Académico de Harvard: "No hay sistema en el mundo que haya mejorado con las políticas educativas que hoy tiene Chile"

El educador finlandés, experto en la reforma educacional de su país, analiza el actual sistema chileno y sus desafíos.

El académico de Harvard, quien participará hoy en el VI Encuentro Anual de la Sociedad Chilena de Políticas Públicas, en la U. del Desarrollo, destacó a La Tercera la necesidad de cambios profundos en educación, en la línea de la reforma que impulsa el gobierno. En ese sentido, Pasi Sahlberg se reunió ayer con senadores y diputados oficialistas, para discutir los alcances del proyecto.

¿Cómo analiza el sistema chileno y  la reforma que impulsa el gobierno?

Lo que me impacta de la educación chilena es su inequidad casi extrema. Refleja una profunda desigualdad de ingresos en la sociedad y crea uno de los mayores desafíos para la reforma: ¿cómo lograr equidad en todo el sistema de educación? La mejor forma, según la evidencia internacional, es fortalecer la educación pública. 

¿Piensa que el lucro puede afectar la educación de los niños?

Creo que los fondos estatales deben gastarse en la educación de los niños. Chile no lo está haciendo bien en comparaciones internacionales, si miramos qué tan equitativa es la distribución de recursos públicos en el sistema educacional. La evidencia internacional sugiere una fuerte correlación entre cómo los países gastan su presupuesto de educación y la equidad en esos sistemas educacionales. Así, se hace difícil entender cómo el lucro privado que se obtiene del presupuesto estatal puede mejorar la calidad y la equidad en la educación. Unas de las conclusiones de investigadores y de la prueba Pisa de la Ocde es que casi todos los países con sistemas exitosos, como Canadá, Corea y Finlandia, tienen sistemas de educación públicos fuertes, donde el dinero estatal se gasta donde más se necesita.

Expertos señalan que el sistema educacional chileno es único, ya que combina lucro y selección…

Chile es un ejemplo internacional de un sistema ampliamente privatizado y que opera según principios del libre mercado. Hay otros países con características similares de elección de escuelas, selección y establecimientos con fines de lucro financiados con dinero público (EE.UU., Suecia e Inglaterra, por ejemplo). Todos sufren consecuencias similares: una equidad decreciente en los resultados del aprendizaje, una calidad de la educación general menor que la esperada y una creciente insatisfacción de los padres hacia el sistema educacional. Lo que Chile debe considerar es que no hay en el mundo un sistema educacional que haya sido capaz de mejorar su desempeño con el tipo de políticas que se emplean hoy en Chile.

En este sentido, ¿Qué tan diferente es el sistema chileno al finlandés?

Para ser honesto, no sólo es diferente, sino que es casi el opuesto. Mientras en Chile las políticas educacionales basadas en el mercado ven la competencia entre escuelas para matricular alumnos como el mecanismo clave, en Finlandia se alienta la cooperación, la red de contactos y la ayuda como los vehículos principales de la práctica educacional y su mejora. En Chile el sistema basa su rendición de cuentas en pruebas y en Finlandia las reformas se han enfocado en aumentar la confianza en los profesores y compartir la responsabilidad al interior de las escuelas sobre proveer una gran educación a todos. Finalmente, Chile ha ido por años cuesta abajo en mantener la profesión de los docentes valorada por la sociedad y deseada por los jóvenes y Finlandia ha invertido  sistemáticamente en convertir la enseñanza en una profesión similar a la medicina, la arquitectura y las leyes.

Quizás la diferencia más fundamental es cómo se define la educación en nuestro marco legislativo. En Finlandia, es vista como un derecho humano básico, protegido por la constitución. Toda la educación formal -incluyendo la superior- es financiada de forma pública y, por lo tanto, gratis. No hay escuelas o universidades privadas y está prohibido que escuelas o universidades recauden aranceles con cargo a fondos del gobierno. La educación obligatoria en Finlandia dura 10 años, desde los seis años, y no existe la selección ni el seguimiento de niños antes de que asistan a la educación secundaria superior. Chile ha elegido el camino de la elección de los padres y la selección temprana. Finlandia cree en un sistema integrador, donde todos los niños vayan al mismo tipo de colegios, sin importar sus antecedentes familiares o sus características personales.

¿Cuáles son, entonces, los principales desafíos de Chile?

Uno de ellos responde al bajísimo nivel internacional de equidad de resultados, que impide que mejore la calidad de la educación. Mi visión es que la mejor manera para que Chile avance es mejorar sistemática y sostenidamente la equidad del sistema. Esto requeriría una nueva forma de distribuir los fondos para educación, para que ayuden primero a las escuelas más desfavorecidas (que son casi siempre públicas). Segundo, el desarrollo sostenible de la equidad y calidad de la educación, requeriría una gestión más cercana respecto de la elección de escuelas, para que una competencia dañina entre colegios no derive en mayor segregación. Finalmente, Chile debe, de forma urgente, hallar la forma de frenar la desprofesionalización de los profesores y rediseñar la educación inicial de los docentes, para hacerla más atractiva.

¿Qué piensa de los colegios que admiten estudiantes en base a criterios académicos?, algo que la reforma busca modificar.

Nuevamente, la evidencia internacional sugiere que  la selección temprana de estudiantes trae casi siempre consecuencias negativas para la equidad y la calidad de los sistemas educacionales. Sería muy importante que la sociedad civil y los políticos en Chile entendieran que lo que es bueno para algunos individuos -estudiantes o sus padres- no es necesariamente bueno para la nación. Ninguno de los sistemas educacionales más exitosos en la actualidad selecciona a niños en edades tempranas por sus habilidades académicas.

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