Zucca: sin miedo al dentista

Foto: Gentileza Raúl Varela

Perrita labradora de ocho años se instala en la camilla y acompaña a los pacientes que acuden al Hospital Sótero del Río hasta que termina la consulta.


Hasta hace un tiempo, muchos niños con capacidades diferentes, que se atienden en el Hospital Sótero del Río, tenían miedo de ir al dentista. Ahora no, porque ya no están solos: una pequeña y peluda asistente los acompaña en toda la consulta, vigilando el procedimiento y muy atenta a lo que pasa.

Ella es Zucca, una labradora negra de ocho años, experta en apoyar a las personas que necesitan ayuda para estar tranquilas y calmadas durante la atención del dentista. ¿Cómo lo hace? Se recuesta sobre el paciente y le entrega sus patas, para que puedan acariciarla todo el tiempo necesario. Así, entretenidos con ella, los niños se olvidan del malestar.

Desde abril de este año, Zucca se convirtió en la escolta de estos niños, que son seleccionados con una pequeña consulta para saber si tienen miedo o si estarán muy preocupados durante la atención. Si la respuesta es sí, entonces Zucca entra en acción.

Los niños pueden llevar de la correa a la labradora desde la sala de espera hasta el sillón donde serán examinados. Y antes de comenzar el procedimiento, los pequeños pacientes tienen una clase práctica para saber lo que les harán en sus bocas: Zucca se sienta y permite que le cepillen los dientes y le pongan espejos para revisar su hocico.

 

Desde abril, Zucca acompaña a niños del departamento de odontopediatría del Sótero del Río.

Raúl Varela es director ejecutivo de la Corporación Junto a Ti, que se encarga de gestionar la terapia de canes para niños. Su idea de llevar perros adiestrados a los hospitales nació gracias a su hijo, que tiene autismo y solía perderse, hasta que le regalaron un perro de compañía.

Luego, un día que el niño debió ir al dentista, fue acompañado de su mascota, que se mantuvo a su lado durante todo el procedimiento. Normalmente, el hijo de Raúl no se dejaba examinar y lo pasaba mal en las consultas, pero esa vez fue distinto: acompañado de su fiel amigo estuvo tranquilo, sin problemas. Y al observar la calma con que su hijo se tomó la visita, Raúl pensó en llevar esta idea a otros niños que sintieran el mismo temor.

Trinidad (6) es una pacientes del Sótero del Río. Hace seis meses que está en un tratamiento complicado y su mamá, Daniela, cuenta que al principio fue muy difícil para la niña. “Trinidad no podía entrar a la sala, porque se ponía a llorar”. Pero la situación de la pequeña cambió, pues luego de algunas sesiones apareció Zucca en su vida. “La perrita se pone arriba mío y ya no tengo miedo”, confiesa Trinidad. “Sin Zucca no podríamos haberle hecho todo el tratamiento. Nos ayudó mucho”, comenta Daniela.

Isabela Robles es odontopediatra del hospital y una de las tres especialistas que atienden junto a la labradora. “Zucca se porta muy bien en cada sesión. No hace nada sin que se le ordene”, recalca. Y Zucca ya es toda una rockstar del hospital. Mientras camina por los pasillos del recinto, decenas de manos se estiran para acariciarla o hacerle señas. Pero los niños que se atienden con ella tienen más suerte: pueden llevarse su autógrafo, que es una impresión en tinta de su pata.

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