Piñera, otra vez bajo la lupa

Esta semana, el ex Presidente Sebastián Piñera tuvo que volver a enfrentar uno de los fantasmas que siempre ha rondado su carrera política: los potenciales conflictos de interés debido a sus negocios. Esta vez fue la inversión que realizó Bancard en una pesquera peruana mientras Chile mantenía un litigio pendiente en La Haya. El hecho trajo repercusiones tanto a nivel nacional como en el extranjero.

Uno de los salvavidas vino desde más de 10.500 km de distancia. En específico, desde Santiago de Compostela, España, donde se encontraba de vacaciones el asesor del ex Presidente Sebastián Piñera, Fernando Barros. El abogado tuvo que interrumpir su descanso a comienzos de semana tras recibir varios mensajes del ex mandatario.

Poco antes, radio Bío Bío y El Mostrador habían divulgado que el Grupo Bancard -el family office del ex jefe de Estado- había invertido en Perú, en la adquisición de un porcentaje minoritario (9,1%) de la empresa pesquera peruana Exalmar, en una operación bursátil que se había iniciado el 2010, cuando Piñera era Presidente y en medio del juicio planteado por Perú ante la Corte Internacional de La Haya para delimitar la frontera marítima con Chile. Más aún, la información revelaba que la parte del patrimonio del ex mandatario (cerca de 1.800 millones de dólares) se invertía a través de una sociedad en las Islas Vírgenes Británicas, uno de los llamados paraísos fiscales por organismos internacionales.

La información reabría uno de los principales flancos de Piñera: el manejo de su patrimonio, eventuales conflictos de interés y la mezcla entre dinero y política. Un tema que ya lo había complicado durante la campaña presidencial de 2009 y que resurgió con fuerza esta semana, justo cuando se daba inicio al trabajo de campo de la encuesta CEP, cuyos resultados, se prevé, se darían a conocer en diciembre. El sondeo de opinión pública será clave en las decisiones que adoptarán los partidos políticos y algunos personeros con miras a las próximas elecciones presidenciales.

De ahí la preocupación de Piñera, quien hasta ahora aparece en las encuestas con el mayor respaldo ciudadano.

La respuesta que recibió Piñera de parte del abogado Fernando Barros desde Santiago de Compostela calmó, en parte, las inquietudes que se habían multiplicado en el entorno del ex presidente y ayudaron a delinear la estrategia con la que enfrentarían la crisis. El asesor le explicó a Piñera que desde el año pasado la Ocde ya no consideraba a las Islas Vírgenes Británicas como un paraíso fiscal y que, por el contrario, tras algunos cambios regulatorios realizados en el pequeño territorio británico de ultramar, ubicado en el Caribe, al sur de Puerto Rico, las islas habían pasado a ser un lugar donde se respetaban los requerimientos de transparencia e intercambio de información exigidos por el organismo internacional.

La precisión no era menor. En abril de 2013, el ex ministro Laurence Golborne se bajó de la carrera presidencial luego de que se conociera que tenía participación en la sociedad offshore Sunford Management Corp, con sede en las Islas Vírgenes Británicas, información que omitió en su declaración de patrimonio e intereses.

Desde el lunes 14, Barros -quien participó en la creación del fideicomiso que hizo Piñera antes de llegar a La Moneda- junto al ex ministro del Interior Andrés Chadwick y el gerente general de Bancard, Nicolás Noguera, se convirtieron en los administradores de la segunda crisis en menos de tres meses que ha debido enfrentar Piñera.

Un golpe conocido

Hace un mes que Piñera sabía que algunos medios estaban investigando las inversiones de Bancard en el extranjero. Pero fue solo la semana pasada cuando el ex mandatario y su círculo estrecho se enteraron de que se iban a dar a conocer los negocios entre Bancard y Exalmar. Aun así, a pesar de los días de ventaja que tenían Piñera y sus colaboradores para prepararse frente al tema, la noticia golpeó duro e hizo movilizar a gran parte de los miembros de su fundación Avanza Chile y de Bancard.

“Comprendo que, como ex Presidente de Chile, hombre público y expectante posición en los sondeos de opinión pública, sea sometido a un intenso y riguroso escrutinio público. Pero no acepto ni aceptaré jamás que, de manera sesgada y tendenciosa, se intente cuestionar o poner en duda mi absoluta y total voluntad, independencia y dedicación con que, como Presidente de Chile, actué en la defensa de los intereses superiores de Chile y los chilenos, y en forma muy especial, en el caso del diferendo limítrofe con Perú”, dijo Piñera en una declaración pública distribuida el mismo lunes 14, solo horas después de que estallara la crisis. Además, el ex mandatario recordó que en 2009, antes de asumir la candidatura presidencial, constituyó un fideicomiso ciego, administrado por cuatro bancos de inversión, y que él se desligaba de las decisiones de inversión que siguió materializando el Grupo Bancard.

