Las ferias libres no descansan

Feria Libre en Conchalí.

El gremio, que agrupa a 1.114 de estas ferias en Chile, llamó a los comerciantes a extremar las medidas de precaución. También han innovado, recibiendo pedidos a través de aplicaciones de teléfonos celulares.


Son diversos los rubros que se han visto afectados por la crisis sanitaria, a raíz del coronavirus. Entre ellos se encuentran las ferias libres, esas que se ubican en diversos puntos de la capital y que en más de un barrio son todo un evento que reúne a la comunidad. En estos días de pandemia, cuentan algunos locatarios de la Región Metropolitana, las ventas han sufrido una brusca disminución, ya que las personas están evitando las aglomeraciones.

No obstante, el rubro se niega a quedarse de brazos cruzados. La Confederación de Ferias Libres (Asof), que representa a 1.114 ferias a nivel nacional, ha sostenido una serie de reuniones con los ministerios de Agricultura y Economía para asegurar su funcionamiento y, por ahora, ese camino está dando sus frutos.

Según la Asof, las ferias libres seguirán funcionando, pero con las medidas preventivas correspondientes. Según explicó el presidente de la asociación, Froilán Flores, se reforzarán los puntos de distribución de agua para el lavado de manos y se incrementarán las medidas sanitarias.

Feria libre en Santiago Centro.

En ese sentido, todas las ferias libres deberán disponer de mesones desinfectados con solución clorada, que vendedores usen mascarillas -solo si están enfermos- y guantes durante toda la jornada de trabajo. Agregaron que una medida importante es desinfectar y sanitizar los camiones, y también entre cada vendedor habrá un metro y medio de distancia. Lo mismo con los clientes.

Flores explicó que “es trascendental que sigan las ferias libres, pues son el abastecimiento para la gente de verduras y frutas, llegamos a todas las comunas, desde Vitacura, Conchalí y La Pintana. En el 80% de las comunas estamos funcionando de manera normal y estamos solicitando en algunos municipios que laven las calles para sanitizar todo lo máximo posible”.

En tanto, el ministro de Agricultura, Antonio Walker, explicó que “es muy importante que no se interrumpa el abastecimiento de alimentos. Lo importante es preocuparse de la salud de las personas y tomar todas las medidas que corresponden”.

El impacto de la crisis en el funcionamiento de las ferias también ha servido para darle un giro al sector y así han comenzado a utilizar las herramientas que hoy permite la tecnología. ¿Cómo? Muchos dueños de puestos de frutas y verduras están trabajando con pedidos por teléfono y entrega en domicilios.

El caso más patente ocurre en Ñuñoa. La feria de Emilia Téllez firmó un convenio con la aplicación Pedidos Ya, para repartir sus productos a domicilio.

El presidente de esta entidad, Pedro Cabrera, explicó que “en un principio nos dimos cuenta de que la gente estaba muy preocupada con lo que estaba ocurriendo, y con razón, por lo que estaban evitando la aglomeración de la feria. Pero nos dimos cuenta de que era necesario ir a la casa de la gente, a través de esta aplicación”. Según Cabrera, hay días en que se están despachando hasta 100 pedidos.

El alcalde de Ñuñoa, Andrés Zarhi, sostuvo que en la comuna también se está implementando un modelo de atención más extenso al normal, con más días de lo habitual: “Lo normal es que se atendía miércoles y sábado, pero ahora, para evitar aglomeraciones y que la gente vaya solo esos días, se extendió al resto de la semana”.

Por su parte, la alcaldesa de Peñalolén, Carolina Leitao, también está al tanto de las demandas de los feriantes. La edil de esta comuna, donde hay cuatro ferias, dijo que “si las cerramos la gente se va a agolpar al supermercado o La Vega y vamos a terminar juntando gente en vez de separarla, que es lo que necesitamos, que no se generen demasiadas aglomeraciones. Una de las medidas que se tomaron, por ejemplo, es reducir el horario de atención, por lo que ahora funcionan hasta las 13.00 y se dejará de atender público. A las 14.00 se tienen que retirar, para cortar los tiempos y también por el tema del aseo”.

Feria libre ubicada en San Joaquín. FOTOS: PATRICIO FUENTES Y./ LA TERCERA

La carga y el salvoconducto

Para que las ferias estén disponibles se necesitan alimentos, claramente. Por lo mismo, los feriantes están gestionando con los municipios y el gobierno para que se les facilite un salvoconducto con un plazo fijo para poder cargar la mercadería durante la mañana. Para ellos, la hora impuesta para el toque de queda los priva de valioso tiempo que se ocupa en la cadena de distribución.

Asimismo, los feriantes hicieron un petitorio a las municipalidades y al gobierno de que “será necesario implementar un plan social con subsidios dirigidos a feriantes sobre los 70 años, para evitar que salgan a trabajar”.

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