abusos en El Bosque, el cual se venía arrastrando desde 2011, además de otros episodios que tibiamente comenzaban a aparecer en el horizonte.

Lo ocurrido después ya es sabido. Menos gente de lo esperado, el obispo Juan Barros paseándose ante las cámaras, las críticas al y del Papa, y finalmente una profunda crisis desatada en medio del clero local producto de casos de abusos, que siguen siendo investigados canónica y penalmente.

Eso por parte de la jerarquía eclesial. Digamos, por el lado de “arriba” de la ecuación. Pero, ¿y abajo? ¿Qué pasó con la feligresía?

No es fácil analizar el comportamiento del Chile creyente respecto de su propia Iglesia, pero una de las variables exploratorias a considerar es el 1%, la emblemática campaña para reunir fondos que cada año realizan las diócesis.

Según cifras oficiales entregadas por el Arzobispado de Santiago a La Tercera, entre 2010 y 2017 se incrementó el dinero recaudado en esta diócesis, la más grande del país, pero bajaron ostensiblemente las personas que lo aportan. De $2.800 millones en las arcas de la Iglesia capitalina en 2010 se pasó a más de $ 3.300 millones el año pasado. Pero de 56 mil aportantes se disminuyó a 44 mil, respectivamente (ver infografía). Como paréntesis se mantienen las cifras de este 2018, que no se han oficializado desde el arzobispado.

Otra variable a tener en cuenta en este escenario es la recaudación especial de fondos, dada a conocer por la Conferencia Episcopal, respecto de la visita papal, de casi US$ 10 millones, es decir, un 64% más de lo que se esperaba.

¿Cómo se puede leer esta tendencia del 1%, donde sube el dinero y bajan los donantes?

Según el sacerdote Francisco Walker, el aumento del efectivo podría explicarse por el reajuste propio de éste (IPC), “o también por el hecho de que los que aportan, aportan más. Pero me parece que el 1% está directamente relacionado con la confianza, y es evidente que en estos años la confianza ha disminuido”.

Para el vicario de Educación de Santiago, Andrés Moro, la baja sostenida de los aportantes puede obedecer a los casos de abuso sexual que estallaron a nivel mundial. “Es obvio que hay personas que se sienten desilusionadas de las cosas que consideran que han sido un error tremendo en la Iglesia”, señala el presbítero, pero advierte que tampoco se trata de “una huida sistemática de católicos”.

Moro agradece a quienes siguen aportando al 1%, aunque también allí encuentra que hay un desafío mayor: “Dar la mayor transparencia en la administración de los recursos”.

Desde la Fundación Voces Católicas, su vocero, Alejandro Álvarez, reconoce que “de un tiempo a esta parte hay menos católicos. Eso es objetivo”.

Agregó que los escándalos por abusos sexuales de sacerdotes “nos han golpeado muy fuerte y es un aspecto que no podemos desconocer, pero, por otra parte, hace muchos años que la Iglesia está haciendo una campaña de concientización de que hay que colaborar con el 1%”. Eso explicaría el aumento de los montos.

¿Qué es el 1%

Cada una de las 26 diócesis del país recauda anualmente, para sí, entre sus fieles, lo que se conoce como el 1%. Se trata de un aporte de los católicos a la Iglesia como una forma “de participar y colaborar con las actividades pastorales”, explica el sitio web www.unoporcientosantiago.cl. El dinero recaudado se utiliza para financiar el trabajo pastoral, apoyar a las capillas, ayuda social, talleres para la tercera edad y personas vulnerables, entre otros.

El aporte, que corresponde casi a un tercio de lo que recibe la Iglesia Católica en Santiago, también se usa para la “congrua”, un ingreso de los sacerdotes diocesanos, que en el caso de Santiago alcanza los $ 214 mil para cada presbítero, con el que “deben pagar su alimentación, vestimenta y traslados”, explica su web.

Transparencia en la Iglesia Católica

En septiembre de 2017, Chile Transparente y la Conferencia Episcopal firmaron un acuerdo de cooperación, previo a la visita papal, que incluye un sistema de transparencia activa, acompañado de seminarios, talleres y cursos de capacitación en la materia. Por ley, la Iglesia no tiene la obligación de dar a conocer en qué utiliza sus dineros, pero el acuerdo alcanzado el año pasado avanza en esa línea.

El director ejecutivo de Chile Transparente, Alberto Precht, señala que el convenio “busca generar estándares de transparencia activa en la Conferencia Episcopal como institución, además de incentivar que exista más apertura e información”.

Agrega que hasta ahora ha funcionado según lo establecido y, aunque reconoce “que sus alcances son bastante limitados a la transparencia, es un buen primer paso”.

Registros “parejos” en la Región de O’Higgins

Consultadas otras diócesis respecto de los aportes que recepcionan por concepto del 1%, el Obispado de Rancagua, actualmente dirigido por el obispo auxiliar de Santiago, Fernando Ramos -quien asumió como administrador apostólico-, entregó sus números, que también publican en la revista Rumbos.

La diócesis de O’Higgins, al igual que el Arzobispado de Santiago, posee el consolidado de los aportes solo hasta 2017, ya que -informan- aún no están los registros de los aportes recibidos durante este año, sin duda el más complejo que le ha tocado a la casa eclesial rancagüina, que fue duramente cuestionada por el llamado caso de “La Cofradía”, que mantiene en investigación a cerca de 14 sacerdotes por presuntos abusos sexuales.

Al analizar las cifras desde 2010 a 2017, estas dan cuenta de un aumento en los montos aportados en los decanatos. En 2010, la diócesis de Rancagua recaudó $331 millones 219 mil por concepto del 1%. De estos, $54 millones fueron aportes de empresas de la región.

En 2017, en tanto, el mismo obispado recaudó $341 millones 139 mil, diez más que en 2010, pero once menos que en 2016, cuando la recaudación total superó los $352 millones en toda la Región de O’Higgins.

Al analizar los siete años, no se perciben cambios sustanciales en el aporte del 1% en la zona, donde estos promediaron sobre los $ 330 millones al año.

 

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