Incluso, como en el círculo del ex presidente ya sabían que esto detonaría pronto, consiguieron sumar a la declaración de Piñera una aclaración de Exalmar, negando que las operaciones pesqueras de la compañía peruana se hubieran visto favorecidads de algún modo con el fallo de La Haya, que entregó cerca de 55 mil kilómetros de mar a Perú. El fallo “no tiene mayor impacto en nuestras operaciones pesqueras, ya que hasta la fecha no operamos en esta área correspondiente a la zona sur”, señaló la empresa.

Piñera no se conformó con una declaración pública. Poco después, citó a una conferencia de prensa en las oficinas de Avanza Chile, ubicadas en calle Apoquindo 3000 -en el mismo edificio donde funcionan las dependencias de Bancard-. “Sé que la campaña sucia ya empezó”, dijo con evidente molestia.

Mientras el equipo de crisis enviaba copias de la declaración del ex mandatario a los parlamentarios de Chile Vamos, Chadwick llamaba por teléfono a algunos dirigente de oposición para alinear las reaciones al discurso de Piñera. Incluso, le pidieron a Noguera, como gerente general de Bancard, que dejara a un lado su bajo perfil y su habitual hermetismo con la prensa y saliera a explicar la forma en que se había realizado esta inversión. Por segunda vez en más de una década, Noguera dio una entrevista, en la que, además, tuvo que reconocer que habían cometido una desprolijidad. “Puedo decir hoy que habría sido más prudente no haber hecho esta inversión”, dijo el ejecutivo a La Tercera.

La misma estrategia de manejo de crisis se había usado tres meses atrás, cuando se vinculó al ex mandatario en el denominado caso Lan, proceso en el que se investigan supuestos pagos irregulares que habría pagado en 2006 la aerolínea para iniciar operaciones en ese país.

Ni siquiera el viaje que tenían programado a México con antelación evitó que Piñera y Chadwick siguieran esta semana monitoreando directamente la crisis.

Desde allí, Chadwick llamó a varios dirigentes de Chile Vamos para intentar cerrar algunos de los flancos que se iban abriendo. En ese sentido, el ex ministro se encargó de recalcar que Piñera se había enterado del negocio con la pesquera peruana recién el 2014, tras haber dejado la Presidencia. Desde Bancard, además, insistían en que el fallo de La Haya no fue parte del análisis que hicieron al decidir invertir en la empresa pesquera peruana. Ni los prospectos que Exalmar enviaba a sus eventuales inversores, ni en los balances anuales desde el 2010 a 2015 se hace mención del litigio ante La Haya ni de los efectos que podría tener en las operaciones de la empresa.

Sin embargo, los problemas para Piñera no llegaron hasta ahí. El mismo miércoles 16, el diputado comunista Hugo Gutiérrez presentó una querella en su contra por negociación incompatible y uso de información privilegiada. Dos días después, el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago declaró admisible la querella de Gutiérrez.

La respuesta de Chile Vamos, sin embargo, no se hizo esperar y el jueves 17, los secretarios generales de la coalición opositora presentaron una denuncia por acusación calumniosa contra Gutiérrez, a la que se le sumó otra de más de 20 parlamentarios del bloque el viernes 18.

Incluso, dicen cercanos a Piñera que el propio ex presidente está evaluando querellarse contra Gutiérrez por calumnias.

Sin embargo, en Chile Vamos no todos estuvieron de acuerdo en presentar la acción judicial contra el diputado comunista. Evópoli mantuvo sus dudas hasta último momento, pero finalmente se plegó.

Esto, a pesar de que el timonel del partido y precandidato presidencial, Felipe Kast, manifestara en privado su incomodidad con los negocios que realizó Bancard en Perú.

Alarma diplomática

Para el 30 de noviembre está planificada la visita del Presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, a Chile, quien hasta noviembre de 2015 fue director de Exalmar. Hasta ahora, el viaje no revestía mayor problema para ambos países. Sin embargo, las informaciones de los negocios de Piñera con la pesquera peruana cambiaron el panorama y éstas comenzaron a ser monitoreadas por Cancillería y la embajada de Chile en Perú, por tratarse de un tema sensible como es el litigio ante La Haya.

En Lima había preocupación por las reacciones que podrían surgir, especialmente por el hecho de que se mencionara la cercanía de Piñera y empresarios chilenos con Kuzcinzki. La preocupación se centraba en los efectos que podría tener en la próxima visita del mandatario peruano a Chile y sobre su agenda de integración e interconexión con el país.

Según fuentes diplomáticas chilenas, la reacción en Perú a la noticia fue menor de lo que esperaban. Aunque la prensa peruana cubrió el tema y permitió al diario nacionalista La Razón sacar nuevas portadas contra Chile, la mayoría de los medios no vinculó el tema al fallo de La Haya.

Y aunque el tema no escaló en Perú, en la Cancillería chilena no cayó bien que se utilizara un tema de política exterior para la disputa electoral chilena. Más aún tratándose de un tema de política de Estado que involucró a los gobiernos de Bachelet y de Piñera por igual. En los análisis que se hicieron en Cancillería estuvo el hecho de que podría romperse el respaldo transversal que ha tenido Chile en su estrategia judicial frente a las demandas ante La Haya.

Si el oficialismo golpeaba a Piñera con el juicio contra Perú, la oposición podría caer en la tentación de criticar el manejo del gobierno en los juicios con Bolivia.

Fue por esos motivos que el miércoles 16, el canciller Heraldo Muñoz salió a respaldar a Piñera. Lo mismo hicieron el ex agente de Chile ante La Haya Alberto van Klaveren y el ex canciller Alfredo Moreno.

“No me cabe la menor duda de que el ex Presidente Piñera defendió íntegramente los intereses nacionales y la soberanía del país”, dijo Muñoz. Un apoyo que, según dicen desde Cancillería, no fue solicitado por el entorno del ex presidente.

El flanco de que Piñera podría haber usado el negocio para aumentar el patrimonio fue desestimado y algunos parlamentarios de la Nueva Mayoría que querían formar una comisión investigadora en la Cámara desecharon el punto de inmediato.

El lunes 14, apenas se supo la noticia de Bancard y Exalmar, parlamentarios de la DC y el PS -de forma paralela- comenzaron a concretar la idea de realizar una comisión que golpeara a Piñera en uno de sus flancos más expuesto: sus negocios.

Finalmente, prevaleció la idea del PS, que hace hincapié en que se investiguen los negocios de Piñera en el extranjero y si ha pagado los impuestos en Chile por los más de US$ 1.500 millones que Bancard ha manejado. Es precisamente ese punto el que hoy mantiene abierto el ex mandatario y donde atacarán sus adversarios: los impuestos de sus transacciones y ventas.

Ese flanco podría traer a colación operaciones que hizo el holding de Piñera en el pasado, como fue la venta de Lan en 2010.

Por eso es que la comisión investigadora ya aprobada tiene como primeros invitados al director del Servicio de Impuestos Internos, Fernando Barraza, y al director de la Unidad de Análisis Financiero, Javier Cruz.

Además, diputados de la Nueva Mayoría recalcaron en privado que era importante obtener 180 días para que investigue la comisión, pues se permitía alargar la duración cerca de la fecha en que se realizarán las primarias presidenciales legales del 2 de julio de 2017 y en las que eventualmente competiría Piñera.

Las medidas

Lo ocurrido esta semana dejó varios flancos abiertos de cara a una eventual nueva candidatura presidencial de Piñera que el mismo ex jefe de Estado ha señalado que definirá en marzo próximo.

El ex mandatario mantiene inversiones, a través de Bancard y el Fondo de Inversión Privado (FIP) Mediterráneo, no solo en Perú sino que también en Colombia.

En Perú, por ejemplo, aparte de Exalmar, conserva acciones en la Corporación Lindley, empresa que creó la conocida bebida Inca Cola. Por su parte, en Colombia, Piñera es el principal accionista de la Bolsa de Valores de ese país, con el 9,93% de propiedad. En el país cafetero también participa en Avianca Holding, que controla a las aerolíneas Avianca y Taca. Ahí tiene el 0,21% de la propiedad. Además, posee el 1,64% de Corporación Terpel, una red de estaciones de servicio.

Si bien desde el family office de Piñera reconocen que aún no se han sentado a definir qué harán para mejorar la transparencia del holding ante una nueva aventura presidencial, sí han avizorado qué medidas se podrían implementar hacia el futuro.

Miembros de Bancard indican que una de ellas sería mejorar el gobierno corporativo con más independencia de los directores, se podrían cambiar las fechas de inicio y término de la obligación del fideicomiso y también ampliarlo, dejando por escrito en qué y dónde se pueden invertir los recursos de la empresa.

Incluso, se ha llegado a pensar que Piñera le entregue todo su dinero a una corredora que no sea de su propiedad.

El viernes 18, Piñera aclaró en La Tercera que si es necesario “tomaré decisiones que van más allá de la ley para asegurar la total autonomía e independencia como candiadto y, eventualmente, como Presidente de Chile”.

Pero las mismas fuentes de Bancard no niegan que la mejor medida para aumentar la transparencia sería no seguir funcionando en el piso de abajo de la oficina personal del ex presidente, sino buscar otras dependencias.

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